BESTIARIO ENDÉMICO: la señora cíclope

El inmovilismo de la señora
cíclope, reconocido en la Sociedad de Naciones Neutrales sin ánimo de
lucro, con la vitola de patrimonio intangible de la inteligencia universal,
está fundado en la teoría del ojo único, supervisor omnisciente del
cumplimiento estricto de omnímodas reglas, aplicadas al correcto y diligente
funcionamiento del orden establecido y al reparto equitativo entre toda la
población equivocada, de: sopa de convento, décimas rogatorias por la
intercesión divina, y estampitas de Fray Leoncio de Alpandeiro. La menstruación
económica que actualmente sufrimos en los países occipitales, basada en el
riguroso control parasimpático de la sonrisa, obliga a un soslayo de
pensamiento único que, visto de frente, provoca una inquietud kafkiana. La mirada
de la señora cíclope, benevolente y omnicomprensiva, esconde un gran peligro,
ya que, a un sólo golpe de ojo, quema primos comunes, turbando el orden público y provocando un índice exagerado
de suicidios entre esta especie ya de por sí suficientemente castigada por el
turismo. Con el advenimiento del protestantismo, fue reclutada en el Ejército
de Salvación Anabaptista, por su alta capacidad de análisis sociológico. No
pudiéndosela condenar, expresamente, al ostracismo, por el inusitado interés
que concitaron sus familiares habilidades domésticas, la Sociedad de Naciones
Neutrales sin ánimo de lucro, con sede en la ciudad-estado de Frigidaria, cuya
moneda es el gerundio, viene gestando para ella un descenso de su
pensión vitalicia. Es probable que en pocos años, estos magníficos ejemplares
se conviertan en expertas economistas, si es que no lo fueron siempre. Sólo
tienen una debilidad; si reciben la luz del disparo de una cámara de fotos se
quedan ciegas, razón esta por la que hemos preferido dibujar a la señora
Hildegarda Salomón, a carboncillo. Posa con singular elegancia.
Es un lujo leer siempre tus cuentos.
ResponderEliminarMordaz, sugerente y lapidario, que desde una especie de surrealismo llega a los fondos de lo social dessurrealizando con hachazos y tornando en una risa, de dolor y desahogo.
Eres muy amable, Mareva, gracias. Creo que es una definición bastante correcta de lo que me sale natural.
EliminarSalud
¡La hostia, qué demostración magnífica de rabia, inteligencia, originalidad, lenguaje...! Disculpa mi, tal vez, exceso de benevolencia expresiva, pero... eso de "La menstruación económica que actualmente sufrimos en los países occipitales" me provoca la sonrisa la amargura y el aplauso
ResponderEliminarSon sentimientos encontrados. Están lejos de un clasicismo, creo, pero recuperan un poco el aire irreal en el que vivimos, paradójico y delicuescente como las burbujas del cava. Tu exceso de benevolencia está perfectamente compensado por el mío de escritor amateur en trance humorístico. Muchas gracias, amigo Prudencio.
EliminarSalud