RAMONEANDO O A LA REDENCIÓN POR EL ARTE
- Gorjear en cementerios de palabras, poner una vela en el diccionario a ver si flota y reír en el acto de verlo hundirse en el agua.
- ¿La redención por el arte o la rendición al arte?
No sólo perece el diccionario ejecutado por una ráfaga de actualidad, también la lengua común va perdiendo con el tiempo la frescura que tenía y se convierte fácilmente en moneda de curso legal (valor subversivo de la palabra si fuese guiado por una voluntad pagana y creativa, y no el resultado de procesos sociales desinhibitorios y novedosos, con ese tinte de ilustración decimonónica y audaz que los medios de comunicación imprimen a sus amarillentos periódicos.)
No confundir este intento Pro-Don Ramón, con las últimas noticias que nos llegan de un New York Times falsificado por unos amigos miembros de una fundación a favor del picnic dominical, en el que intentan provocar una especie de conmoción pública Pre-Donuts con café, alterando el sentido tradicionalmente pesimista de los titulares, por otro supuestamente halagüeño, por ejemplo; IRAQ`S WAR END. Aquí no se engaña a nadie más o menos entrañablemente, necesitamos destruir la realidad pero sin serpentinas ni papelillos de colores.
Siguiendo la lógica de la mayéutica socrática, alguien se levantaría de su asiento y diría, no sin cierto tono mayestático; ¿Cómo, pues?
Si estuviera en nuestra mano ésta persona sería inmediatamente desalojada de la sala e invitada a cenar en el restaurante del palacio de congresos, pero como no vamos a seguir ninguna lógica predeterminada en nuestra argumentación, le contestaremos, pues ustedes finalmente representan el Consciente Colectivo, cuyo mínimo común múltiplo es la estupefacción atenta a la realidad cuotidiana, y por tanto la pregunta presta a dispararse cual rapidísima punta con pluma de cerbatana indígena.
Cómo haríamos, ¿nos iríamos a comer ahora?, no sería mala excusa para seguir dilatando la hora de la respuesta. Responder, a pesar de ser la más alta labor, ya que al parecer, el que hace las preguntas tiene menos responsabilidad sobre sus espaldas; es estar en el punto de mira de la cerbatana, la mayoría de las veces además, expuesto a una tribu de fotógrafos y periodistas que parecen andar mucho tiempo a cuatro patas o subiéndose a los árboles. Nos tomaremos por tanto nuestro tiempo para contestar a tan puntiaguda cuestión, e incluso, si la fama nos ultima con sus taquígrafos y luces de bohemia, nos reservamos el derecho galaico-portugués de responder con otra pregunta, en cuyo caso quedaría al descubierto la inmensa ignorancia del auditorio, y esta primera fila de gente prensada, seguramente se precipitarían en responder con la excitación del momento y habría que suspender la conferencia, con lo cuál saldríamos ganando todos, pero en triste detrimento de los palacios de la cultura y del arte, que son los que acaban vaciándose antes, en favor de restaurantes y casas de citas.
Como ven, sin haber formulado respuesta alguna, ya hemos suspendido la conferencia, previendo agitación social colateral, y ahora en este ambiente más familiar y relajado, daremos fe de ella, disertando con brevedad de párroco borracho, sobre la redención por el arte, tema religioso , como se ve, por cuanto tenga lo religioso de artístico, por cuanto tenga lo artístico de religioso, es decir: si fuera posible que el ser humano se diera la vuelta como un palíndromo en vez de andar lavándose los pies tan a menudo, como para hacer abluciones, si fuese factible una utopía en la que los espejos se retractaran de lo que vieron ayer o allende, o incluso miraran con cierto escepticismo no exento de ternura, el futuro…no pocos han caído patéticamente subyugados por el poder redentor del espejo de la cómoda.
Quien busque cobarde redención entre las infinitas páginas del aleph, como quién secretamente se echa las cartas a sí mismo en la eterna noche del pujiedes, acabará rendido de hinojos frente al arte, quizá en alguna manifestación perentoria y fantasmática…sí, en una de esas noches en que desaparecen paradójicamente todos los espejos y quedamos a merced de los pensamientos que vagan por la oscuridad huyendo de la sombra, buscando la luz allí arriba en la boca de la cueva; en una de esas, sorprenderán ustedes mismos respuestas que llevaban siglos esperando su pregunta. Hablen con las cosas mudas. Y si le pregunta a su reloj de muñeca la hora, y le responde…guárdelo como oro en paño y procure que no coja una influencia.