viernes, 15 de febrero de 2013

EL HOMBRE PRECAVIDO, de Sławomir Mrożek

Mi desasosiego aumentaba a medida que me aproximaba al punto más negro de la selva. Se decía que por allí acechaban bandidos.
    A punto estaba de dejar atrás el peligroso lugar, cuando tres hombres salieron al camino.
    -¿Ustedes son bandidos?- pregunté.
    -¿Nosotros? Qué va. Guardas forestales.
    Me quitaron un peso de encima.
    -Pero, ya que usted lo menciona, es cierto que por aquí merodean elementos de todo tipo. Le proponemos que nos entregue su dinero en efectivo para guardárselo. ¿Por qué iba uste a arriesgarse?. Les dí todo lo que tenía y después, ya despreocupado, seguí mi camino. Nadie. por cierto, me volvió a importunar, y de los bandidos, ni rastro.
     Y es que soy un hombre precavido.

2 comentarios:

  1. Hombre precavido, en el zurrón me ha cabido (proverbio precámbrico)

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  2. Se ve que, a veces, no vale ni por uno.

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