ERA HIJA DE UN ALMIRANTE, cuento de Hugo Vera Miranda
Al
quinto intento pude entrar a su correo. Pensaba que su contraseña era
el nombre de su calle y fallé. Luego pensé que era el nombre de su gato y
fallé. Solo al quinto intento puse soyestupenda. Y entré. Un mundo
maravilloso. Múltiples personalidades. Era suave. Ninfómana. Amante de
la literatura. Viajaba por Europa. Le gustaban los gatos. Tuvo intentos
de suicidio. Una noche se acostó con Bukowski. Los domingos iba a la
iglesia. Tenía tres hermanas. Tenía una hermana. Le encantaba el jazz.
No le gustaba el jazz. Había publicado un libro. Le gustaría publicar un
libro. Viajaba en avión privado. Nunca había viajado en avión. Tenía 28
años. Tenía 40 años. Decía: te amo Javier. Decía te amo Julián. Vivía
en Barcelona. Vivía en Bucaramanga. Tenía Skype. No tenía Skype. Amaba
la poesía. La política. El balonmano. Las pelis de Woddy Allen. Le
encantaba Corín Tellado. Viajar en barco. Le habían propuesto trabajar
en una película. Practicaba esgrima. Era hija de un almirante. Le
gustaba el sadomasoquismo. Era tierna. Pertenecía a una ONG. Su padre
era miembro de honor del ejército francés. Tenía una hija pequeña. No
tenía hijos. Su abuela era una vieja actriz que había trabajado con
Robert Mitchum. Le escribí un correo en donde le decía que en verdad no
la amaba y daba por terminada la relación. Que era mi último correo. Me
contestó que era un canalla. Que había dado todo de sí para conservar
nuestra relación. Que nadie me querrá como ella. Que era un hijo de puta
y que me vaya al quinto infierno. Etcétera. Volví a entrar a su correo y
anulé su cuenta.
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inmaculada decepción, de Hugo Vera
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