Tremor dice guiar las valvas del aire
al palo alto
enredaderas de prosa trigémina
nervio de la vida
revolviéndose en el erizo mar
al palo alto
enredaderas de prosa trigémina
nervio de la vida
revolviéndose en el erizo mar
En suma, la Nada es tan intrascendente como una pipa de girasol. Al menos la geomorfología nos enseña a distinguirlas como unidades ordenadas en un todo que evoca con lirismo el orbe entero. Parece el girasol necesitado de esa energía sagrada. Llega un ser metafísico y pregunta la hora. Si te dicen barroco has de disimular, porque sabes que una pipa de calabaza es digna representante del Todo: este común universo superpoblado de palabras que nada añaden al silencio.Ahora la moda es que todos los misterios, al fin, han sido desvelados; ya que tenemos un concepto, en tan alto grado, burgués, del desigual progreso (no entraremos en detalles con ninguna imagen que induzca a la lágrima). Pedimos al maestro un redoble de caja para que aparezca en escena, si cabe, Dios: ese eterno ausente del que nadie se acuerda excepto cuando truena. Lo mejor, según el catecismo del que sonríe, es no necesitar a nadie. Se va el ser metafísico, un tanto cabizbundo y meditabajo: como el girasol. Los que van a trascender le saludan.
Venía de visitar sagrarios y achantar la muy. Mira por donde se descuelga aquí, que estábamos fetén largando de lo lindo pero de tranquis: pian pianito. Llegó el guripa de improviso, aborricao, aburriendo hasta las piedras. Allí habíamos personas de mucho caletre pa que venga un gachó al aire de uno aturullando a mil palabras por barba; un brasas mal de la chola hablando a barullo, daban ganas de abrirse de primeras pero cogió la perra el betoven y se puso a rajar a caño libre, traía la cachola caliente.
Al principio el embolao nos cayó bien porque no catamos de qué iba la película, parecía un héroe del arradio y hubo risas, pero al rato nos dimos cuenta que nos había tocao la china. Nos entró un alipori, una verguenza ajena que nos dieron ganas de llamarlo a capítulo. Nanay. No nos dejó, se enrolló como una persiana parlando no sé que rollo de unas truchas en Cangas de Anís y unas rayas de coca. Es de estos mendas que están al cabo de la calle y se tiran el folio que ni hecho por encargo si le das bola. Te juro que me dieron ganas de aplaudirle la cara pero pa qué, no paraba de echar el bofe con esas historias de chichinabo. Cuando a un chillón le derrapan las neuronas así, caiga quien caiga, es el acabose.
Qué ganas de cachondeo traía el julay, nos ha jodido mayo con sus flores, con lo dabuti que estábamos con el tema de las estampas y los grabaos. Total que el relato de antología no paraba ni pa cambiar el agua a las aceitunas y teníamos la chirimoya hueca. El adoquín estaba metido hasta los cojones pegándole al nakel con cara de chiste. Lo suyo era darse un clareo, costó un huevo y la yema del otro aguantar la misma copla, el fandango mental, la memoria de elefante, las gallofas del pejiguera molaban cero.
No sabe de la misa la media, se queda bizco dando la pimporrada y ahí te veas tragando saliva con el bodi amuermao. Ni por el forro de los colgantes me endilga este elemento que no capisca maldita la cosa otra conferencia. Nasti de plasti. Sin pararse en barras se puso a cortar el bacalao con unas ideas de bombero, a soltar su letanía de chinchorrero hinchapelotas que aquello pasó de tertulia a tontódromo en un plis plas.
Qué malo es bastarse y sobrarse uno, qué chungo un vivalavirgen estrecho de coco chanelando como si fuese un Kant. Por fin le echamos el cierre chungalis al fardón que no se callaba ni borracho. Se le acabó el carbón al batallitas y quedó a la altura del betún. Demasié compadre, la capullada de don Preciso que se marcó el filili, la lengua le tremolaba cantidubi. ¡Escampa! ¡Corta Blas, qué no me vas!
El Generalísimo Cantautor, Sabino. El confabulador de la imaginación bohemia, en la que es posible montar una romería republicana: porque somos trogloditas con wifi ¿verdad? Y entonces la diferencia esa entre 19 días y 500as noches, que la veo excesiva, sinceramente Bob Dylan. El Generalísimo Cantautor o la romería republicana, esa guasa de andarse con chiquitas aunque la garganta podrida o profunda ya no te aguante y querer vender pegatinas de la Virgen de los Camareros. ¿El por qué 500as noches como si tu fueses la caraba del follador latin lover?
Yo tampoco lo veo bonito de pintar a Sampedro como un abuelo búho, santo patrón del 15 M, pero que las llaves de la libertad nos las tiene nadie, y menos el Generalísimo Cantautor Sabino, raptado por una botella de Cardhu. En el imperio de la libertad nada el pimpollo como pez en el agua, entonces aunque no quieras te pareces bastante a Marilyn Monroe porque tienes fotos que te comprometen de alguna manera, tienes una cohorte de admiradoras educadas en Walt Disney. Un gineceo virtual de califa ectoplasmático. Así eres, aunque lo puedas disimular hasta después de muerto. Eres un Charlie Chaplin de Jaén. Siempre te preferiré a otras. Prehistóricos con wifi, el santo reproche, en fin, toda esa patraña pequeño-española, hispano-suiza. 19 días...claro, ahora que lo dices, qué difícil amar al mediodía cuando todo es tan concreto o aturde como un siroco el solano, pero hay mucha diferencia con las 500as noches de los cojones ¿me entiendes? qué vas a entender, sumido como estás en el güiski de malta y los puros habanos. ¿Y por qué pintas esa romería republicana? ¿Quienes son los herederos del alfredolandismo? ¿Qué diferencia hay entre Sarita Montiel y Agustina de Aragón?
La dictadura del cantautor, el guateque del proletariado. El Generalísimo Cantautor con su voz de pito roído por la humedad del calabozo ¿qué calabozo ni que correr delante de los grises?
España Tacañí, es lo que toca, qué tambor de Calanda ni que niño muerto de Buñuel. Y los poetas, como hongos, jugando con la humedad de la lengua castellana. Vaya mierda, viejo, dame Girondo.
" Quien cree en la imagen se ensimisma y no ve lo que tiene delante:En los consejos del insigne pensador hispano-chino Fú Marías, se oyen un tintineo primaveral acorde a la calidez e ingenuidad propias de la filosofía orientada a Oriente y además el contagio de polenes variados que complican en exceso el natural concurso de la lógica: hasta extremos impensables pensaría llegar el señor Fú, si no fuera porque no se lo permite un alto sentido del deber y una vocación de servicio que llega a veces a convertirse en advocación religiosa con tintes paternalistas. He aquí un consejo del sexageranio filósofo, heredero por orden natural del Confucio:
Acto seguido, después de pronunciar este aserto irritante, y pidiéndole fuego al taquígrafo que lo escribió para la posteridad, se fumó un cigarro.
Todos los días al terminar la instrucción, me quito el uniforme, me lavo, me tumbo en el catre y escucho a Mozart, en una gramola de bolsillo, pequeña como una cafetera de juguete, su música, a pesar de sonar en una lata de conservas me transporta a esos viajes que hacía con mis padres a las montañas de los Sudetes, volvía con el olor de las flores de edelweiss pegado en los pantalones cortos. Sufro regresiones al pasado con la música divina de Wolfgang, muy bien educada mi generación, soñábamos con la estrella de plata, nos incomunicaron en una foto, el fotógrafo se llamaba Leontopodio Alpino. Cualquier tiempo pasado fue peor, con doce años ya tenía bigote. Recuerdo que el trompetriste de la banda del ejército tenía labio leporino. Yo no he logrado nada, en este mundo, digno de mención. Excepto aquella vez que llevé a mi novia Ada a un concierto, ella lloró en el adagio, reía de pena al verme feliz. La vida es un carnaval.
Caracol anacoreta vive en nube de alquiler. Cuando sale de paseo se ve asaltado por frenéticas moscas satélites de la basura. Se esconde al borde de los pozos para evitar el contacto con ellas, esos detectives a tiempo completo. El caracol cenital busca un tallo de cardo borriquero para ejercer el noble arte de llevar la casa a cuestas. Ha comprendido que el olor a nube es sospechosamente parecido al de la basura.
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| Dibujo de Pablo Gallo |
Virgen santísima, centígrada pasión, amantísima madre del sol retrógrado. Blanca paloma de los fracasos, de los iconos incólumes del arte, del perifollo barroco, de la modernez sacromundana, de la febril facundia pictórica que corroe las fachadas de las fábricas. Diosa del julio eterno, con tu vulva que sueña penes·trompeta, tubas locas que expelen semen rosa. En tu fría disciplina confiamos, posesos topos tipógrafos de la grifa, grafómanos de la prisa, sí; fecunda con tu mirada frígida nuestro seco cerebro que destila gusanos y juega con la muerte cada pan que se come.
Perversa caléndula operas la alquimia del fuego, molécula del mundo en eterna ebullición, convirtiendo el sol en neurona. Aprecio la bondad de Maquiavelo y de Gracián, que ofrecen unos ejemplares de officinalis envenenados de sabiduría. El amarillo abunda en prismas apasionados, en la caleidoscópica distorsión de la mirada, que en un niño es un turbión de transparente ignorancia surgida de la alta noche del tiempo. Y también en las miradas de las personas mayores resplandece un desengaño que tiene la gracia de lo que acaba y no es un tormento cósmico. Apreciamos más el buen humor de Epicuro.
Saca del saco, Paco, la carraca, pasa la polaca flaca afrodisíaca que anda en taca-taca, demos con ella, con la carraca decimos, la matraca.
Una vaca se roba la hamaca del sudaca, cleptomaníaca y paradisíaca, porque va de resaca.
La austriaca menos mal no lleva tilde pero es hipocondríaca, su novio sin embargo es del Imperio Austríaco: elegante porte varonil de macaco.
La placa base cardíaca no cabe en la baca, quita la butaca.
El policía polaco, mira por donde, es vecino de la polaca flaca, jaca afrodisíaca.
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| Al-Juarismi, etiólogo de Etiopía |
El cromosoma de la paloma parece broma. Síntoma breve de andar autónomo, ni por asomo pierde el aroma. Esa torpeza vale un diploma y un día de fiesta en el hipódromo. Con cada paso suena a metrónomo. Su picoteo es un axioma de tomo y lomo. Cuando es polícroma se le pueden borrar, con una goma, manchas de angioma. Si vuela bajo, las avenidas de Roma son un aeródromo. El mayordomo las detesta, por gastrónomas de migaja y porque son un plomo; y si aparece un gran palomo inflando el papiloma a lo tenorio... el arrullo inspira a las astrónomas y a los agrónomos, que ven en él: el canto romo y fisónomo del átomo.
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| Poeta condescendiente con palomas. |
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| Alafantes evadiendo capital |
Los habitantes de Ademania, Trompetania y Mascarandia son seres que han mutado por una serie de sinrazones: una suave brisa azul, venida del confín extramundano, besó sus rostros. Los trompetanos sufrieron mutaciones del deseo. Mientras vagaban afligidos por el sendero de la evolución, el dedo de un dios tocó sus cabizbundas melenas y las tornó de color amarillo óptimo, dotándolas de un brillo reflectante en la oscuridad. Cuando la noche los cubre se reúnen a contarse leyendas de la Isla de la Razón. De las llanuras arcaicas de la desazón vienen muchos máscaras a cicatrizar las heridas del dolor universal, que esplenden como llagas metamórficas en sus rostros de piedra pómez. Adoran a Poliblasfemo, el dios cíclope de mirada unidimensional, cuyos sellados labios transmiten la sabiduría del viento cálido del sur.