Dulce hasta detener el pulso es el ensueño.
Fío mis dones últimos de claridad
a esta belleza,
realidad invisible.
a esta belleza,
realidad invisible.
Por la presente, exijo que se me otorgue el Premio Nacional de Literatura. Hay cosas que solo pueden conseguirse por la tremenda, y para luego es tarde. He comenzado a escribir ya mayor, comprendan lo durísima que es la vida. Tan solo he publicado un libro, pero, ¿tienen ustedes idea de todo lo que me queda por decir?. Si todos los escritores hicieran como yo, y solo dieran a luz lo peor de sus producciones, dejando en blanco lo realmente importante, para que sea el sabio lector quien saque sus propias conclusiones, repito, si hiciesen como yo; las librerías y las bibliotecas públicas y privadas del país no estarían repletas de volúmenes que nadie lee.Es rigurosamente necesario que antes de concederme este merecido premio, hagan el favor de borrar cualquier rastro de mi único libro: podría parecer superfluo entregar un premio tan significativo a una carrera de literato tan corta. Se trata, en este insigne caso que nos ocupa, de destacar lo que podría haber escrito, y el enorme esfuerzo de contención que he hecho para evitar ser un mal ejemplo: uno de esos grafómanos con manguito que emplean con paciencia toda una vida, con la absurda pretensión de ser galardonados. Reflexionen, no les queda otra alternativa que cambiar de una vez por todas el criterio de selección.
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| Pintura de Ángel López-Obrero |
Te veo dormir y pienso que soy historia, eso que llaman pasado, y que habitan en tu sueño unas personas a las que me parezco vagamente, cuyos carácteres son los míos pero repartidos en diversas identidades. Esas personas conversan entre ellas, sobre algo banal, sin importancia, pero una de ellas acaba de disolverse en tu sueño, seguramente aquella que representaba ese rasgo de mi personalidad que llaman humor. Cuando despiertes, mirándote muy quedamente a los ojos, en voz baja, y sin asomo alguno de crueldad, te lo voy a decir: considérame un sueño.
Si Dios nos hizo a su semejanza, es un ser muy imperfecto.El hombre, para con el hombre, tropieza siempre con sus propios límites: los de los demás, que son los suyos.Sigo donde estaba, creyendo en imposibles: en esa coexistencia de la libertad del escritor, de una organización más justa de la sociedad que sería, en gran parte, el fin de la justificación de la existencia del artista.La libertad no hace felices a los hombres. Los hace simplemente hombres.En la duda no te abstengas nunca.¡Tanta cosa hermosa muerta!¡Tanta cosa fea viva!