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domingo, 6 de mayo de 2012

Soliloquio del bloguero: poema intertextual e hiperactivo.

Este poema es interactivo e hipertextual, si pasan ustedes el ratón mientras leen descubrirán ventanas de mundos que son de este mundo y si bien no son todos los que están o ya hay algunos que estaban y no son: se irá renovando si no me falla la memoria o el cuerpo.

Hago hemeroflexiones antes de dormir.
Libélulo de dramas que no encajan
pintiparado petas el ratón:
(todo esto lentamente)
parapandas bullas
cafeteas con Ocata
la Flauta mitificas
y piensas el cajón.

En Guanajuato paras:
Don Belianís escancia parafina
con un rumor unánime
para los dioses turbios de neón.

Don Aquilino levanta un sabanón.
Vemos a Nicanor bajarse de la parra,
activar maquinarias de la nube.
Mientras tanto Clément roba una bici:
¿puede pedirse más animación?

Sí, de la mano de Francesc
arquitecto y gran poeta
barcelonés de Leopardi,
superlativo y esteta.

Desde el faro Plus Ultra, con Vallejo,
reciban todos mi consideración,
incluido el señor Poz,
mago de mil aforismos,
y muchos más (acudan al blogroll)
que dejo en el tintero
para no resultar agotador,
con una inmaculada decepción.



                                   El Superbloque by Simón Díaz on Grooveshark







lunes, 30 de abril de 2012

SE CANTA AL MAR, poema de Nicanor Parra

Nada podrá apartar de mi memoria
la luz de aquella misteriosa lámpara,
ni el resultado que en mis ojos tuvo
ni la impresión que me dejó en el alma.
Todo lo puede el tiempo, sin embargo
creo que ni la muerte ha de borrarla.
Voy a explicarme aquí, si me permiten,
con el eco mejor de mi garganta.
Por aquel tiempo yo no comprendía
francamente ni cómo me llamaba,
no había escrito aún mi primer verso
ni derramado mi primera lágrima;
era mi corazón ni más ni menos
que el olvidado kiosco de una plaza.
Mas sucedió que cierta vez mi padre
fue desterrado al sur, a la lejana
isla de Chiloé donde el invierno
es como una ciudad abandonada.
Partí con él y sin pensar llegamos
a Puerto Montt una mañana clara.
Siempre había vivido mi familia
en el valle central o en la montaña,
de manera que nunca, ni por pienso,
se conversó del mar en nuestra casa.
Sobre este punto yo sabía apenas
lo que en la escuela pública enseñaban
y una otra cuestión de contrabando
de las cartas de amor de mis hermanas.
Descendimos del tren entre banderas
y una solemne fiesta de campanas
cuando mi padre me cogió un brazo
y volviendo los ojos a la blanca,
libre y eterna espuma que a lo lejos
hacia un país sin nombre navegaba,
como quien reza una oración me dijo
con voz que tengo en el oído intacta:
"este es, muchacho, el mar". El mar sereno
el mar que baña de cristal la patria.
No sé decir por qué, pero es el caso
que una fuerza mayor me llenó el alma
y sin medir, sin sospechar siquiera,
la magnitud real de mi campaña,
eché a correr, sin orden ni concierto,
como un desesperado hacia la playa
y en un instante memorable estuve
frente a ese gran señor de las batallas.
Entonces fue cuando extendí los brazos
sobre el haz ondulante de las aguas,
en la verdad sin fin de la distancia,
sin que en mi ser moviérase un cabello,
¡como la sombra azul de las estatuas!
cuánto tiempo duró nuestro saludo
no podrían decirlo las palabras.
Sólo debo agregar que en aquel día
nació en mi mente la inquietud y el ansia
de hacer en verso lo que en ola y ola
dios a mi vista sin cesar creaba.
Desde ese entonces data la ferviente
y abrasadora sed que me arrebata:
es que, en verdad, desde que existe el mundo,
la voz del mar en mi persona estaba.



Zamba azul by Mercedes Sosa on Grooveshark



jueves, 9 de febrero de 2012

náufrago ilustre

Collage de Paco Marcos

                                                                  dedicado a Baltasar Garzón

Hasta luego

Ha llegado la hora de retirarse
Estoy agradecido de todos
Tanto de los amigos complacientes
Como de los enemigos frenéticos
¡Inolvidables personajes sagrados!

Miserable de mí
Si no hubiera logrado granjearme
La antipatía casi general:
¡Salve perros felices
Que salieron a ladrarme al camino!
Me despido de ustedes
Con la mayor alegría del mundo.

Gracias, de nuevo, gracias
Reconozco que se me caen las lágrimas
Volveremos a vernos
En el mar, en la tierra donde sea.
Pórtense bien, escriban
Sigan haciendo pan
Continúen tejiendo telarañas
Les deseo toda clase de parabienes:
Entre los cucuruchos
De esos árboles que llamamos cipreses
Los espero con dientes y muelas.

                               Nicanor Parra




sábado, 3 de octubre de 2009

Preguntas a la hora del té, de Nicanor Parra




Este señor desvaído parece
Una figura de un museo de cera;
Mira a través de los visillos rotos:
Qué vale más, ¿el oro o la belleza?,
¿Vale más el arroyo que se mueve
O la chépica fija a la ribera?
A lo lejos se oye una campana
Que abre una herida más, o que la cierra:
¿Es más real el agua de la fuente
O la muchacha que se mira en ella?
No se sabe, la gente se lo pasa
Construyendo castillos en la arena.
¿Es superior el vaso transparente
A la mano del hombre que lo crea?
Se respira una atmósfera cansada
De ceniza, de humo, de tristeza:
Lo que se vio una vez ya no se vuelve
A ver igual, dicen las hojas secas.
Hora del té, tostadas, margarina.
Todo envuelto en una especie de niebla.



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