martes, 4 de mayo de 2010

Noema de búho




Cierro la puerta
Abro tranquilo
La casa viva que arde en mi ser
Mi ser autónomo que necesita
Sociales átomos de energía humana

Es marrana condición comer aparte
Por muy seductor que aparezca
El restaurante 
Dejo de hablar
No tengo hambre
Me hablan las truchas
Cuentan noticias
De un verano aún más bello que el anterior

Tengo el alma pixelizada
Con cromos que huelen a alcanfor
Asistí a la existencia de una boda
En que un búho era invitado de honor

Por eso digo que escampa la mentira
Quedando ya pulido el pavimento verdadero
En que habrá de llorar alguna vez bastante
Este cielo azul rampante en que soñamos
Olvidando quizá sólo alguna tilde
Que ya corregirá el ordenador

Quiero comprar la más pequeña cafetera del mundo
Para beberlo con mi colección de canarios cantores
Comprarla pagándole con besos a una chinita
Deliciosa y tímida chinita de un metro y sesenta centímetros
Y medio y copa y vino y blanco y fideos y pelos y fideuás y pelucas
Toda esa mole barata de ingentes tragaldabas está en el supermercado
Comprando ambientador para lechos nupciales con olor a macho cabrío

Horror seminal en el supermercado
Prefiero huir a Madagascar
Convertirme en lémur o en un Lope de Vega

Quedaría por fin inaugurada la porno-poesía
Sería el fin por fin de la poesía realista de imágenes votivas
Agotando irremisiblemente un río de pelo blanco y huesos carcomidos

No sabiendo qué es peor no se puede hacer poesía, me retiro de la letra
Ya este verso afrancesado se prolonga en cada línea agotador.

sábado, 1 de mayo de 2010

SENESCO, SED AMO



Amor mío, los árboles son falos que recuerdan al cielo lo que fui,
y todos los hombres son monumentos de mi ruina.
De que sirve llorar, en este crepúsculo en que el amor empieza

si estás tú frente a mí, como lo que un dia
fuiste: presagio de mi mismo, no de mi destrucción, última rosa
para levantar la tumba,
para ponerla en pie como árbol
que contará de nuevo los cielos
mi vida, mi historia que el ocaso vuelve perdida, como
embalaje en manos de extraños
como excremento que a tus pies coloco o
abrumador relato fantástico: que yo era un perro
vagando donde no había vida,
lamiendo dia a dia la lápida que me sugiere
y ahora seré si quieres, fuego fatuo
que alumbre por las noches tu lectura, y ruido
de fantasmas para alejar el silencio, y canción
en la sombra, y mano
que no supo de otra, y hombre
buscándote en el laberinto, y allí gritando cerca
del monstruo tu nombre, e imaginando tus ojos.

Leopoldo María Panero

Agujero llamado Nevermore

jueves, 22 de abril de 2010

Breviario de nuevas tecnologías

Tecnología del ojo derecho: heredera de la antigüa tecnología de la mirada larga. Frente a un papel en blanco, fracasa, por unidimensional; pero, frente al infinito mar, enredado y virtual, en el que nos ha tocado vivir, simplifica la visión al máximo, y reduce, drásticamente, el márgen de error.

Algunos teóricos piensan que esta simplificación es un atraso, porque no contiene aparato crítico. No les falta razón.





Tecnología de la huella digital terrestre: heredera de la eterna manía de la humanidad, de señalar, deícticamente, el milagro, hallá donde se manifieste. A veces, ese ansia de milagro, le lleva a la criatura humanidad, a perder el norte completamente.                                                                                                                           Sigamos por el momento, confiando en el pulgar pantocrator, y el ratón, a los que por cierto, no hay que sacar punta.


Tecnología de la taxonomía diferida: sin esta última tecnología, la primera no tiene sentido. La enunciaron teoricamente, entre otros, los empiristas ingleses, amigos del molde para el plum cake.
Pero es muy útil, y sufre pocos cambios durante largas temporadas históricas. Por si fuera poco, cada equis genera óvulos fértiles en la inteligencia humana.

Es mejor fiarse a la tecnología cerebral central del cada cual, que es la que rige para todo, y por supuesto, al ordenador personal, y sus enormes capacidades de transferencia universal.


El papel, y el lápiz; con esa gran olvidada, que es la goma, han entrado en coma.


jueves, 8 de abril de 2010

Y acaso un reducto de soledad...

Menos mal que existen, entonces, la palabra parece que recobra el silencio que la distingue de las otras.

Cogito ergo sum...pero,¿ donde está el sum?, mucho cogito pero pocas nueces al final.

Y la fenomenología...yo soy un lego pero me gusta, la lectura de Ser y Tiempo me está dejando ese sabor de las cosas antiguas, el sabor de un buen café cualquiera de bar, por esa manera que tiene Heidegger de ponerlo todo patas arriba, desde la antropología, a la psicología.

Que los nuevos impulsos deban brotar de la problemática ontológica. Y sobre todo, el ser del sum, la maravilla de su indisoluble unidad frente a la infinitud de las formas en que se manifiesta.

Obra de Jean Dubuffet



Fructíferos reductos.
                                         The Search by Bob Berg on Grooveshark



martes, 23 de marzo de 2010

Kant nunca salió de Königsberg II

    Me intimida el anonimato de los demás, le agradezco su ímpetu en comunicarme la brevedad de la vida, y le dedico, como insigne visitante de este blog insignificante, un pensamiento de Martin Heidegger, que vale más que mil relojes.
   <... Kant acepta dogmáticamente la posición de Descartes, no obstante los esenciales perfeccionamientos a que la somete. Pero, además, su análisis del tiempo, pese a haber retrotraido este fenómeno al sujeto, queda orientado por la comprensión vulgar y tradicional del tiempo, lo que, en definitiva, le impide a Kant desentrañar el fenómeno de una "determinación trascendental del tiempo" en su estructura y función propias. Por efecto de esta doble influencia de la tradición, la conexión decisiva entre el tiempo y el "yo pienso" queda envuelta en una total oscuridad y ni siquiera llega a ser problema para Kant.>

Atalayas.

domingo, 21 de marzo de 2010

Kant nunca salió de Königsberg I


y sin embargo, procuró una visión
nueva de la razón,
más crítica...una razón pura:
mucho prestigio el viaje
tiene, quizá por la pobreza unidimensional,
por el "olvido del ser"...
como si no contara el tiempo.

A Kant se le olvidó el tiempo,
porque él mismo era un reloj.


jueves, 25 de febrero de 2010

DESTIERRO, de Luis Cernuda



Ante las puertas bien cerradas,
Sobre un río de olvido, va la canción antigua.
Una luz lejos piensa
Como a través de un cielo.
Todos acaso duermen,
Mientras él lleva su destino a solas.

Fatiga de estar vivo, de estar muerto,
Con frío en vez de sangre,
Con frío que sonríe insinuando
Por las aceras apagadas.
Le abandona la noche y la aurora lo encuentra,
Tras sus huellas la sombra tenazmente.


viernes, 19 de febrero de 2010

DESENGAÑO DE LAS MUJERES

 


Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.

Puto es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.

Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado

si de otras tales putas me pagare,
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.



Francisco de Quevedo

jueves, 28 de enero de 2010

Takeuchi


ortofonía de la destrucción
emasculación informe
intemerata de seminaristas
parapeto de poemas
y la indestructible eternidad del tiempo
como contrapunto equívoco
o espejo
martillo contra espejo
recuperar la forma rota
la que perdió su lugar
y se convirtió en signo

viernes, 1 de enero de 2010

SIN TÍTULO


Cosas de Bruno Munari.



si yo he tenido algo
es la certidumbre de un temblor 
en tu cuerpo
mientras mirabas caer el cielo
sobre un desierto oscuro
mientras hablabas mirando
hacia otro lado
cual si estuvieras sola

normalmente no existo para nadie
y si me ven venir esperan lo peor
quizá porque no supe ver antes
a través de tus ojos, amiga,
la infinita variedad del mundo.

quiero estar solo entonces
enajenado en algo parecido a una voz
que clame en el desierto para pedir
la guerra de la verdad prohibida
contra el sagrado comité de la lógica

y celebrar la soledad ganada
contra la sórdida guadaña 
del tiempo
que se esconde en la entraña
de la idea.

y quiero ver pasar un verso
con la fuerza de un río
que deja las montañas
para adentrar su vena
por los valles de un poema

ya puede ser imagen o palabra
el formato es un medio
y el lenguaje, el mensaje,
míralos, inseparables,
pretenden confundirse a veces
pero el sol les proyecta un vacío
llamado sombra
una luz negra

que te hace temblar, amiga,
y a mí, contigo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Amor o soledad



Era de esos bienaventurados que tienen hambre sin avidez, y que aman sin afán de posesión, dispuestos a unirse unicamente. Y cuando de asuntos sociales y políticos se trata, a unirse sin sumarse. no pueden ser sumandos ni adherentes. El amor o la soledad sin refugio alguno. Amor o soledad, amor en soledad también, a pie descalzo por la via unitiva. Camino estrecho entre zarzas reflejamente ardientes, aunque sea de noche.
Estaba ya casado. No, no lo estaba todavía(mas ante mí, si que lo estaba). Le sentía sollozar calladamente por la esposa que había quedado en el pueblo con sus padres. Y más por no tenerla allí a su lado, por no estar él a lado de ella, junto con ella en su lugar de nacimiento. El era de Orihuela  no de otra parte, sin regionalismo ni pueblerismo alguno. Nunca le oí ponderar las excelencias de su pueblo, aunque bien daba a entender su belleza. Mas lo que contaba era que él, nacido allí, nunca iría más allá sobrepasándolo. era como un Tobías que soñaba volver, ya que la mujer la tenía, con el Arcángel y el pez del remedio. Y eso, ni aquel Madrid ni ciudad alguna de este mundo podía dárselo. Y así se me hace transparente su especie de declaracion pública en El Gallo Crisis, La Ciudad triste de Madrid en que aparece la imagen de una ciudad tan diferente de la que sabía yo que le había acogido. No pudo Miguel Hernández asimilarse a Madrid, por estar irrenunciablemente enamorado de su lugar natal y de los seres que en él tenía y que no hubieran cabido en aquella ciudad.
Y porque confundió quizá el amargo zumo del momento con el destilar de la vida madrileña. Y sobre todo, por esa hambre que sólo el amor total y al par inmediato que le habitaba podía aplacarse. Un amor que clama al cielo por todos y para todos.
Y así, su poema La morada amarilla, don precioso que me fué ofrecido, se me aparece como una sombra clara e indeleble, mas sombra al fin, como esas que se desprenden de una flor y aun de su sola fragancia, emanada de una vida en plenitud de ejercicio, y que ha de referirse a ella. Y temo que al ser leído sin la presencia viva de su autor, no transmita aquella su ansia de comunión, aquella incensante, imperativa necesidad de eucaristía compartida. Es decir, del reino, del reino de Dios aquí en la tierra. 
Andalucía, sueño y realidad.  María Zambrano

        entrada dedicada a Esteban Romero Fernández

martes, 3 de noviembre de 2009

Epístola moral a Fabio.(Anónimo)


                               Iguala con la vida el pensamiento
                               y no le pasarás de hoy a mañana
                               ni quizá de un momento a otro momento.


sábado, 31 de octubre de 2009

Emilio Prados


Tránsitos
¡Qué bien te siento bajar!
¡Qué despacio vas entrando,
caliente, viva, en mi cuerpo,
desde ti misma manando
igual que una fuente, ardiendo!
Contigo por ti has llegado
escondida bajo el viento,
-desnuda en él-, y en mis párpados
terminas, doble tu vuelo.
¡Qué caliente estás! Tu brazo
temblando arde ya en mi pecho.
Entera te has derramado
por mis ojos. Ya estás dentro
de mi carne, bajo el árbol
de mis pulsos, en su sombra
bajo el sueño:
¡Entera dentro del sueño!
¡Qué certera en mi descanso
dominas al fin tu reino!
...Pero yo me salvo, salto,
libre fuera de mí, escapo
por mi sangre, me liberto,
y a ti filtrándome mágico,
vuelvo a dejarte en el viento
otra vez sola, buscando
nueva prisión a tu cuerpo.

martes, 27 de octubre de 2009

Muerte y resurrección, de José Angel Valente



                                        

                                  No estabas tú, estaban tus despojos.

                                  Luego y después de tanto
                                  morir no estaba el cuerpo
                                  de la muerte.
                                  Morir
                                  no tiene cuerpo.
                                  Estaba
                                  traslúcido el lugar
                                  donde tu cuerpo estuvo.

                                  La piedra había sido removida.

                                  No estabas tú, tu cuerpo, estaba
                                  sobrevivida al fin la transparencia.






domingo, 25 de octubre de 2009

DEJADME SOLO, de Luis Cernuda





Una verdad es color de ceniza,
Otra verdad es color de planeta;
Mas todas las verdades,desde el suelo
hasta el suelo,
No valen la verdad sin color de verdades,
La verdad ignorante de cómo el hombre
suele encarnarse en la nieve.

En cuanto a la mentira, basta decirle
"quiero"
Para que brote entre las piedras
Su flor,que en vez de hojas luce besos,
Espinas en lugar de espinas.

La verdad, la mentira,
como labios azules,
Una dice, otra dice;
Pero nunca pronuncian verdades o mentiras
Su secreto torcido,
Verdades o mentiras
Son pájaros que emigran cuando los ojos mueren.



viernes, 23 de octubre de 2009

LA PALABRA, de León Felipe




Pero, ¿qué están hablando esos poetas ahí de la palabra?
Siempre en discusiones de modisto:
que si desceñida o apretada...
que si la túnica o que si la casaca...
la palabra es un ladrillo.¿Me oísteis?...
¿Me ha oido usted, Señor Arcipreste?

Un ladrillo. El ladrillo para levantar la Torre...y la Torre
tiene que ser alta...alta,alta, alta...
hasta que no pueda ser más alta.
Hasta que llegue a la última cornisa
de la última ventana
del último sol
y no pueda ser más alta.
Hasta que ya entonces no quede más que un ladrillo solo,
el último ladrillo, la última palabra,
para tirársela a Dios,
con la fuerza de la blasfemia o la plegaria...
y romperle la frente...A ver si dentro de su cráneo
está la luz...o está la nada.

jueves, 15 de octubre de 2009

CABALLITOS, de Juan Lizano


Que instalen caballitos
en todas las calles,
que llenen de caballitos las ciudades.
Siglos
llevamos con el invento de feria en feria
sin descubrir su humanísima aventura.
Que celebren los novios
su viaje en los caballitos,
de caballito en caballito.
Que cada familia tenga sus caballitos,
¡todos en los caballitos!
Que los amigos
hablen y sueñen y discutan
dando vueltas en los caballitos.
En ellos celebren sus consejos los ministros,
mientras queden ministros,
y en ellos se reúnan los señores obispos,
naturalmente, revestidos
de señores obispos,
mientras queden obispos.
Los pobres subirán para reírse del mundo
y los ricos
¡que suban los ricos a los caballitos
mientras todos los aplaudimos!
¡Y los señoritos!
¡Que suban los señoritos!
Y que acudan todos los solitarios, todos los vagabundos.
Y el congreso de los diputados
será el congreso de los caballitos.
Y los empresarios ¡qué risa, los empresarios!
Que suban los empresarios con los asalariados,
mientras existan salarios.
¡Los salarios del miedo!
Y, venga: comités centrales,
mafias, sectas, castas, clanes, etnias:
¡a los caballitos!
Y los músicos con los guardabosques
y el alcalde y los concejales
con las verduleras y los panaderos.
¡Viva! ¡Viva!,
gritarán los niños cuando vean
que suben los Honorables.
¡Venga, Honorables!:
¡A los caballitos!
Vamos a la ciudad a subir a los caballitos,
dirán los monjes a sus abades.
Y los académicos:
que se reúnan los académicos en los caballitos
y que se cierren todas las academias.
¡Ah, si todos los filósofos hubieran subido a los caballitos!
Que instalen caballitos en las cárceles,
en los cuarteles,
en los hospitales,
en los frenopáticos
y que se fuguen todos
montados en los caballitos.
Y todos los jueces a los caballitos,
¡venga! ¡venga!: ¡A los caballitos!
¿Y nada de procesos y de sentencias!
¡Ya vale de juzgar los efectos y no las causas!
¡A los caballitos!
Y que todos los funerales
se celebren montados en los caballitos
al paso silencioso y tranquilo de los caballitos.
Es la nueva ordenanza,
es el nuevo precepto:
¡todos a los caballitos!
¡La cabalgata de los caballitos!
¡Hacia la confederación de todos los caballitos!
Hasta que todos fuéramos niños...

domingo, 11 de octubre de 2009

Escritor in albis





Me he preparado para algo sublime. He traído a la mesa mi cuaderno, mi pluma. Tengo cerca de mí una copa de vino dulce, algo para picar si de repente tengo apetito, variada música, un paquete entero de cigarrillos y otro de pañuelos de papel, algún que otro libro, una estufa, un palillo de dientes; objetos... Pero tengo un gran problema que no me deja seguir: no sé cómo empezar y por ahora sólo he hecho esto.

Sofisma

                                                                                                        a Esteban Romero

                                            Con un ojo de cristal, una tela
                          y un martillo: voy a romper una nube
                          a la hora que canta el grillo.




sábado, 10 de octubre de 2009

PERGUNTA



    
    Um homem foi atacado quando se ia enforcar
    defendeu-se
    alguém perguntou-lhe
    Que defendes tu
    A vida ou a morte?

sábado, 3 de octubre de 2009

Preguntas a la hora del té, de Nicanor Parra




Este señor desvaído parece
Una figura de un museo de cera;
Mira a través de los visillos rotos:
Qué vale más, ¿el oro o la belleza?,
¿Vale más el arroyo que se mueve
O la chépica fija a la ribera?
A lo lejos se oye una campana
Que abre una herida más, o que la cierra:
¿Es más real el agua de la fuente
O la muchacha que se mira en ella?
No se sabe, la gente se lo pasa
Construyendo castillos en la arena.
¿Es superior el vaso transparente
A la mano del hombre que lo crea?
Se respira una atmósfera cansada
De ceniza, de humo, de tristeza:
Lo que se vio una vez ya no se vuelve
A ver igual, dicen las hojas secas.
Hora del té, tostadas, margarina.
Todo envuelto en una especie de niebla.



lunes, 28 de septiembre de 2009

EL LOCO MIRANDO DESDE LA PUERTA DEL JARDÍN



Dibujo de Al Juarismi
                            

Hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fué por matar al pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada
de demonio o de dios debo mi ruina.

Leopoldo María Panero

                                      Debutante (Caprice Brillant) by Winton Marsalis/Eastman Wind Ensemble/Winton Marsalis/Eastman Wind Ensemble/Winton Marsalis on Grooveshark






sábado, 19 de septiembre de 2009

Por favor, no mas Rimbaud, de Carlos Riedemann.




Hasta cuando amenazan con el adolescente maldito.
Nunca tanto hubo de ser como le endiosan los que no pueden comprenderle.

Ni se le lee, ni se le piensa, sino como una tristeza pasada de moda.
Un amor de juventud que ya no erecta la pesadumbre de la carne.

Estar a solas con sus ficciones es suficiente para un hombre libre.

Por favor, no más Charleville. Despegaos del charol, rameras.
Enterradle -¡oh enterradle!- una estaca en el corazón.


Clemente Riedemann,
Riedemann es un poeta nacido el 53, originario de la bellísima ciudad de Valdivia, Chile.


jueves, 17 de septiembre de 2009

unión libre, de André Breton




Mi mujer de cabellera de llamas de leña
De pensamientos de relámpagos de calor
De talle de reloj de arena
Mi mujer de talle de nutria entre los dientes del tigre
Mi mujer de boca de escarapela y de ramo de estrellas
de última magnitud
De dientes de huellas de rata blanca sobre la tierra blanca
De lengua de ámbar y de cristal frotados
Mi mujer de lengua de hostia apuñalada
De lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
De lengua de piedra increíble
Mi mujer de pestañas de palotes de escritura de niño
De cejas de borde de nido de golondrina
Mi mujer de sienes de pizarra de tejado de invernadero
y de vaho de cristales
Mi mujer de hombros de champán
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer de muñecas de cerillas
Mi mujer de dedos de azar y de as de corazones
De dedos de heno cortado
Mi mujer de axilas de marta y de encinas
De noche de San Juan
De alheña y de nido de escalarias
De brazos de espuma de mar y de esclusa
Y de mezcla del trigo y del molino
Mi mujer de piernas de bobina
De movimientos de relojería y de desesperaci6n
Mi mujer de pantorrillas de médula de saúco
Mi mujer de pies de iniciales
De pies de manojos de llaves de pies de calafates que beben
Mi mujer de cuello de cebada imperlada
Mi mujer de garganta de Valle de oro
De cita en el lecho mismo del torrente
De senos de noche
Mi mujer de senos de pinera marina
Mi mujer de senos de crisol de rubíes
De senos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi mujer de vientre de apertura de abanico de los días
De vientre de zarpa gigante
Mi mujer de espalda de pájaro que huye vertical
De espalda de mercurio
De espalda de luz
De nuca de piedra rodada y de creta mojada
Y de caída de un vaso en el que se acaba de beber
Mi mujer de caderas de lancha
De caderas de lucerna y de plumas de flecha
Y de tallos de pluma de pavorreal blanco
De balanza insensible
Mi mujer de muslos de greda y de amianto
Mi mujer de muslos de lomo de cisne
Mi mujer de muslos de primavera
De sexo de gladiolo
Mi mujer de sexo de placer y de ornitorrinco
Mi mujer de sexo de alga y de bombones antiguos
Mi mujer de sexo de espejo
Mi mujer de ojos llenos de lágrimas
De ojos de panoplia violeta y de aguja inmantada
Mi mujer de ojos de llanura
Mi mujer de ojos de agua para beber en prisión
Mi mujer de ojos de leña siempre bajo el hacha
De ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego


André Breton
Versión de Manuel Álvarez Ortega




miércoles, 16 de septiembre de 2009

mesié soleil versus madam lune

Collage de Manolo Marcos.

Y los sentados, las rodillas en los dientes, verdes pianistas, los diez dedos bajo sus asientos con runrunes de tambor, se escuchan a sí mismos chapoteando tristes barcarolas, y sus cabezotas de amor se balancean. No hagáis que se levanten, ¡Oh no!, sería el naufragio...

domingo, 13 de septiembre de 2009

Primera velada, de Arthur Rimbaud.



Collage de Al Juarismi.


(comedia en tres besos)

                                     Estaba casi desvestida
                                     y los árboles indiscretos
                                     pegaban su follaje a los cristales
                                     perversamente, muy cerquita.

                                     Sentada sobre mi sillón,
                                     semidesnuda,
                                     ella juntaba
                                     las manos. En el piso
                                     se estremecían de gusto sus pequeños
                                     pies tan finos, tan finos.

                                     Yo, de color de cera, observaba
                                     un rayo de luz vegetal
                                     que mariposeaba en su sonrisa
                                     y sobre sus pechos-mosca en el rosal.

                                     Yo besé sus finos tobillos.
                                     Ella soltó una dulce
                                     carcajada brutal
                                     que se desmigajaba en claros trinos
                                     (oh, bella risa de cristal).

                                     Los piececitos se escondieron
                                     -"¡estate quieto!"-bajo el camisón.
                                     Su risa fingía reprocharme
                                     la primera osadía permitida.

                                     La besé dulcemente en
                                     sus pobrecitos ojos, palpitantes
                                     bajo mis labios; ella echó hacia atrás
                                     su frágil cabecita: "así, mucho mejor...".

                                     "Señor, he de decirte dos palabras...".
                                     Y me empleé a fondo sobre el pecho
                                     en un beso que la hizo reír
                                     con una risa de las buenas...

                                     Estaba casi desvestida
                                     y los árboles indiscretos
                                     pegaban su follaje a los cristales
                                     perversamente, muy cerquita.



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