viernes, 17 de febrero de 2012

EL EXTRAÑO CASO DE AURORA NECESITO MARIANO, dedicado a César Bruto


Leo en el Manila Inquirer una noticia espeluznante:
   "Se ha reconocido en el ambulatorio Nuestra Señora de Suzuki, distrito de Aguas Tibias, Manila, a una señiorita de nombre; Aurora Necesito Mariano, edad de 17 añojos. Disque venía compañada de una entraña dolensia. Al parecer habíase quedado dormida hace dos mieses con un parato de oyendo música eme pe y tres del tamaño de un carabajo pelotero. Se conose que con las tumbas y revueltas durmida en el colchón, al desperezarse por la matinal haciendo el típico figuro de alsar los brazos dilante del vidrio, ha visto que el susodicho parato micánico estaba incrustado en su axila derecha a la altura de los sinos. Imposible, relata la señiorita, de arrancar el eme pe y tres, que es como si formara aparte de su cuerpo, dise que lleva estos dos últimos mieses desesperanzada porque su vida se convirtió en un suplisio, sobre todo cuando acude a cargar el parato de dispendio musical, ya que tarda dos horucas en llenarse de alcalino y ha de permaneser sentada soportando la vibrasiones de la corriente alterna que le traspasan la dermi y llegan a las costillas dándole de una risa agotadora. Los expertos medicinos disen que el caso es único, aunque tiene una cierta cimilitud con otro de un señor de Tenesse al que se le incrustó su ordenador personal en la espalda y ahora trabaja de mesa de despacho para el director de la empresa Mansana del Paraíso, distribuidora de estos paratos. En unos días arriba a Manila un equisperto en la materia, el señor Pereira, doitor en psicocibernética que intentará una estracción indolora del cuerpo estraño con una singular tésnica de su invención consistente en poner unos temas del famioso artista pañol Raphael en el eme pe y tres, que al desir de este señor, son incompatibles con la vida orgánica, de esta manera, sostiene Pereira; -el parato caera solo, cuando las sélulas de la dermi se sierren sobre sí mismas rechasando las ondas raphaelianas-."

Doitor Pereira aguantando aluvión.

                                               Transmediterrani Expres by Pegasus on Grooveshark


jueves, 16 de febrero de 2012

pensamientos anotados II

   Esta noche me acuesto con Dostoyevsky, hace mucho fiodor. No me importa lo que piensen. Hurgando un poco en el Diario de un escritor he topado con una pregunta que quizá esté, a estas alturas,anticuada:

  "¿ Con qué defensas especiales cuenta la juventud, comparada con las demás edades, para que ustedes, señores míos, defensores de la juventud, le exijan, apenas salida de las aulas, una firmeza y una madurez de convicciones como no la tuvieron los padres de esos chicos que ahora son más difíciles de tener que antaño? Nuestros jóvenes pertenecientes a las clases intelectuales, que han recibido educación en el seno de sus familias, donde es lo más frecuente reinen el descontento, la impaciencia y la mayor incertidumbre ( no obstante pertenecer esas clases a la Inteligencia), y donde casi generalmente, en vez de la verdadera cultura, impera, la negación rotunda; donde los motivos materiales predominan sobre las ideas elevadas; donde se cría a los chicos sin pisar tierra firme, fuera de la verdad natural, en el desprecio o la indiferencia hacia la patria y en ese desdén burlón para el pueblo que en los últimos tiempos se ha difundido especialmente..., ¿ podrían encontrar ahí la verdad y una orientación infalible para sus primeros pasos en la vida? Vean ustedes, aquí está todo el arranque del mal: en la tradición, en la herencia ideológica, en la secular opresión nacional de todo pensamiento independiente, en la representación de la alta jerarquía del europeo a condición inexcusable de despreciarse a sí mismo en su calidad de ruso."

Dictadura del Euro.
   Creo firmemente que lejos de estar caducas, se pueden extraer unas enseñanzas muy necesarias de estas palabras. Me afirma en esta fe, estas palabras de Ángel Gabilondo, que en un lenguaje de absoluta actualidad se plantea similares dudas y preguntas:

"Algunas confusiones personales, sociales y políticas se sostienen en el hecho de no diferenciar lo individual de lo singular. Y suelen concretarse finalmente en algo parecido a “sálvese quien pueda”, “yo a lo mío”. En tal caso, el individualismo no tiene especiales dificultades para convivir con el egoísmo, incluso para identificarse con él. Disfrazado de contención en uno mismo, sin inmiscuirse en los asuntos ajenos, más bien se alimenta de una desconsideración para con lo colectivo y lo comunitario."

El artículo completo, aquí


La guerra de las salamandras, de Karel Capek

   La obra de Karel Kapec tiene analogías evidentes con la de Huxley, Orwell o Wells: es un análisis de la sociedad del hombre contemporáneo y una síntesis emocionada y lúcida de sus problemas...(tímidos aplausos). Para mi gusto los supera en sentido del humor. Aquí les dejo un pasaje de su novela, La guerra de las salamandras, donde acomete un ejercicio de estilo a medias entre la ciencia-ficción y la crónica periodística.

 Nuestro amigo de las Islas Galápagos 

   En viaje con mi esposa, la poetisa Jindra Sedilová-Chrudimska, para que la magia de las nuevas emociones hiciera olvidar en parte la muerte de nuestra noble tía, la escritora Bohumila Jandová-Stresovická, llegamos a las solitarias Islas de los Galápagos, coronadas de tantas leyendas. Disponíamos de dos horas, que aprovechamos para pasear por la playa de una de estas islitas del abandonado archipiélago. "Mira qué hermosa puesta de sol", le dije a mi esposa. "¿ No te parece como si el firmamento se ahogara en una inundación de oro y sangre?"

"¿ El señor es checo?", oí decir a mi espalda en puro y verdadero checo.

Andrias scheuchzeri
Volvimos sorprendidos la cabeza en dirección a la voz. No había nadie, a excepción de una gran salamandra que estaba sentada en las rocas y sostenía entre sus manos algo parecido a un libro. Durante el curso de nuestro viaje alrededor del mundo habíamos vista ya varias salamandras pero, hasta entonces, nunca habíamos tenido ocasión de hablar con ellas. Por eso comprenderá el amable lector nuestra sorpresa cuando, en un litoral tan abandonado, nos encontramos con Andrias y, además, le oímos hacer una pregunta en nuestro propio idioma.

  "¿ Quién habla ahí?", exclamé en checo.

  "Yo me permití ese atrevimiento, señor", contestó la salamandra levantándose respetuosamente. "No he podido remediarlo al oír, por primera vez en mi vida, hablar en lengua checa."

  "¿ Cómo?", exclamé maravillado, "¿usted habla checo?"

  " Precisamente estaba entretenido en la conjugación del verbo irregular
-ser-", contestó la salamandra. " Este verbo, en realidad, es irregular en todas las lenguas."

  "¿ Cómo, dónde y por qué ha aprendido usted checo?", pregunté yo.

  " La casualidad hizo llegar a mis manos este librito", contestó la salamandra, dándome el que tenía en sus manos. Era Lengua checa para salamandras y sus hojas llevaban huellas de un constante y aplicado uso. "Ha llegado hasta aquí junto con un envío de libros instructivos. Podría haber elegido una Geometría para Cursos Superiores de las escuelas de enseñanza media, una Historia de la Táctica Militar, la Guía de los Dolomitas o los Principios del bimetalismo. Sin embargo, preferí este libro, que se ha convertido en mi mejor amigo. Ya me lo sé completamente de memoria y, a pesar de ello, siempre encuentro en él fuente de entretenimiento y enseñanza."

  Mi esposa y yo demostramos nuestra alegría y admiración ante esta noticia y al oír su pronunciación casi comprensible.

  "Por desgracia, no hay aquí nadie con quien pueda hablar checo", nos confió con modestia nuestra amigo. "Y no sé exactamente si el séptimo caso de la declinación de la palabra "caballo" es kun, koni o konmi."

  "Konmi", le dije.
  "¡Oh, no, koni!, exclamó vivamente mi esposa.

  "¿Sería usted tan amable de contarme que hay de nuevo en Praga, la ciudad de las cien torres?", exclamo nuestro simpático amigo con entusiasmo.

  "No puede imaginarse como crece", contesté entusiasmado por su interés, y, en unas cuantas palabras, le dibujé el florecimiento de nuestra dorada metrópoli.

  "¡Qué noticias tan agradables!", dijo la salamandra sin ocultar su satisfacción. "¿Todavía están colgadas en la torre del puente las cabezas de los nobles ajusticiados?"

   "Hace tiempo que no", le contesté un poco sorprendido(lo reconozco), ante aquella pregunta.

  "¡Qué lástima!", exclamó la salamandra con simpatía. "Era un extraordinario recuerdo histórico. Clama al cielo que tantos recuerdos notables fueran destrozados en la Guerra de los Treinta Años. Si no me equivoco, la tierra checa quedó entonces convertida en un desierto, cubierta de sangre y lágrimas."

  "¿A usted le interesa nuestra historia?", exclamé lleno de alegría.

  "Desde luego, señor", aseguró la salamandra. "sobre todo el desastre de la Montaña Blanca y la esclavitud de los trescientos años. He leído mucho sobre todo ello en este libro. Deben estar ustedes muy orgullosos de su esclavitud de los trescientos años. Fue una gran época, señor."

  "Sí, una dura época", expliqué yo, "época de opresión y cólera."
  "¿Y gimieron ustedes?", preguntó nuestro amigo con gran interés.
  "Gemimos, sufriendo indescriptiblemente bajo el yugo de nuestros      opresores."

  "¡Cuánto me alegro!", suspiró la salamandra. "Mi libro lo dice así, exactamente, y estoy muy contento de que diga la verdad, Es un libro precioso, señor, mejor que la Geometría para Cursos Superiores. Me gustaría poder visitar un día el lugar histórico en que fueron ajusticiados los Señores de Bohemia, como también otros sitios donde se cometieron cruentas injusticias."

  "¿Por qué no visita nuestro país?", le propuse de todo corazón.
  "Gracias por su amable invitación", se inclinó la salamandra. "Por desgracias, no es tanta mi libertad."

  "Nosotros la compraríamos", exclamé yo. "Quiero decir, por medio de una colecta nacional podríamos proporcionarle los medios..."

  "Mis más sinceras gracias", murmuró nuestro amigo visiblemente conmovido, "pero he oido decir que el agua de Vitava no es muy buena. ¿Sabe usted? Sufrimos disentería en aguas turbias." Después meditó un momento y dijo. "Tampoco podría abandonar mi querido jardín."
  "Yo soy una jardinera entusiasta", exclamó mi esposa. "No sabe cuanto le agradecería que me enseñase la flora de aquí."

  "Con gran placer, honorable señora", dijo la salamandra inclinándose respetuosamente al hablar, "si no le importa a usted que mi jardín esté bajo el agua."

  "¿Debajo del agua?"

  "Sí, unos metros bajo el agua."

  "¿Y qué flores cultiva usted?"

  "Flores marinas en múltiples y raras variedades", respondió la salamandra. "También estrellas marinas y pepinos de mar, sin contar las matas de corales.¡Bendito sea el que cultivó para su patria una flor, como dice el poeta!"

  Sentíamos mucho el marcharnos, pero nuestro barco daba la señal de partida.
  "¿No desea encargarnos algo, señor...señor...?

 "Me llamo Boleslav Jablonsky", advirtió apresuradamente la salamandra. "Me parece un nombre muy bello, señor, lo he elegido del libro."

  "¿Qué quiere usted decirle a nuestra nación, señor Jablonsky?"

  La salamandra quedó pensativa un momento.
  "Dígales a sus compatriotas", dijo profundamente emocionada, "dígales...que no se dejen arrastrar por la vieja discordia eslava, que conserven agradecidos el recuerdo de Lipany, ¡y sobre todo, de la Montaña Blanca! "Salud, mis respetos", terminó de pronto, tratando de ocultar sus sentimientos.

  Nos fuimos al bote pensativos y conmovidos. Nuestro amigo, subido en las rocas, nos saludaba emocionado; parecía decir algo.

  "¿Qué grita?", preguntó mi señora.
  "No sé", le dije, pero me pareció oír: "Recuerdos al alcalde, Dr. Baxa"

de La guerra de las salamandras, Karel Kapec, Ediciones Hiperión




MINICRÓNICAS

                                         My One and Only Love by Pepper Adams on Grooveshark

   Buenas tardes, distinguido público, aquí estoy de vuelta, he estado esta mañana tocando unas canciones romanticóides con el saxo barítono ( instrumento como ustedes agudamente intuyen ya, per se, un pelín inclinado a la bilis atrabiliaria y la sangre azul) en el Arco del Triunfo de la muy noble e imperecedera ciudad de Córdoba, Andalousía, cuna del saber sabor y la cultura dividida por tres: he ganado sesenta y nueve céntimos de euro delicuescentes, al cero coma tres por ciento de interés interesante. Voy a mandar una instancia al ayuntamiento de esta honorable villa de villanos para que le cambien el nombre al monumento y pase a llamarse Arco del Fracaso, no tengo duda que los oyentes cuando vean el panorama entenderán perfectamente la sintonía audiovisual y creerán que el recibimiento es acorde a los tiempos que corren, tanto en el telediario como en el metrónomo.
¡ Qué solecito!

Además, convendrán conmigo que es mucho más sugestivo y actual el fracaso, quién recuerda ya las victorias de Felipe II; el triunfo se ha convertido en una papilla de complemento alimenticio para nostálgicos. Voy a gastarme los sesenta y nueve brillantes céntimos en gominolas ipso facto.




miércoles, 15 de febrero de 2012

Pleonasmo

Una prueba evidente de que las palabras las carga el diablo es que una prisión pueda llamarse modelo. Por otro lado, la longitud de algunos nombres parece que proviene de la necesidad de darse bombo. Vean si no, el nombre completo de su majestad el rey del reino español, Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias. Como decía Valery " hace falta más espíritu para prescindir de una palabra que para emplearla."


Homo ludens


    Todos los pueblos juegan y lo hacen de manera extrañamente parecida y, sin embargo, no todos los idiomas abarcan el concepto "juego" con una sola palabra, de manera tan firme y al mismo tiempo tan amplia como los modernos idiomas europeos. En este punto podría surgir la duda nominalista acerca de la legitimidad de los conceptos universales y decirse: para cada grupo humano el concepto de juego no contiene más de lo que dice la palabra que para él emplea: y, en lugar de palabra, podríamos decir "palabras". Es posible que un idioma haya abarcado en una sola palabra, mejor que otros, las diferentes formas de manifestarse el concepto. Y ésta es, en efecto, la situación. La abstracción del concepto general o "juego" se ha llevado a cabo en unas culturas antes y de manera más completa que en otras, y esto ha tenido como consecuencia que lenguajes muy desarrollados hayan conservado, para las diversas formas de juego, palabras muy diferentes, y que esta multiplicidad de designaciones conceptuales haya impedido la subsunción de todas las formas de juego en un solo término conceptual. Este caso se puede comparar con el hecho conocido de que los lenguajes primitivos poseen, en ocasiones, palabras para designar las diversas especies de un género, sin que posean ninguna para éste. Así, por ejemplo, poseen un nombre para la trucha y otro para la anguila, pero ninguno para pez.

de Homo ludens, Johan Huizinga


                      

Escasez de la vivienda en el Japón

Detalle de la obra homónima de El Bosco.
     Un pintoresco suceso ocurrido en Tokio pone de relieve la gravedad que en aquel país ha alcanzado el problema de la vivienda. La policía detuvo días atrás en un parque céntrico a una pareja que, al abrigo de un seto, estaba entregándose a las efusiones más íntimas. Conducidos a la comisaría los fogosos amantes, su identificación dio a conocer que los detenidos eran marido y mujer. Ante circunstancia tan insólita, quiso saber el comisario qué motivo había impulsado a la pareja a ejercer en lugar público sus actividades genéticas en vez de reservarlas para el sagrado domicilio conyugal: y entonces el esposo, no sin orientales circunloquios y embarazadas sonrisas, hubo de explicarle que dicho domicilio consistía en una sola habitación donde se alojaban, con el matrimonio y tres hijitos, su suegra y dos cuñadas, cuya presencia continua ofrecía más penoso impedimento a las naturales expansiones que el eventual paso de algún extraño por los arriates del parque.

de El jardín de las delicias, Francisco Ayala

martes, 14 de febrero de 2012

Irreal madrid, Club de Fú


De izquierda a derecha, Ozïl, Arbeloa, Pepe el partepiernas, Ramos el primaveras, Xabi Alonso, Cristiano Llorando, Marcelo carrilero, Benzemá que convence, el entrenador José Morriño, mal rayo lo parta, y en  la portería, Iker, no lo saquen de sus casillas. Falta Ricardo Carvalho por acumulación de tarjetas de crédito.

lunes, 13 de febrero de 2012

La policía, poema de Nicolás Guillén

Collage de Objet-Fantôme

La policía
(paso de alfombra
y ojo de gato)
mira en la sombra.


Vigila el gato
(Pasa una sombra.)
La policía
se hunde en la alfombra.


¡La policía!
¡Alzad la alfombra!
¡Matad el gato
que está en la sombra!










del poemario La paloma de vuelo popular   

Estaciones BP

Aria by Bach on Grooveshark 
Sólo hay un lugar donde mi atribulado espíritu de músico callejero respira la serenidad de las repúblicas independientes, sólo uno en el que el trolebús de la vida diaria se detiene, descarga a todos sus pasajeros, que ya empezaban a enfadarse entre ellos a causa de los pisotones y la estrechez, y se aleja como en una ensoñación romántica mientras le sobrevuelan los estorninos. Créanme, no admite matices. Ni siquiera la comodidad aristocrática del sillón orejero puede competir con este silencio religioso, con esta isla del tesoro en que sería inimaginable que sonara el teléfono móvil, o que llamara al portero automático el cartero, dos veces, o quizá más. Es un entorno absolutamente privilegiado, estás acompañado, pero no te interrumpen, la navegación por la red es gratuita, el mobiliario parece estar esperando a personas educadas y sensibles que harán un uso apropiado de él. Todo el mundo, aquí, tiene un cierto aire meditativo y trascendental que embellece sus facciones naturales, por feo que sea. Cierto es que recuerda un poco a Ikea,  pero como si hubiese entrado antes de llegar yo el mismísimo Apolo para dejarlo todo ordenado y en su sitio. 
 
En las bibliotecas públicas reina un clima de concentración muy parecido al que hay en los grandes laboratorios de astrofísica, absortos en la contemplación de una nebulosa, vagamos por las estanterías en busca de una clave que pudiera desentrañar una ínfima parte del universo que nos parece fundamental. El sonido del aire acondicionado recuerda las brisas que en tiempos de Homero removían la rubia cabellera de Ulises en sus viajes por Ítaca. No comprendo por qué está tan privilegiado el sillón orejero o el banco del parque, deben ser resabios de una época ya pasada a la que no pienso volver. 

domingo, 12 de febrero de 2012

RUINAS DEL PARAÍSO III

Collage de Al Juarismi
                        



















                          3

La idea del paraíso...
                                 A estas alturas,
sobrevive en el pasado como una habitación
en que alguien ha puesto
flores quemadas en un jarrón sin fondo.

   Y se oye el caer de su ceniza,
leve y lenta, en la mano
que intenta proteger la minuciosa
fragilidad del tiempo,
                                 el desvalido,
el que, huyendo de sí, huye de todo.

Una flor calcinada:
                              el paraíso
                              es un lugar en el tiempo.
                                                      
                                                      
                                          Y el tiempo más real se ha consumido.

                                                        Y dentro de su luz no queda luz.

                                                        Y una sombra se expande: un fuego oscuro.

                                                        Porque el tiempo ya va
                                                        con su traje de luto a nuestro encuentro.

                                                        Lleva un sombrero negro y un bastón de tiniebla.

                                                        Se mira mucho el tiempo en sus espejos.

                                             Porque va de visita a la habitación de las flores quemadas.

                                             de el poemario EL EQUIPAJE ABIERTO
                                                                              Tusquets Editores

RUINAS DEL PARAÍSO II


Collage de Al Juarismi
                                                                                         2 

                                                                              Levanta paraísos.

                                                          El pensamiento y la memoria
                                                          arrasan cualquier paraíso.

                                                          Levanta el espejismo minucioso:

                                                          caerá                  

                                                          como un telón ingrávido.

                                                          La ola de cristal rompe en la orilla.
                                
                                                          Los días son cristales que se rompen.

                                                          Levanta paraísos.
                                                          Y míralos quemarse,
                                                          borrarse,              
                                                          desplomarse en el aire.

                                                         de el poemario EL EQUIPAJE ABIERTO
                                                                              Tusquets Editores

                  

RUINAS DEL PARAÍSO I, poema de Felipe Benítez Reyes

Collage de Al Juarismi
                      

















 I

Hay demasiado tiempo detrás de este tiempo.
Demasiado pasado: una losa de niebla.

Así
que tú sabrás que falso paraíso
te tienes que inventar
para que el tiempo pase
con los ojos vendados por aquello
que has logrado salvar del laberinto
por el que el tiempo corre
como un lobo demente.

                                                                                    
                                
de EL EQUIPAJE ABIERTO Tusquets Editores.

sábado, 11 de febrero de 2012

Mi colección de mariposas

Ejemplar de Parsifalia Garzonensis

   Soy miembro del Tribunal Supremo. He tenido dos meses muy agitados. Me cuesta contener todavía la respiración. Son muy pocas las personas en el mundo que pueden presumir de tener un ejemplar de esta rarísima especie de mariposa. Es un insecto único y muy curioso, de hecho se diferencia de todos los demás lepidópteros porque no sufre metamorfosis alguna para llegar al estado de mariposa; nace así, misteriosamente, de entre las páginas de algún ejemplar olvidado de derecho penitenciario. Comprenderán ahora los quebraderos de cabeza que he padecido para conseguirla, tengo en casa al menos treinta y cinco ediciones de derecho penitenciario y nunca se sabe cuando puede aparecer si es que lo hace. Casi me muero del susto hace tres días de madrugada cuando al abrir uno de ellos, a la altura del artículo cincuenta y dos, punto dos, salió agitándose grácilmente por el aire esta maravilla que veis. Por fortuna tenía la red cerca, me paseo con ella por casa muchas noches, el deseo de atrapar la Garzonensis se ha traducido en insomnio desde hace años. Cualquiera podría pensar que la he cazado premeditadamente, con nocturnidad y alevosía. Nada más lejos de la realidad. Después de incontables carreras y tropiezos con los muebles conseguí capturarla al lado del teléfono móvil, nueve horas después del hallazgo: estaba intentando llamar a su abogado la muy astuta. Ahora que todo ha pasado y puedo mirarla mientras fumo un habano y me tomo una copa de brandy, pienso en el desastre que hubiera supuesto que se escapara por la ventana. Estas mariposas llevan la letra de la ley escrita en las alas.

EL CUENTO DE LOS PÁJAROS, de Karel Capek

Qué va, niños, vosotros no sabéis lo que se cuentan entre sí los pájaros. Y es que ellos hablan en el lenguaje de los humanos sólo por la mañana temprano, a la salida del sol, cuando vosotros aún estáis durmiendo; más tarde, durante el día, no tienen tiempo para muchos discursos...ya sabéis el mucho trabajo que da picar un granito aquí, sacar una lombríz allá o atrapar una mosca volando acullá.

Un papá pájaro puede desgastarse las alas en estas cosas, mientras la mamá pájaro tiene que estar cuidando a los niños en casa. A ello se debe que los pájaros hablen sólo por la mañana temprano, cuando abren las ventanas de sus nidos, mientras sacan los edredoncitos a orear y están preparando el desayuno.

- Buenos días -grita el mirlo que tiene el nido en el pino a su vecino el gorrión que vive en el alero-. Ya es hora.

- Lo sé, lo sé, lo sé -dice el gorrión-. Ya debería volar adonde algo pudiera pillar, pillar, pillar, para tener algo de comida, ¿no tiene uno que buscarse la vida?

- Así es, así es -zurea un tórtolo desde el tejado-. Eso da preocupaciones, hermano. Hay poco grano, hay poco grano.

- Así es, así es -apostilla un gorrión saliendo de la camita-. Eso es culpa de los coches, ¿sabe? Mientras hubo más caballos, por todas partes había grano esparcido, ¿y ahora? ¡Ahora un coche volando de una pasada y no deja tras de sí nada, nada, nada!

-Sólo tufo, sólo tufo -canturrea el tórtolo-. ¡Qué vida tan penosa, brrrr! ¡Aaah! ¡Mejor sería pasar de todo, hombre! ¿Cúantas vueltas tengo que dar, y cuánto tengo que zurear, y qué consigo por todo ese trabajo? Ni un puñado de grano. ¡Qué situación tan terrible!

-¿Cree que a los gorriones les va mejor? -se encrespó un gorrión-. Le diré que, si no tuviera aquí mi familia, ya me habría ido a otra parte...

-Como ese gorrión de Deivice -se dejó oir desde los arbustos un reyezuelo. -¿De Deivice? -dijo el gorrión-. Allí vive un conocido mío que se llama Philip.

-No me refiero a ese -dijo el reyezuelo-. Aquel gorrión que se marchó se llama Pepe. Era un gorrión desastrado que ni se lavaba ni se peinaba como es debido, y no hacía otra cosa que quejarse todo el día: que en Deivice la vida era aburrida y un asco, decía, y que otros pájaros se marchaban a pasar el invierno al sur, algunos a la Costa Azul, eventualmente a Egipto, como por ejemplo los estorninos y las golondrinas y los ruiseñores, y que sólo los gorriones debían quedarse toda la vida en Deivice, currando. " Y yo esto no lo voy a dejar así ", gritaba aquel gorrión que se llamaba Pepe. " Si cualquier golondrina que vive en La Esquina puede volar a Egipto, ¿por qué no iba a poder volar yo, no os parece? Voy a volar allí adrede, para que lo sepáis, sólo voy a coger el cepillo de dientes, el camisón y la raqueta con las pelotas para poder jugar al tenis allí. Ya veréis como les voy a dejar a Cochet, Kozeluh y Tildn; yo ya les tengo cogida la medida, voy a hacer como si sacase la pelota, pero en lugar de la pelota volaré yo mismo, y cuando quieran darme con la raqueta me doy el piro, ¿sabéis? ¿sabéis? Y cuando les gane a todos me casaré con una americana rica, y luego compraré el palacio de Valdstein, y allí pondré mi nido en el tejado, pero no un nido cualquiera de paja vulgar, sino de paja de arroz, de marzoleta, de rafia, y de algas marinas, y de crines de caballo, y de colas de ardilla, ¡para que os enteréis...!". Así presumía aquel gorrión, y despotricaba cada mañana diciendo estar de Deivice hasta las narices y que se marchaba a la Costa Azul.

-¿Y llegó a volar? - preguntó el mirlo del pino. -Voló -continuó el reyezuelo desde los arbustos-. Sólo esperó hasta el veintiocho de octubre para oír tocar a la banda militar...a él le gustaban mucho esas cosas...y nada más llegar la mañana se largó al sur. Lo que ocurre es que los gorriones nunca vuelan al sur y por ello no conocen el camino correcto. Y además aquel gorrión, Pepe, no tenía bastante pluma, o sea dinero, para poder hacer noche en una posada, ya sabéis que los gorriones de siempre son proletarios, en todo el santo día no hacen otra cosa que revolotear por los tejados. En resumidas cuentas, el gorrión Pepe sólo llegó a Kardasova Recice, y ya no podía más, no tenía ni un duro; tuvo la suerte de que el alcalde de los gorriones de Kardasova Recice le dijera amistosamente: "¡Qué listillo y qué vagabundo eres, qué pájaro tan inútil!, ¿es que piensas que en Kardasova Recice tenemos boñigas de caballo suficientes para cada vago, gandul, holgazán o pícaro que pase por aquí? Si quieres que te demos permiso de estancia en Kardasova Recice, no debes picotear grano ni en la plaza, ni delante de la taberna, ni tampoco en la carretera, como hacemos nosotros los lugareños, sólo te está permitido hacerlo en las afueras del pueblo; y como vivienda, el poder público te adjudica un puñado de paja en la cabaña que hay junto a la finca número cincuenta y siete. Firma aquí, en la hoja de inscripción, y lárgate, que no te vea más". Y así sucedió que el gorrión Pepe de Deivice se quedó en Kardasova Recice en lugar de volar a la Costa Azul.

-¿Y sigue allí hasta hoy? -preguntó el tórtolo.

-Hasta hoy -contesto el reyezuelo-. Tengo una tía allí, y ella me ha contado su historia. Dice que se dedica a hacer burla de los gorriones de Kardasova Recice y grita: "Ser gorrión en Kardasova Recice es un puro aburrimiento, aquí no hay tranvías como en Deivice, ni hay coches, ni estadios del Sparta o del Slavia, bueno, nada de nada"; y que ni se le ocurre morirse de asco en Kardasova Recice, que él tiene una invitación a la Costa Azul, y que sólo espera que le manden dinero de Deivice. Y tanto ha hablado de Deivice y de la Costa Azul que hasta los gorriones de Kardasova Recice empezaron a creer que podrían estar mejor en otra parte, y ya no se dedican a picotear el grano, sólo pían y protestan, y dan la tabarra, como hacen los gorriones en todas las partes del mundo, y dicen: "En cualquier sitio se está mejor, mejor, mejor!".

-Así es -se dejó oír el herrerillo sentado en la mata de la retama-, hay pájaros muy raros. Por allí, cerca de Kolin, en una tierra tan fértil como esa, vivía una golondrina, y ésta había leído en los periódicos que aquí se estaba haciendo todo de mala manera, mientras que en América, sí señor, son mucho más listos, y todo lo que saben, y cosas por el estilo. De modo que esta golondrina se empecinó en que tenía que ir a ver la tal América. Y se marchó allí.

-¿Cómo lo hizo? -preguntó en seguida el reyezuelo. -Eso no lo sé -contestó el herrerillo-, lo más probable es que se marchara en barco. Pero, a lo mejor, lo hizo en un dirigible. En ese caso podría incluso haber construido en el fondo del dirigible un nido, como una cabina con ventanilla, para poder sacar la cabeza y hasta escupir abajo. En definitiva, un año más tarde volvió otra vez y contó que había estado en América, y que allí todo es de otra manera que aquí; ¡qué va!, por lo visto no hay ni punto de comparación; decía que allí hay progreso: por ejemplo, por allí no hay ni una sola alondra, y las casas son tremendamente altas, afirmaba, que si un gorrión tuviera su nido en un tejado, y de ese nido se le cayera un huevo, el huevo estaría cayendo durante tanto rato que, por el camino, antes de llegar al suelo, nacería de él un gorrioncillo, y crecería, y se casaría, tendría un montón de hijos, y envejecería, y moriría a una edad avanzada, de modo que en lugar del huevo de gorrión caería a la acera un viejo gorrión muerto; así de altas son las casas de allí. Y además esa golondrina decía que en América todo se construye de hormigón, y que ella también lo ha aprendido, y que fueran todas las golondrinas a ver, que ella les podía enseñar cómo se construyen nidos de golondrina de hormigón, y no de barro como lo hacían las tontas de las golondrinas hasta entonces. Imagínense que llegaron las golondrinas hasta de Mnichovo Hradiste, Caslav, Prelouc, de Cesky Brod, de Nimburk, hasta de Sobotka y Celakovice; se juntaron tantas golondrinas que la gente tuvo que tender diecisiete mil trescientos cuarenta y siete metros de cable de teléfono y telégrafo para que esas golondrinas tuvieran donde posarse. Y cuando todas aquellas golondrinas estuvieron reunidas, dijo la golondrina americana: "Estad atentos, chicos y chicas, para ver como construyen en América las casas, o sea los nidos de hormigón. Primero hay que traer un montoncito de cemento. Luego hay que traer un montoncito de arena. A continuación hay que echarle agua y se prepara una especie de puré, y con ese puré se construye un nido moderno. Si no tenéis cemento, entonces no podéis construir un nido de hormigón sino únicamente de argamasa. Entonces se prepara un puré de cal y arena, pero la cal tiene que estar muerta. Primero os enseñaré cómo se prepara la cal". Eso dijo y echó a volar hacia una casa en construcción, que levantaban unos albañiles, en busca de cal viva. Tomó un trocito de cal con el piquito y echó a volar de vuelta. Pero, como dentro del piquito hay humedad, la cal empezó a reaccionar, a quemar y a borbotear en su boca. La golondrina se asustó, soltó el trocito de cal y exclamó: "Bien, ahora ya sabéis como se mata la cal. ¡Ay, ay, ay, cómo quema! ¡Por todos los diablos! ¡Cómo pica! ¡Caramba! ¡Huy, huy, huy, huy! ¡Mecachis en la mar! ¡Oh la la! ¡Ascuas! ¡Ay, mamaíta! ¡Ay qué dolor, ay qué dolor! ¡Así es como se mata la cal!". Las demás golondrinas, al oírla lamentarse y quejarse tanto, no esperaron más a lo que iba a seguir, sacudieron las colas y volaron a casa. ¡Estaría bueno, se dijeron, que nos quemásemos el pico de la misma manera! Y ésa es la razón por la que hasta hoy la golondrinas siguen construyendo sus nidos de barro, y no de hormigón, como pretendía enseñarles la golondrina de América...Pero qué se le va  a hacer, queridos amigos, ahora tengo que ir volando de compras.


-Madrina herrerilla -llamó la señorita mirla -, ya que va al mercado, cómpreme allí un kilo de lombrices, pero que sean buenas y largas; hoy no me queda ni un ratito libre, pues me toca enseñar a volar a mis hijos.


-No se preocupe, vecina, se las traigo de mil amores - dijo la herrerilla -. Sé muy bien, querida, el trabajo que da enseñar a volar a los hijos correctamente.


-Apuesto a que no saben - dijo el estornino del abedul- quién ha sido el que nos ha enseñado a volar a nosotros los pájaros. Pues se lo voy a decir; me lo dijo el cuervo de Karlstein que una vez llegó aquí, cuando las grandes heladas. Ese cuervo tiene ya cien años y se lo oyó contar a su abuelo, al que se lo dijo su bisabuelo, éste lo sabía por su tío abuelo, de la abuela de la familia materna, de modo que es una verdad sacrosanta. Como ya saben, a veces de noche se caen estrellas. Pero alguna de esas estrellas que caen no es una estrella sino un huevo de oro de los ángeles. Y debido a que ese huevo cae del cielo, se pone candente a causa de tamaña caída y brilla como el fuego. Y esto es una verdad sacrosanta porque me lo contó ese cuervo de Karlstein. Lo que ocurre es que la gente llama a esos huevos angelicales de otra manera, algo así como metro o mentor o montador o motor o algo así.


-Meteoro - dijo el mirlo.


-Eso es -estuvo de acuerdo el estornino-. En aquel entonces los pájaros aún no sabían volar y corrían por el suelo igual que las gallinas. Y, al ver caer del cielo aquellos huevos angelicales, se dijeron que deberían empollarlos, para ver qué pájaro iba a salir de ellos. Y esto es una verdad verdadera, porque lo decía aquel cuervo. Una vez por la tarde, cuando precisamente estaban hablando de ello, detrás del bosque, muy cerca de ellos, ¡bum!, con un gran zumbido cayó del cielo un huevo dorado y luminoso. Entonces todos echaron a correr hacia allí, la cigüeña la primera, ya que tiene las patas más largas. La cigüeña encontró el huevo de oro y lo tomó en sus manos; el huevo estaba enteramente incandescente por la caída, de modo que la cigüeña se quemó las dos manitas, pero aún así consiguió llevar el huevo abrasador entre los pájaros. Luego, rápidamente, ¡hoop la!, se tiró al agua para enfriar sus manos quemadas. Desde aquel entonces las cigüeñas gustan de chapotear en el agua para refrescarse las garras. así me contó aquél cuervo.


-¿Y qué más contó? -preguntó el reyezuelo.


-Luego -continuó el estornino-, llegó un ganso salvaje que quería empollar ese huevo ardiente. Pero el huevo seguía aún candente y, en consecuencia, el ganso se quemó la tripita y tuvo que saltar al lago para refrescársela. A ellos se debe que los gansos naden hasta hoy con la tripita metida en el agua. Más tarde llegó un pájaro tras otro y todos se ponían sobre el huevo angelical para empollarlo.


-¿El reyezuelo también? -preguntó el reyezuelo.





-También él - contestó el estornino-. Todos los pájaros del mundo se turnaron para empollar el huevo. Salvo que cuando le dijeron a la gallina que le tocaba ir a empollar, la gallina dijo: "¿Cómo? ¡Qué va, qué va! ¿Acaso me queda tiempo? Yo tengo que picotear. ¡Ni hablar, ni hablar! Tendría que ser tonta". Y no fue a empollar el huevo de los ángeles. Y cuando todos los pájaros se hubieron turnado sobre aquel huevo de oro, la cáscara se rompió y de ella salió un ángel de Dios. Y cuando hubo salido, no se puso a picotear ni a piar como los demás pájaros, sino qué voló directamente al cielo y cantó "¡Aleluya, hosanna!. Luego dijo: "¿Qué puedo daros, pajaritos, por vuestro amor, con el que me habéis empollado? En recompensa, desde hoy vais a volar como los ángeles. Mirad, sólo tenéis que mover las alas así y ¡chas!, ya se vuela. Así que, atentos: ¡una, dos, tres!", y al decir "tres" todos los pájaros se pusieron a volar y siguen volando hasta nuestros días. Sólo la gallina no sabe volar, debido a que no quiso empollar el huevo de los ángeles. Y todo esto es la santa verdad, porque así lo contó el cuervo de Karlstein.


-Atentos todos -dijo el mirlo-. ¡Una, dos, tres! - entonces todos los pajaritos sacudieron las colas, batieron las alas y echaron a volar, cada uno con su canto y en busca de su sustento, como les había enseñando el ángel de Dios.


de Nueve cuentos y uno de propina , Josef Capek   Ediciones Siruela/ Bolsillo


Traducción del checo de J. Mlejnkova y A. Ortiz    

viernes, 10 de febrero de 2012

SOBERBIA


                                     La perfección difícil del espejo
                                     despedazado, ¿tiene algo
                                     que ver con tu soberbia? ¿ Se concilia
                                     esa falsa hermosura con la divulgación
                                     pomposa de tu voluntad?

                                     Segmentos donde lo unitario
                                     se multiplica en láminas y heridas,
                                     las grietas deformantes
                                     de los innumerables añicos
                                     y esa materia vana concentrada
                                                   en las fragmentaciones de la luz.

                                     En ese vidrio roto se articula
                                     lo que te corresponde de la omnipotencia.


                                                                     José Manuel Caballero Bonald
                                                                     del poemario La noche no tiene paredes

jueves, 9 de febrero de 2012

náufrago ilustre

Collage de Paco Marcos

                                                                  dedicado a Baltasar Garzón

Hasta luego

Ha llegado la hora de retirarse
Estoy agradecido de todos
Tanto de los amigos complacientes
Como de los enemigos frenéticos
¡Inolvidables personajes sagrados!

Miserable de mí
Si no hubiera logrado granjearme
La antipatía casi general:
¡Salve perros felices
Que salieron a ladrarme al camino!
Me despido de ustedes
Con la mayor alegría del mundo.

Gracias, de nuevo, gracias
Reconozco que se me caen las lágrimas
Volveremos a vernos
En el mar, en la tierra donde sea.
Pórtense bien, escriban
Sigan haciendo pan
Continúen tejiendo telarañas
Les deseo toda clase de parabienes:
Entre los cucuruchos
De esos árboles que llamamos cipreses
Los espero con dientes y muelas.

                               Nicanor Parra




miércoles, 8 de febrero de 2012

Sentencias de un profesor apócrifo II


De ningún modo quisiera yo - habla Juan de Mairena a sus alumnos - educaros para señoritos, para hombres que eludan el trabajo con que se gana el pan. Hemos llegado ya a una plena conciencia de la dignidad esencial, de la suprema aristocracia del hombre; y de todo privilegio de clase pensamos que no podrá sostenerse en un futuro. Porque si el hombre, como nosotros creemos, de acuerdo con la ética popular, no lleva sobre sí valor más alto que el de ser hombre, el aventajamiento de un grupo social sobre todo carece de fundamento moral. De la gran experiencia cristiana todavía en curso, es ésta una consecuencia ineludible, a la cual ha llegado el pueblo, como de costumbre, antes que nuestros doctores. El divino Platón filosofaba sobre los hombros de los esclavos. Para nosotros es esto estéticamente imposible. Porque nada nos autoriza ya a echar sobre las espaldas de nuestro prójimo las faenas de pan llevar, el trabajo marcado con el signo de la necesidad, mientras nosotros vagamos a las altas y libres ocupaciones del espíritu, que son las específicamente humanas. No. El trabajo propiamente dicho, la actividad que se realiza por necesidad ineluctable de nuestro destino, en circunstancias obligadas de lugar y de tiempo, puede coincidir o no coincidir con nuestra vocación. Esta coincidencia se da unas veces, otras no; en algunos casos es imposible que se produzca. Pensad en las faenas de las minas, en la limpieza y dragado de las alcantarillas, en muchas labores de oficina, tan embrutecedoras... Lo necesario es trabajar, de ningún modo la conciencia del trabajo con la vocación del que lo realiza. Y es este trabajo necesario que, lejos de enaltecer al hombre, le humilla, y aún pudiera degradarle, el que debe repartirse por igual entre todos, para que todos puedan disponer del tiempo preciso y la energía necesaria que requieren las actividades libres, ni superfluas ni parasitarias, merced a las cuales el hombre se aventaja a los otros primates. Si queda esto asentado entre nosotros, podremos pasar a examinar cuánto hay de suspersticioso en el culto apologético del trabajo. Que quede para otro día, en que hablaremos de los ejércitos del trabajo.

Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. Antonio Machado

martes, 7 de febrero de 2012

Para la hora del té, con Dickens.


Que sólo por leer, en algún perdido arrabal
un niño tiznado de hollín hasta el alma,
la fábula del hombre inmerso en su destino
de amor entre los hombres solitario
 por tus páginas 
aprendiera varia lección
de paria y de señor.

Que no pueda la pena
saldarse con peniques
sino hallar refugio y fundamento
en una voz sin amo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Welcome to Huelva York


    Amables pasajeros de la galaxia internáutica, estamos arribando a las costas de Huelva York; como sabrán, la fundación de esta metrópolis hunde sus raíces en la noche de los tiempos, unos viajeros fenicios adoradores de la diosa Astarté se posaron aquí atraídos por la bonanza de un sol bajo el que brillaban en la tierra fabulosos metales maleables. Trajeron el comercio y la civilización donde sólo había podredumbre y miseria abrasada por la intemperie. Sus riquezas y refinado modo de vida tuvieron fama en el orbe por el alto grado de sofisticación a que llegaron. No se sorprendan por tanto cuando bajen del avión si descubren que todo esto pasó y no quedan ni vestigios de aquél antiguo esplendor, que no les metan la gamba, si investigan pacientemente observando con detenimiento, verán que en la mirada de los Huelvyorkinos aún persiste el carácter legendario de sus antepasados. Aerolíneas Plus Ultra les desea una feliz visita. 


                                   

sábado, 4 de febrero de 2012

Dura lex sed mariposas



Mi marido es juez del tribunal supremo. No recuerdo desde cuando. Tampoco tengo memoria de la última vez que fuimos de viaje juntos. Desde que ascendió al parnaso de la justicia comenzó un lento pero progresivo descenso al infierno de las cláusulas preliminares y las vesículas biliares. Él tuvo siempre un sano buen humor y unas mejillas rosadas que adquirían con un ribera del duero un toque violáceo y simpático. No entiendo que ha pasado, hace unos meses compró un martillo de madera con peana, y se pasa las horas muertas ensayando en el despacho que tiene en casa, dice que quiere lograr un toque severo que transmita respeto y temor, sobre todo temor. Ahora le ha tocado formar parte del tribunal que está juzgando el presunto delito de prevaricación de un juez muy famoso, creo que se llama Falsón o algo así. Si ya estaba mal desde hace años, estas semanas que han precedido el comienzo del proceso en vista oral se pasa las noches como un espantapájaros arrastrando las babuchas de piel de convicto por los interminables pasillos de nuestro hogar con la red de cazar mariposas en una mano y el martillo en la otra. Estoy desesperada. Tiene una bonita colección de mariposas. Les pone unos nombres en latín completamente ficticios. Ahora tiene un espacio en blanco en la colección que reza así: Parsifalia Garzonensis, a decir por el nombre debe ser una especie rarísima y hermosa con brillantes colores que desafían o confunden a sus depredadores naturales. Ojalá la cace pronto y podamos ir a Viena en ese viaje que hace tiempo espero. Le gusta mucho Mozart, lo sumerge en una paz perfecta desde la que parece que contempla las formas puras de la ley en lírica armonía con la naturaleza.


jueves, 2 de febrero de 2012

gafas de alto copete



Si quiere usted hacerse un mundo a medida le ofrecemos las gafas RED SOCIAL, con ellas podrá tejer un universo virtual a su imagen y semejanza, recibir el beneplácito de los amigos por sus agudas visiones de la realidad o incluso creer que triunfa de una conspiración urdida contra sus intereses. Bienvenido al humanismo estético del siglo XXI.




(Imagen extraída del Codex Serafinianus.)
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