domingo, 18 de agosto de 2013

QUIÉN SOY YO / de Bohumil Hrabal, 3ª entrega



Siempre he considerado una ventaja el hecho de no haber recibido una verdadera educación ni haber alcanzado un alto grado de erudición, de modo que tuve que jugar la carta de la experiencia. Mi educación nunca pudo ser excelente por la sencilla razón de que siempre fui un poco tonto. Y ya que leo mucho, cito muchas cosas, y ya que cito muchas cosas, olvido su fuente. De hecho soy un ladrón de cadáveres, un profanador de nobles sarcófagos. Ése es mi carácter, y en este campo soy un innovador y un experimentador, no hago más que permanecer al acecho para atisbar mi presa, entre escritores y pintores, muertos o vivos, para luego, como una zorra, barrer con la cola las huellas que conducen al lugar del crimen. He saqueado los sarcófagos de los señores Louis Ferdinand Céline, Ungaretti, Camus, del señor Erasmo de Rotterdam, los señores Ferlinghetti y Kerouac. Mi libro La perla en fondo lo arranqué de los ojos de Jakob Boehme, al igual que una frase tan bella como ésta: El hombre no se puede descoser de su época. La melancolía de la eterna construcción se la robé a Leibniz... ¿o a Nietzsche? Y de debajo de la losa del señor Roland Barthes usurpé las palabras El arte transforma la erudición en una fiesta, y eso es sólo una muestra; de hecho todas las buenas ideas que se hallan en mis textos son robadas, entre ellas la idea platónica de «la creación en lo bello». Y como si eso no fuera suficiente, cualquier cosa buena que yo haya escrito desde mi trampolín, todo, todo, todo me lo han dicho los demás, y es que, en realidad, soy un ratero de cervecería y de restaurante, lo que hago no difiere demasiado de pulirles una gabardina o un paraguas. Y es que hay algo en que soy el número uno: en inventarme situaciones que nunca he vivido, en fingir haber leído libros que nunca he leído, en pretender haber presenciado acontecimientos que nunca presencié, en hacer juramentos que son perjurios, en vanagloriarme de cosas que hizo otro, en ejercer de testigo ocular de cosas que no he visto, soy una prostituta que finge hacer el amor por enamoramiento, soy un ratero y un estafador, mentir es tan natural para mí como el agua para el pez, para redimir todos mis pecados haría falta un purgatorio enorme del que tendrían que desalojar a todos los criminales notorios, soltarlos para hacerme sitio, y aun así, el paso por el purgatorio no me abriría las puertas del cielo sino las del infierno. Ojalá purgatorio, cielo e infierno sean reales, entonces su justicia me salvará, no habré vivido en vano.
Louis-Ferdinand Céline observa un puercoespín

sábado, 17 de agosto de 2013

QUIÉN SOY YO / Bohumil Hrabal, 2ª entrega

       


     No vivo ni mejor ni peor que cuando, o si, en el Castillo de Praga residía, o residiera, el gobernador imperial de la dinastía de los Habsburgo. Me preocupa tanto forjarme a mí mismo, mis íntimos me crean tantos problemas que no me queda tiempo de pensar en ningún cambio político; hasta el punto de que ignoro de qué hablan los que desean un cambio político, tan ocupado estoy cambiándome a mí mismo. Quisiera alcanzar el cielo para, una vez allí, poder decir algo de mí mismo, soy aquel que... De momento no soy nada más que mi mala conciencia. Creía que las cosas que me sucedían me sucedían sólo a mí; me sentía tan avergonzado, tan tímido; por eso, cuando enseñaba a alguien mis textos, le decía que eran de otro, tanto me desconcertaban mis textos, tanto me avergonzaban. Y sólo después de haber conocido el mundo, de haber aprendido a darme a los demás, de haberme dado cuenta en las tabernas, y no sin júbilo, que lo que yo creía que sólo me ocurría a mí pasaba en realidad también a los demás, sólo entonces empecé a tener coraje y a no sentirme tan solo. Y de tanto escuchar a los demás me di cuenta de que mis mayores secretos, las cosas más terribles, los momentos de más intensa soledad y de más tierna intimidad no eran mi enfermedad secreta, sino que también los demás sufrían del mismo mal, aún más desgarrador; que las mismas descargas que a mí me mortifican oscilan en cada miembro de la comunidad, por más numerosa que sea, y es que habiendo escuchado tantas confesiones en labios de otros empecé a creer que lo que a ellos les sucedía en realidad me había ocurrido a mí, y convertí sus experiencias en mías. Así ellos me fortalecieron, me animaron a aventurarme a pisar el hielo más fino, a subir al techo que amenazaba con hundirse y con romperme el alma; empecé a infundirme coraje para convertir las historias de taberna en mis propias experiencias.

La taberna nunca ha sido para mí un despacho o un confesionario, nunca fui allí a preguntar nada, me limitaba a escuchar plácidamente, evitaba cualquier parecido con el periodista que prepara un reportaje o un sondeo de opinión pública, simplemente me sentaba y bebía y escuchaba y esperaba, y de repente, como cuando, empujado por el ímpetu, por la necesidad, sin que lo quiera me pongo a escribir, de igual modo en la taberna, la gente de mi mesa se ponía a contar lo que podía parecer provocador y perverso, incluso repugnante, bordeando el asesinato o el incesto... En momentos como ése, pues, allí, en la taberna, era como si hablara conmigo mismo, como si tuviera ante mí a mi fiscal y a mi confesor a un tiempo, incluso me parecía como si aquel narrador y autoacusador hubiese venido, o hubiese nacido, sólo para ayudarme a soportar mi múltiples rarezas y desviaciones, mis deseos más íntimos, mis perversiones... Me esfuerzo por alcanzar un profundo inconsciente trasladando todas esas cosas al subconsciente y sólo después intento iluminar mi vida pasada desde una clara conciencia, lo hago para salvarme, para curarme con su explicación, curarme y cicatrizarme poco a poco. Mi literatura, mis textos no son nada más que la búsqueda de mi tiempo perdido, una búsqueda que me deja boquiabierto y me divierte; es por eso que doy tanta importancia al hecho de que mis textos sean entretenidos: porque me divierten a mí mismo en la dificultad de la búsqueda. Si soy un subnormal, lo soy involuntariamente, no me esfuerzo en escribir lo que ya sé sino en buscar lo que ignoro. Pues bien, no hago lo que quiero sino lo que no quiero, sé perfectamente que hay que orinar contra el viento, que hay que quemarse con lo que no se puede apagar. Me encuentro compareciendo ante mi propio juicio, un juicio interior que consiste en un largo interrogatorio, en el que yo soy la acusación y la defensa al mismo tiempo, el fiscal y el abogado defensor. Esa manera mía de escribir conlleva que las paralelas se crucen, que sea yo quien me interrumpa a mí mismo, y es que no se puede adelantar sino a través de un monólogo interior interrumpido por la intromisión de las cosas externas. De modo que mis textos son un reflejo de mi camino, día tras día, mes tras mes, año tras año, aunque no será así ad infinitum sino sólo hasta que llegue la hora postrera, hasta entonces he de mantenerme lleno de tensión creativa, hasta esa hora en la que me será presentada la factura, la cuenta de mis gastos en esa gigantesca taberna que es para mí el mundo. Hasta entonces voy tirando a la buena de Dios, todos mis gastos están apuntados en el marco de una puerta abierta a través de la cual contemplo el mundo que se me ofrece fantásticamente maravilloso, del que describo sólo aquellos fragmentos que un día deben convertirse en mis circunstancias atenuantes, aunque sé que en realidad no pueden redimir mi culpabilidad por haber vivido, sino que más bien agravarán mi situación, que me declararán definitivamente culpable... De momento mis textos son para mí el castigo por rondar entre el crimen y la inocencia, por aplazar el ajuste de cuentas y el veredicto, por haberme convertido, en cierta manera, en lo que siempre deseé ser, un poeta maldito. Sólo ahora, cuando mi persona me horroriza, cuando envío a mi juicio lo que hay en las entrañas de mi inconsciente, ahora, consciente de mi pasado, hago la señal de la cruz sobre mí mismo, un gesto desesperado, sabiendo que la absolución es imposible, e intento sacar fuerzas de flaqueza y, en los textos y por medio de ellos, soportar el sentimiento de culpa. Y esbozo la mueca de una sonrisa. He aquí mi humor negro, el humor del ahorcado, como decimos los checos... mi ironía praguense.

viernes, 16 de agosto de 2013

QUIÉN SOY YO / de Bohumil Hrabal, primera entrega



1
Nunca, ni en sueños se me hubiera ocurrido desear o intentar cambiar los acontecimientos políticos que me ha tocado vivir. Nunca he deseado cambiar ni el lenguaje ni el mundo, y si he citado a Marx, o a Rimbaud, o a Mallarmé, fue siempre porque deseaba cambiar lo que tenía a mi alcance, esto es, a mí mismo. Por eso jamás me he considerado otra cosa que un testimonio de mi época, nunca su mala conciencia, y es que desde siempre me ha seducido la realidad anterior a mí, anterior al niño, que sólo deseaba reflejarse en ella, tanta belleza me aportaban incluso los más terribles acontecimientos. Siempre fui la sota de la baraja que, bajo el sol, pasea con un cascabel en la mano; aún hoy llevo el gorro de los payasos. Creo que fui honrado cuando di testimonio de la Segunda Guerra Mundial desde mi puesto de ferroviario, aquellos acontecimientos que horrorizaron mis ojos incrédulos ante tanta barbarie, y una vez acabada la guerra, vi cerca y dentro de mí tanto bello horror y participé en tantos sufrimientos amorosos que todo aquello aún hoy no me deja dormir tranquilo, y es que mi vida, en apariencia aburrida y corriente, contiene en el fondo bastante dramatismo. Sí, creo que he sido honrado en cuanto a mi convivencia con esta nación, aunque tengo mis dudas sobre sus cualidades, como dudo de mi propia moralidad; de hecho soy algo blasfemo, hereje respecto a los ideales en que confía mi pueblo, esos que lleva incluso bordados en su bandera, sí, desconfío enormemente del lema según el cual la verdad triunfa, dudo mucho que seamos una nación que desea la verdad, que confía en ella, pero no por eso dejo de reconocerla en aquellos que la preconizaron y pagaron por ella, como Jan Hus, el rey Jorge de Podébrady, y más recientemente el profesor y presidente Masaryk. Vivo en un país de soberanía limitada, verdad que Brezhnev puso de manifiesto, y esas palabras no me afectan, ni más ni menos que las que afirman que la verdad triunfa.


                                                    Lie to Me by Tom Waits on Grooveshark

UN SANT JORDI peculiar




A veces las pelusombras sólo a veces recogen algún alambre tirado por el suelo a modo de delicado tallo y hacen un capullo de rosa con pedazos de fotos rasgadas, pero no tienen a quién regalárselo. Siempre llegan tarde.

martes, 13 de agosto de 2013

BELLAS durmientes: ensoñación nipona.

Te pedirán primero chispa, luz de pedernal viva en la materia de los sueños. Luego te exigirán fidelidad canina hasta el hueso que has de recoger, habiendo ya tan pronto olvidado ese candor primero manso hasta el robo del bolso, consistente en recitarles un poema; excepto en algunas ocasiones de muy grato recuerdo donde la vigilancia se hace necesaria. Como en el acto breve de un entremés ridículo, creerán que las estás mirando con cien ojos, distinguirán con perfección de cirujano cual es la telaraña que hay que retirar, te lamerán los pies. Con esa devoción que sólo ellas conocen, te mostrarán la puerta de salida y seguirás, al cabo de la calle, ignorando por qué el veneno tiene nombre de mujer.

lunes, 12 de agosto de 2013

POPOCATÉPETL, la boca del volcán.



                                                                   a Ángel Ortuño, incandescente poeta y amigo.


                                          

                                          
                                     Presenten volcanes.

                                     Sentado que las palabras
                                     contienen abundante material piroplástico:

                                     Se hará una revisión para separar
                                     a los estuporosos de boca plácida
                                     de los escupidores de silogismos.

                                    (la parentela que calla, otorgue o no, nada tema)

                                     Pongan sobre la mesa con verdina
                                     sus dentaduras de manatí.

                                     La pregunta irá sin signos de interrogación
                                     directa al mentón de Dios.

                                     El revisor desearía obtener de ustedes 
                                     una confesión completa
                                     antes que las bocas entren en erupción.

                                     No le den ese gusto.






domingo, 11 de agosto de 2013

Existe un mutilado.../ de César Vallejo



Existe un mutilado, no de un combate sino de un abrazo, no de la guerra sino de la paz. Perdió el rostro en el amor y no en el odio. Lo perdió en el curso normal de la vida y no en un accidente. Lo perdió en el orden de la naturaleza y no en el desorden de los hombres. El coronel Piccot, Presidente de “Les Gueules Cassées”, lleva la boca comida por la pólvora de 1914. Este mutilado que conozco, lleva el rostro comido por el aire inmortal e inmemorial.

Rostro muerto sobre el tronco vivo. Rostro yerto y pegado con clavos a la cabeza viva. Este rostro resulta ser el dorso del cráneo, el cráneo del cráneo. Vi una vez un árbol darme la espalda y vi otra vez un camino que me daba la espalda. Un árbol de espaldas sólo crece donde nunca ni murió nadie. Un camino de espaldas sólo avanza por los lugares donde ha habido todas las muertes y ningún nacimiento. El mutilado de la paz y el amor, del abrazo y del orden y que lleva el rostro muerto sobre el tronco vivo, nació a la sombra de un árbol de espaldas y su existencia transcurre a lo largo de un camino de espaldas. 
Obra de Walter Brusius
Como el rostro está yerto y difunto, toda la vida psíquica, toda la expresión animal de este hombre, se refugia, para traducirse al exterior, en el peludo cráneo, en el tórax y en las extremidades. Los impulsos de su ser profundo, al salir, retroceden del rostro y la respiración, el olfato, la vista, el oído, la palabra, el resplandor humano de su ser, funcionan y se expresan por el pecho, por los hombros, por el cabello, por las costillas, por los brazos y las piernas y los pies.

Mutilado del rostro, tapado del rostro, cerrado del rostro, este hombre, no obstante, está entero y nada le hace falta. No tiene ojos y ve y llora. No tiene narices y huele y respira. No tiene oídos y escucha. No tiene boca y habla y sonríe. No tiene frente y piensa y se sume en sí mismo. No tiene mentón y quiere y subsiste. Jesús conocía al mutilado de la función, que no tenía ojos y no veía y tenía orejas y no oía. Yo conozco al mutilado del órgano, que ve sin ojos y oye sin orejas.

sábado, 10 de agosto de 2013

LA SIESTA DE DOS HORAS ES PELIGROSA


De aquellos días sin propósito, abandonados en medio del verano, un tio-vivo de miradas abruptas ovejas antes del angor lánguido. Una fiesta confusa de ectoplasmas cebados con animales domésticos. Las mascotas tramaban los asesinatos de sus dueños en callejones sin salida. Siempre el autismo de la mariquita, que espera una llamada.

    La sandía es lo que más apetece ahora, se decían; y el vino circulaba libre por la mesa como sangre librada a su viña a su vena. En la ceguera que vendrá, especialmente diseñada para nosotros, los que hemos estado aquí siempre al pie de la caverna de Zaratustra aprendiendo humildad y convirtiendo el desprecio en la gran virtud, daremos el SÍ a la sabiduría del NO.
   Al aplicar la mariquita en el microscopio se veían sus ojos, eran como los de Sartre. Un científico ha de conservar la calma ante los caprichos de la naturaleza.

viernes, 9 de agosto de 2013

Vuelve la luz a casa con medio corazón...

                                 


                                    Vuelve la luz a casa con medio corazón
                                     la vida es una derrota constante
                                     aquí luz es conciencia sin consignas
                                     libre frente a su propia inanición
                                     pero sostienes entre tus manos
                                     un labio pesado que te dicta
                                     por donde haz de palpar la sombra
                                     que te lleve otra vez al mediodía
                                     tal hicieron tus padres
                                     (aunque ora tiemblen ya exhaustos
                                     con la proximidad de la muerte)
                                     forjar una ruina para tí.
                                     Y te amaban.

                                 

Obra de Giuseppe Veneziano

 No Plans No Projects by Wim Mertens on Grooveshark

jueves, 8 de agosto de 2013

ES UN DOLOR MEDULAR: no lo toque.


Estoica: no sabes la ceguera que acumula mi osamenta
de tanto querer verte como tú no eres.

En tus huellas fugadas, hasta llenarlas
lloré como una acémila.

Bajé contigo al vertedero de sueños
por ver la flor sin nombre.

(la mohosa la del tallo máculo)

Subí contigo a la noche templaria de jugosos trapos
entre cuatro paredes horadadas por la verde mañana.



miércoles, 7 de agosto de 2013

COMPARECENCIA DE LAS PELUSOMBRAS


Una suciedad bien organizada no puede permitirse que la estén barriendo de continuo. Es por ello que cinco pelusombras han comparecido debajo del estrado del Senado: dos han sonreído, otras dos han mostrado disidencia triste y una se ha quedado igual. Son moderadamente optimistas de nacimiento.




APOTEGMA



Cuatro pelusombras traman detrás del sofá la revolución de la suciedad organizada el cerebro de las pelusombras está formado por minúsculas partículas de intimidad doliente mezcladas con restos de apatía de zapatos.




martes, 6 de agosto de 2013

LAS TRES MARÍAS: la bella perfidia con Dexter.

                                        

                                           La desidia bordó penélope
                                           el mantel que cubre la mesa donde
                                           desayuna la perfidia
                                           después de haber clínicamente asesinado
                                           la noche anterior a la insidia,
                                           con un poquito de arsénico en el gin tónic.

                                           La tripulación se compone de:
                                           un saxo tenor hojas de mercurio
                                           badajo de campana rota
                                           con un ramo de verdades,
                                                                              y habla el capitán
                                           (que como siempre
                                           se llama Dexter Gordon.)

                                           Obvio que el barco se está hundiendo.

                                           En la cubierta hay mucho swing.


                                          I'm a Fool to Want You by Dexter Gordon on Grooveshark

lunes, 5 de agosto de 2013

POEMA / de Juan Antonio Corretjer

Si tengo fuerzas
  hablaré contigo,
    a pesar de los dioses,
     que vuelven contra mí
       sus esqueletos.
        Si tengo fuerzas
          hablaré conmigo,
            aunque me muera al verme
              en el espejo.
                Viene al revés el tiempo:
                    lo adivino.
                      Sé quién ha de romper
                         la paz y el vidrio
                           que crece entre las luces
                              y mis días.
                                Viene al revés mi vida,
                                   hacia la cuna,
                                     y no se quien me vela
                                       y me aconseja.
                                         Los dioses nada saben
                                            de mis pasos.
                                               Mi cuerpo se consume
                                                 día a día.
                                                    Mi cabellera crece,
                                                       y son las uñas
                                                         las que hurgan en el vientre
                                                            del palacio.
                                                               No quiero pasaportes
                                                                  ni montañas.
                                                                    No quiero nada ahora
                                                                       que me estorbe
                                                                          para ver cara a cara
                                                                            la esmeralda,
                                                                               el cristal que se rompe
                                                                                 cuando miras.
                                                                                   Lucho a brazo partido,
                                                                                     me abandono,
                                                                                       y no sé cuanto tiempo
                                                                                        llevo vivo.
                                                                                          Mi fuerza no está en mí,
                                                                                             ni yo soy nada
                                                                                               que no pueda olvidarse
                                                                                                 en un minuto.

Jean Cocteau, El testamento de Orfeo.


domingo, 4 de agosto de 2013

TERRORITMOS erotópicos


Esa mujer tan silenviciosa que te persigue por contracalles mal iluminadas de una ciudad vagamente portuaria de ópera, tras el rastrojo por ojo de tu pasado va. Ofréndale la piel muerta de tu cuerpósculo, alma de serpiente; la fluoración decadentífrica de tu mejor sonrisa.
    La preciociosa mujer devorará tus restos de olvido, la casquería de tus naturalezas muertas, podrías darte con un canto LLANO en los dientes si no fuese porque ella le habla a deshora a los espejos de tu casa, que ya saben más de tí que tú mismo.
    Tampoco te sirve que la confundas con una hembravecida andrófoba, ni con la voz morena de tu conciencia. Su color de pelo es indefinible, cambiante. Y sólo se irá cuando su hambreva quede satisfechoría.
                                           




sábado, 3 de agosto de 2013

Desnudo en barro / de César Vallejo

                                      

                                      Como horribles batracios a la atmósfera,
                                      suben visajes lúgubres al labio.
                                      Por el Sahara azul de la Substancia
                                      camina un verso gris, un dromedario.

                                      Fosforece un mohín de sueños crueles.
                                      Y el ciego que murió lleno de voces
                                      de nieve. Y madrugar, poeta, nómada,
                                      al crudísimo día de ser hombre.

                                      Las Horas van febriles, y en los ángulos
                                      abortan rubios siglos de ventura.
                                    ¿Quién tira tanto el hilo; quién descuelga
                                      sin piedad nuestros nervios,
                                      cordeles ya gastados, a la tumba!

                                      Amor! Y tú también. Pedradas negras
                                      se engendran en tu máscara y la rompen.
                                     ¡La tumba es todavía
                                      un sexo de mujer que atrae al hombre!

Saul Steinberg



APARICIONES SIN OBJETO



Nada. Hay mañanas del agosto legionario que la retina sufre el fantasma de las últimas preguntas. Hoy tocaba la cuestión “¿Tiene algún objeto su vida?”. El regalo venía de la mano de un enorme ángel de la tercera edad, bendito sea, que por mi bien me visita de vez en cuando para ver como va el estado de mi alma huérfana. El problema de fondo es la hora de la visita, pues estaba leyendo el poema Deshoras, de César Vallejo, acodado en la insegura baranda de la terracita, y el susto ha sido padre.
      El poeta peruano meditaba sobre la pureza en una posición bastante comprometida, con la desesperación ungida por un dios ateo “Pureza amada, que mis ojos nunca llegaron a gozar. Pureza absurda!”. En este momento, absorto en las primeras estribaciones de esta palabra, que, no sé por qué, me llevaron a recordar la escultura archisentada de El Pensador de Rodin; ahí, en ese instante y no otro, se ha presentado lo que aparentaba ser una señora chiflada, espectro con alas, peluca bien marcada y una pandereta, y he estado a punto de precipitarme de un quinto piso con las obras completas de César Vallejo y unos calzoncillos con chanclas como único atávico sostén de un pudor de andar por casa. Dedicarse a la literatura a tiempo completo es más peligroso de lo que la gente piensa. Otro día respondo a la pregunta.



viernes, 2 de agosto de 2013

DENEGACIÓN DE AUXILIO

                                  

                                   No me preguntéis a mí.

                                   Mi reloj atrasa
                                   a veces se estanca en
                                   la hora mediocre de un asesinato.

                                   Nada sé
                                   sino el canto de la aurora velada
                                   por el humo sangriento de las panaderías.


miércoles, 31 de julio de 2013

Donde se fabla de la nessesidá de confraternisar todas las habilidades y gustos de las humanas creaturas, aún teniendo en cuenta su condisión falible y menesteriosa gobernada por el assar combustible, y de cómo este assar divino cuese en la caldera del averno a los intratables paganos contribullentes que no quieren dar su brasso a torser.


    Continuamente, cada vez que salimos a la calle, vemos pasar seres humanos indudablemente dotados para la vida con: un par de piernas, ojos, brazos, orejas, pies y manos, además de hábiles para: cortar jamón, hacer delicadas operaciones en el interior de otros seres humanos claramente válidos para: conducir locomotoras, reducir a sus mujeres con una llave de judo, envenenar a sus maridos (los maridos, aunque este extremo está aún pendiente de confirmación, también son seres humanos) olvidar de un día para otro dónde colocaron esas gafas de sol tan importantes que luego encontrará por fín con toda seguridad su madre, toda esta información no debería aturdirnos si reparamos en que: indudablemente los ojos con que vemos pasar seres humanos podrían notar la falta en ellos de algún brazo, pie, mano u oreja lo cuál no tendría por qué impedir que: sean seres válidos para cortar personas y hacer complicadas operaciones dentro de un jamón, envenenar a sus mujeres con una llave de judo, reducir a sus maridos con vino dulce, o incluso, con toda seguridad, partirles las gafas de sol sobre las narices a sus hijos antes de que sean absolutamente independientes para salir continuamente a la calle. Esto debería saberse, ser de dominio público. Sólo hace falta un ser humano de buena voluntad que lo explique mejor, ya que no vale el Papa.

Recítese con una leve inclinación sobre el micrófono.

Por lo que
   te cambia los pétalos
      te los desplaza
          y es sublime y calla o grita
                          + o - de alguna manera.

                                                                               Por aquello
                                                                             que te remueve el lodo y la rosa
                                                                            cuando le cae a peso
                                                                          el canto rodado de la prisa

                                                                      Por todo eso que
                                                                   a la inmensa minoría
                                                                 le agarra la garganta al llanto y a la risa

                                                              Porque no falten
                                                            jamás
                                                         los ojos abiertos de los muertos
                                                      dando luz a la fiesta.

                                                  Porque el hombre querría
                                               una visión del mundo
                                           y en su lugar le dan un fusil
                                        una madre o un lápiz.

                                    Estoy ahorrando para un macroscopio con orejas.


martes, 30 de julio de 2013

Visita al Zootropo

                                          Pasen y vean
                                          al profeta que predicó a los Efesios
                                          rodeado de mujeres bonitas.

                                          Ellas se contonean
                                          haciendo oídos sordos
                                          al llanto del bebé orangután.

     (inclusive lo pisan con sus tacones de aguja)

                                          Pero tu boca será arpía
                                          si osas desmentir al basilisco.

                                          Recuerden que todo
                                          es aparición
                                          disfruten sin ambages de la fauna.

                                          En una jaula pende
                                          colgado de un columpio
                                          un hombre con cara de holograma.

                                          Y todo lo que dice es excrementum caninum.

                                           Por esto es que necesitamos con urgencia
                                           un nuevo domador.

domingo, 28 de julio de 2013

EL BELLO CARNICERO



Permítame por un momento, lector amigo de estas fantasmagorías de celofán, ojo crítico encantado a través de la lupa de la inteligencia y la sensibilidad, ensayar un poema antiguo, una especie de chiste solemne. Y también al lector malherido por la insolencia torpe de la rosa y su espina pedante, si estas letras tuvieran esa mácula drácula, le presento mi excusa en esta tarde árida de mariposa insomne sobre la frente meditativa del bañista.

     Es también la hora del peplo sangrante, la hora blanca que no piensa. Yo quisiera defender a dios de sus propias imágenes si pudiese matarle con una batería de conceptos o ese obús furibundo de la imaginación. Pero el papel del que está hecho, no es aquél Zeus tonante de cuando los hombres aún tenían vello de bestia humilde en el pecho. Ahora es un dios crédulo que parece hecho de huesos quebrantables, no es viril. Es un hermafrodita desganado que tira piedras al techo de su casa y maldice sus sesenta años.
The beautiful butcher / Francis Picabia

     Permitidme la venia de intentar trascender el denso humo de la plétora ardiente que es la vida, vestida con un traje de noche hecho con periódicos. Para tirar mis dados brindar por el azar, por este dios vencido, espejo del entero desengaño.

     No de ustedes ni mío ni de nadie. Tal umbral codicioso de la sombra que alberga, el desengaño espía cada tibio trasluz de fe, aunque provenga acaso de la promesa ingenua de esperanza que demuestran los niños. Un desengaño oscuro con forma de guadaña que colecciona peines. Un fantasma acrítico, con ojeras de loco, que ya no ve otra cosa que la muerte candente en todas partes y se le posa en la nariz una mosquita muerta, lasciva plañidera.

CORAZÓN ENVUELTO EN CELOFÁN



                                    Tu boca fuese vulva sagrada
                                    Que expele el fluido viscoso del odio
                                    Entonces reiríamos bajo un palio de estrellas
                                    Arrancáramos los brotes sangrantes del beso
                                    Pero andaba por allí
                                    El enano de los labios calientes.
                                    Como hacer,
                                    Preguntaba el enano serpiente
                                    Si al dictado del alba
                                    Le clavamos al muerto
                                    Una astilla de versos afilados que termine en ramo de
                                    Flores.

                                    Pretendía hacer entrega del misterio
                                    Desde la oscuridad donde orinan los loros.

Pintura de Francis Picabia
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