lunes, 25 de marzo de 2013

KAFKIANA I

        Desagradable impresión levantarse después de una siesta y comprobar que no tienes brazos, volver a la cama y encontrarlos allí discutiendo quién era el izquierdo y cuál el derecho, no poderlos coger, gritarles y que no te escuchen, darles una patada para que reaccionen, que se enojen y te echen las manos al cuello, retroceder hasta la pared empujado por estos hijos de puta y decirles que se calmen con el último resuello, notar como se sueldan de nuevo a los hombros mientras aprietan con más fuerza y no saber si ha sido otro de esos ataques de enajenación mental transitoria; sentir con alivio que obedecen y caen fatigados a ambos lados del cuerpo. Aprovecho para hacerme un café.

Mural de Agostino Iacurci
 Hipnosis Groove by PONY BRAVO  on Grooveshark

NIKITO NIPÓN: cuento zen para especialitos

Vamos a ponerle cara al artista
                                            Ay
vamos a sumar a todos los artistas que no han hecho nada de nada excepto entretenernos unos minutos en la ilusión de que quizá y una mierda era otra de esas negaciones del rostro
                                    Ay
vamos a contar verdades viva la solemnidad y las apariencias es que no sé que decir a lo mejor me paso y estoy delante de una obra de arte ¿será esto una obra de arte? me voy a orinar encima de este cuadro soy un perro romántico es como un control de calidad si me dan ganas de mear aquello no merece la pena o a lo mejor es la caraba en bicicleta vete a saber
                         Ay
este relativismo nos está matando que si el patrimonio cultural pobrecito que si la mercantilización de la salud qué asco venga mueve pieza marica todo el día bendiciendo las bondades los buenismos ya la vista va fallando la tabla periódica de los elementos así cualquiera una frase detrás de otra sin ton ni son hola soy Nikito Nipón ponme cuarto y mitad de cojones se te han acabado vale
Ay?? no Ay lo que tiene que haber y.
Dibujo de Graham Lambkin


domingo, 24 de marzo de 2013

LUJO DE TUS OJOS

                                                                Mi alegría es oir el ruído del viento en tus cabellos
                                                                                                                       Vicente Huidobro


                                        Ojos de nieve azul
                                        Picotean esquirlas de nube
                                        Plantas que se deshacen en el agua
                                        Pentagrama de espinas flotantes
                                        Se rizan las pestañas
                                        De los que han muerto solos
                                        Lamidas por la lengua pálida de una estrella
                                        Mientras las gallinas menudean en la basura
                                        Quisiera ofreceros mi aguja
                                        De coser párpados
                                        Mas por su ojo sólo cabe un camello
                                        Cada uno hace florecer su rosa
                                        Esta es la llave que abre mil puertas


Marc Chagall


sábado, 23 de marzo de 2013

ANONIMATO DEL ALMA MÍA

Acabo de morir. Se ve que el golpe ha sido considerable. El cuerpo lo lleva fatal, pero lo que es yo estoy hecho un chaval, el alma está intacta como un cristal limpio. Es de una novedad apabullante estar muerto. Aunque en realidad me lo tomo con filosofía, porque siempre fui un gran metafísico, en la medida en que pueda serlo el asteroide de la patata caliente, es decir, con una especie de modestia quizá mal entendida pero generosa con el orbe universo, a la altura de un poeta universal de Segorbe. Finalmente siempre acababa cruzando las piernas como un señorito andaluz, unas canillas un tanto quebradizas, pero firme sustento de quijote.
         Bien.
      Pues de todo eso nada queda, ¿nada? - ¿...y quién dijo que la hubiera?, sí, una vida es un experimento estético, un reloj con las horas contadas que imagina ser tiempo.
         No peso.
        Es una sensación extraña, el alma es una especie de arcoiris cursi, sin la mecánica interna de hueso operando musculares órdenes que el sistema nervioso ejecuta con lógica de artista, al par que sosa y transparente como el agua.
       Empieza a hacer frío, aunque a los sentimientos les viene bien tiritar un poco. Lo que peor llevo es ver el sufrimiento de mis seres queridos, que cuando se ponen así pierden el aura casi por completo. Si pudiera decirles que desde aquí todo se ve bastante normal, que tiende al aburrimiento y tal, pero no hay manera.
     Como alma ya desprendida por fin del cuerpo, les aconsejaría que lloraran exclusivamente por algún recuerdo que mereciese la pena, por ínfimo que fuera; pero me está vedado, no puedo hablar, detrás de este cristal con vaho caleidoscópico que es la literatura, miro pero no me ven.
       No sería justo que me quedara tan ligero de peso, mientras ustedes se quedan ahí, muertos en vida de pena. Ese que está ahí partido por la mitad no soy yo, en serio.
         Circulen por favor.

                                            Alma en pena by Carlos Gardel on Grooveshark

viernes, 22 de marzo de 2013

VERSIÓN ESPAÑOLA



Así no fue. Yo lo vi. El balancín cedió y Agustín cayó sobre el parqué. Su gran cabezón de pequeñín impactó con el tacón de un marroquí. No fue con un adoquín. Agustín es bobalicón, un champiñón glotón, no entró en el moisés ni de rondón. Sólo le cabe bien el pantalón. La culpa es de papá, que llevaba un condón de macramé. No lo traigo más al jardín infantil. Luego llora como un flautín y me montáis un dramón. Total, por un chichón.




jueves, 21 de marzo de 2013

FELIZ DÍA INTERNACIONAL DEL SÍNDROME POESÍA

                                                

                                                La poesía
                                                es
                                                un burro submarino
                                                una casa que anda
                                                un monte que vuela
                                                la poesía no tiene narices
                                                tiene orejas de burro
                                                tiene piernas de casa
                                                tiene alas de monte

                                                No es feliz en su día, la poesía,
                                                amiguita, que dios te bendiga
                                                pero no te olvides del pan sucio
                                                pero no te vistas de seda
                                                carga bien la escopeta
                                                un disparo certero a la metáfora

                                                y a otra cosa poesía
                                                a tragarte el alambre de espino
                                                a poner de raíces las nubes
                                                a vagar por la calle desnuda

                                                que te folle un pez, poesía,
                                                y verás que te encuentras
                                                en todas las cosas cotidianas
                                                que todos los seres pueden verte
                                                y que el último mono de la cola
                                                es el poeta
                                                cargando en la espalda
                                                una montaña anónima de tripas.



Dibujo de Luis Bagaria

miércoles, 20 de marzo de 2013

DIMISIÓN DE LA PELUSOMBRA


Será por timidez o discreción, pero, a pesar de llevar una vida muy arrastrada, la pelusa tiene un alto sentido del honor. Quizás por eso, al barrer mi habitación, he descubierto una pelusa dándose un revolcón con restos de vello púbico, y antes de eliminarla me ha mirado con dos monedas de céntimo que tenía por ojos y, viendo que iba a ser pasto de la basura, me ha dicho que dimitía de pelusa, rogándome la tirara por la ventana. Ha sido un momento muy emotivo. No es frecuente encontrar pelusas a las que les quede aún restos de dignidad. Compadecido, la he colocado en el alféizar de la ventana. Después de dirigirse en japonés a los primeros rayos de sol primaverales, se ha hecho el harakiri con un imperdible. Era una pelusa samurai.

martes, 19 de marzo de 2013

TECHO DE MENOS



Dentro brilla el pan. Imagino que el jardín estará cuajando los primeros brotes, llueve con ganas, antes de la primavera siempre se jode algo bien. Sí, desde fuera todo parece hermoso, cálido. Mirar por la ventana desde el otro lado, y ver que uno ya no está ahí, ver el vacío que hay, aunque tu sonries, no parece que te haya afectado; es duro. Os sentáis a comer. Duermo al raso, techo de menos. Es un desprendimiento de rutina. Es una ceguera imparcial la que me toca vivir ahora. El dia del Padre, y yo a tientas por la calle, fuera de la casa y fuera de tu vida. Si pongo en el buscador, "mirar por la ventana", todas las imágenes son de personas que miran desde dentro de la casa. Sí, el buscador es muy optimista. Paso palabra.







domingo, 17 de marzo de 2013

LOS CONSEJOS DE FÚ MARÍAS

En los consejos del insigne pensador hispano-chino Fú Marías, se oyen un tintineo primaveral acorde a la calidez e ingenuidad propias de la filosofía orientada a Oriente y además el contagio de polenes variados que complican en exceso el natural concurso de la lógica: hasta extremos impensables pensaría llegar el señor Fú, si no fuera porque no se lo permite un alto sentido del deber y una vocación de servicio que llega a veces a convertirse en advocación religiosa con tintes paternalistas. He aquí un consejo del sexageranio filósofo, heredero por orden natural del Confucio:
                      " Quien cree en la imagen se ensimisma y no ve lo que tiene delante:
                        este es el triunfo del actual mundo y la miseria que podrá con él."
     Acto seguido, después de pronunciar este aserto irritante, y pidiéndole fuego al taquígrafo que lo escribió para la posteridad, se fumó un cigarro. 

viernes, 15 de marzo de 2013

FÁBULA - SIÓN

Jérase una ves el Pueblo de Israel caminando. Errantes personas y sus pertrechos llevando asia ninguna parte conosida; quisá asia Asia menor, pues no eran muchos. Se dibujaba en el horisonte lejano el espectro del pleno empleo: horror inhumano cuyas posteriores genera-siones caro pagaron.
      Hechas quedaron las Piramides de Gizéh, duro tributo al esclavo ardiendo, desollado a la piedra por el cruel faraón - serpiente. Cobraron y de nuevo partieron asia tierras prometidas por Moiséh, en montaráz encíclica maniquea, engañando al Pueblo de Sión montándolo en camión (como esplica ilustra - sión).

     Jéra todo una cruel ilusión, mas durante largo viaje susediéronse fechos de sobrenatural categoría, que el mismo Yavéh hiso una autopista para su pueblo
                                                                        en
                                                                             el
                                                                                 fondo
                                                                                          del
                                                                                                mar
con negro - dolosas piedras míticas nel camino (luego nombradas dolomíticas) y pues conteniéndose la mar oseana en extático torbellino, el P d I (Pueblo de Israel: en adelante abrevaremos en esta utilisasión breve) consintió en su tragoedia: algunas criaturas muriendo de sé en el fondo del mar, determinaron luchar y no descansar hasta su tierra prometida dar con ella y aún cuando no fuera suya tomarla en virtú de las sagradas traisiones que resaban en enrolladísimo pergamino sólo al alcanse de los rabinos, por la fuersa de la Toráh.
       Entonse, ¡Oh triste sino de Sión!, al fin arribaron a una tierra fecunda y paradisiaca bendesida de los astros del Sodiaco donde vivían los Palestinones y los Samaritontos (estos últimos muy bellas personas) y otros humildes pueblos trabajadores cuyo Rey llamábase Solomón, cuya vida, consagrada al de pata negra jamón, no mayormente preocupábase paraná de su pueblo bienestar.
        Instalándose con munifisensia en estas tierras esplicaron a estas gentes la nueva ley y de buen grado estos pueblos laboriosos acogieron la fe de Yavéh, que tenía de sus almas la llave; a la vista del infame hipócrita y gordo Solomón, cuyo vientre pecador siguió jalando jamón en no finita sesión.
       El P d I se instaló, Moiséh en pá descansó, y a la espera cada alma quedó del Mesíah redentor que llegó un buen día de mucho sol montado en asno. Diéronle festiva palma, abrasos y olés y salió por la puerta grande, mas un grave poblema se cosía en Palasio, pues este Yesucristo superbienestar era muy joven y cautivador de personas, y lo que es peor: jéra Eterodoxo y habiendo nasido en Belén, venía armándola de gordo con su sola parola, que daba gusto de oirlo por entre aquellos pueblos humirdes nesesitados de maná purificador y laxante (como cuenta el ilustrante), la suya era sinsera parola damore.

        Al estado de la cosa pública, es desí, al Stablishmentof Punition de la época no le interesaba el mensaje, porque tenía intereses trágicos en la sona. Entonse, con la inestimable colabora - sión del Imperio Romano, que no le gustaba tampoco de soportar personas anejas a la Hortodosia Frutícola del Poder, le dieron la huerta al festival amoroso de Yesucristo, y uno solo lo mató.
      Según posteriores revelasiones de fuentes fideo-dignas, se descubrió que fue su pueblo mismo quién lo mató, con el permiso de Yavéh, para mayor gloria istórica y porque así surgió, con fuersa bestial el Cristian-itsmo: simbolisado a partir de aquello por el signo de sumar.
      Y jéte aquí que surgió en el P d I una existencial duda cuya solusión, sólo ahora tras dos mil años y cuatro mil trillones de milmillones de segundos pudieramos conoser. ¿ Cuál fuera la tierra de promi - sión de la que hablaba el bueno de Moiséh?
       No tuvieron más remedio que emprender de nuevo el viaje, que la diáspora se la llevaba una agensia muy pofesional, y estas criaturas por el camino fueron objeto de numerosos y viles sesinatos y Holocautos que se fueron grabando en su memoria de P d I y ahora, en el presiso momento que este humirde cronista os cuenta, una nota discordante en todo el mundo clama, en esta sona del orbe donde esto susedía, y de noche también: que al pueblo palestinón, unos que disen ser el P d I, pero en realidad son nortamericanos, con los que no se identifican las persona judias blancas y buenas de verdad.
       Y si esta desgrasia es motivo de fábula, es presiosamente porque la cruda realidá es asolutamente increible y todo el circo mundial se rie que da PENA.
                                                
                                           JÁSEFALTA UN JOSAFAT
QUOD ERAT DEMONSTRANDUM, el problema se remonta a lomos de la Istoria Hantigua y cabalga asia atrás y es un sindiós y como Yavéh no mueve la mano y hasta parese que mira para otro lado, la única solu - sión sería mandar un Ponsio Pilato nuevo que le parase los pies a estas persona vengativas. Y aquí la fábula fina.

miércoles, 13 de marzo de 2013

CARTA AL PAPA FRANCISCO I

Bienaventurados los que nacen sabiendo que van a morir, ignorantes de la nada en que han vivido; porque de ellos será el reino donde se unan con Dios muy buenas.

martes, 12 de marzo de 2013

EL MUSEO DE LA PATATA



Soy un tubérculo. Un intrépido corazón de patata, eufórico, hidrófilo. Sí, tienen razón, puedo parecer patético, pero quisiera formar parte de algo más grande, quisiera ser el ingrediente de una gran tortilla de patatas. 
   Una humilde y enorme tortilla de patatas. Trabajar en equipo ¿saben?, es muy triste la soledad, a veces los niños me pinchan con las puntas de sus paragüas y se rien de mis malformaciones. No saben que el planeta tierra tiene forma de patata.
   No se imaginan ustedes la rabia que puede llegar a acumular una patata cuando nadie la quiere, cuando nadie la acaricia y le quita la cáscara trémula llena de tierra. Sentir el roce de la hoja de un cuchillo es tocar el cielo para nosotras. En cambio aquí me tienen, en un museo, rodeada de turistas que van envejeciéndome a base de fotografías y deslumbrada por los flashes.
    Es fácil cerrar los ojos cuando se tienen sólo dos. Para mí sin embargo es un suplicio cada vez que una nube de curiosos se arremolinan para inmortalizarme. Es un infierno ser la patata más grande del mundo y un día de estos armaré una buena. Me escaparé del museo rodando y tomaré un baño de aceite hirviendo. Harán falta muchos huevos para pararme. En serio.
Dibujo de Graham Lambkin

sábado, 9 de marzo de 2013

EL ATREZZO


Ya lo conté aquí no hace mucho. En el pueblo de mi novia se desviven por los forasteros que de vez en cuando nos acercamos a estas tierras surrealistas.         Una sola calle en espiral hasta el meollo donde el alcalde, el cura, un guardia civil y dos payasos, se disputan en qué esquina vivió el insigne poeta , santo y músico Güido d'Atrezzo, esperando así redimir a todos los mortales con una interpretación de la partitura favorable al sentir general, y una cierta expectativa de negocio turísitico; da miedo.
       Margarita insiste en que me prepare para guía cultural. En el pueblo perviven  aún en pie unas joyas modestas del barroco flamígero. Una ermita que llaman de San Güido, y el actual guia del villorrio, conocido familiarmente como El Atrezzo.
        Este popular señor vive en una locomotora de tren abandonada a la salida del poblado , al pie del otero donde la singular ermita ondea por las tardes una tibias llamaradas de fe hacia los sencillos habitantes.



          Así que, sugestionado por el aura de misterio y sabiduría que precede a este señor me encamino hacia su morada y toco en este mismo instante la campanita de avisos de la locomotora. Con lentitud pero de manera muy solicita, un caballero desarrapado con una gran melena hecha de plumas de pato y cuidadísimas pelusas de escenario, ha asomado la cabeza por un ventanuco:
          -Usted debe de ser el novio de Margarita, pase por favor, muy honrado con su visita  - me dijo- moviendo como un péndulo el brazo-. El interior de la locomotora era una capilla repleta de objetos de la más distinta procedencia, que maceraban al calor de la chimenea una ilusoria apariencia de beatitud. Me llamó la atención una cuerda curva suspendida sobre el techo que parecía ser la bocina del tren. El señor Atrezzo intervino con audacia cuando fui a tirar de ella.
    -No haga eso, amigo, en esa cuerda se guarda el mejor secreto de esta aldea...- ¿cómo? -repuse- ¿qué sucede cuando se tira de ella?
                                   -Asómese a esta ventanilla- me indicó- y podrá verlo.
Me asomé. La Ermita de San Güido dormitaba con unas urracas nerviosas sobre la cruz cuando de pronto, el monumento cayó para atrás haciendo un estruendo de tormenta, con una fachada de cartón piedra. Asombrado miré al guía del pueblo, que me observaba con escepticismo no bien disimulado de gratitud, y me dijo:
                                   - Ya ve, amigo, era todo atrezzo.
                         
Dibujo de Carl Kylberg

Clase magistral de suplantación de personalidad

Tuvo lugar esta nanoconferencia en la Red Global. Hubo de separarse al pez espada de la paja, yéndose por tanto muy directo al grano.

El sujeto en la narrativa actual viaja. En autobús, agarrado a un asidero más bien plastificado. Otros objetos alrededor, con vida propia, ejercitan las órbitas de los ojos con emanaciones de ansiedad en la mirada. El sujeto en la narrativa actual fuma porque se ve bien. Intenta moverse en la sociedad con una cierta libertad, pero hay orificios que le imploran auxilio desde los libros por desempolvar, sucias bocas contemporáneas sin limpiar, urgen al sujeto y al objeto a ser la misma persona. El sujeto en la narrativa actual pasa página del objeto. Mal asunto.

viernes, 8 de marzo de 2013

LA VISITA, de Sławomir Mrożek

Estaba sentado como de costumbre a la mesa tomando el té, cuando en la puerta apareció un arcángel con la espada flamígera.
   -Tenga cuidado, arcángel, de no quemarme con su espada el armario, es inflamable- dije intentando tomarlo a broma. Era un método ya probado, lo había utilizado en numerosas ocasiones, aunque en circunstancias muy diferentes. Basta con aplicar un tratamiento grotesco.
     Pero el no hizo caso, sino que siguió mirándome.
    "Debe de tener poco mundo -pensé-. No habrá visto el teatro del absurdo, no entiende de bromas."
    Aparté el té y me puse a reflexionar sobre qué podía hacer.
   ¿Tratarle desde un punto de vista materialista? Por su naturaleza, es decir, por la naturaleza del fenómeno, era imposible. Al fin y al cabo, el materialismo niega semejantes fenómenos. Negarlo sí que se podía. Pero no en el momento en que él miraba y tenía la espada en la mano, porque si tenía la espada, también podía usarla.
    ¿Tal vez un compromiso? Después de todo, el psicoanálisis no niega semejantes cosas, sino que las explica racionalmente. Si conseguía tratarlo con el psicoanálisis, estaría salvado. La espada, por lo demás flamígera, cuadraba muy bien, el símbolo estaba claro.
    - Comprendo- le dije. Esta espada no da lugar a dudas, es un caso clásico. Y ahora que ya he tomado conciencia de ello y lo he interpretado, le ruego, arcángel, que se vaya.
     Pero él no hizo ni caso, sino que siguió de pie mirándome.
    "¿Qué pasa...?- pensé un poco nervioso-. Con todos los logros culturales de nuestro tiempo y con mis estudios, ¿cómo es posible que no sepa ahora de qué se trata y me tenga que romper la cabeza pensándolo? Un momento, un momento...¿Tal vez he olvidado algo? ¿Tal vez sí que es posible darle una interpretación? Pero más amplia, no con el psicoanálisis, del que, por lo que se oye últimamente, ya se duda un poco. Hay que tratarlo de un modo más sincrético y moderno."
    -No entiendo de física contemporánea- le dije en tono conciliador-. Pero parece que existe algo como la indeterminación entre la naturaleza molecular y ondulatoria de la materia. De modo que si el arcángel es algo por el estilo..., digamos un fenómeno intermedio, o quizá limítrofe, o tal vez algo más, es decir, algo menos..., un continuum, quiero decir, aunque por otra parte tampoco del todo un continuum...
    No, tampoco. El arcángel me miraba con aire impasible. Y  no era de extrañar, ya que hasta para mí mismo mi deducción resultaba poco convincente, además me había liado. El tiempo pasaba y yo tenía la sensación de disponer cada vez de menos.
    -¿Puedo ir al lavabo?- pregunté.
    No me lo prohibió, pero tampoco me dio su permiso. Así que lo tomé por un consentimiento. Al fin y al cabo soy sólo un hombre, ésta es mi limitación, pero también mi derecho. Y se suponía que no iría conmigo al lavabo, con la espada no quedaba bien.
    Cerré la puerta con el pestillo y de pronto tuve una iluminación.
    Pero si él no me exigía que yo comprendiera quien era él. Y menos aún que se lo explicara. Quién era, lo sabía él mejor que nadie. O en todo caso, mucho mejor de lo que podría deducir yo. Después de todo, un ángel es algo mucho más grande que yo, que apenas soy un hombre, y, ¿cómo uno más pequeño puede entender a uno más grande? De modo que si él me exigía algo, sería sólo lo que podía exigir de mí, es decir, sólo aquello de lo que yo era capaz. Y todo aquello de lo que yo pueda ser capaz, en el mejor de los casos, es comprender quién soy yo mismo.
    Tiré de la cadena para guardar las apariencias y volví al ángel. Pero él ya no estaba.
    "Ya no vendrá hasta justo antes del final - pensé-. Sabe que esto no se puede conseguir en el acto."
La vida difícil,  Sławomir Mrożek, Edit ACANTILADO
Traducción de Bozena Zaboklicka y Francesc Miravitlles

jueves, 7 de marzo de 2013

Cita a ciegas entre Rousseau y Maquiavelo: fin de la suite

Collage de Denis Dubois
Tienes razón, Juan Jacobo. La educación del calzoncillo es tan prioritaria como la del príncipe, si yo no digo que no; mas me turba la encendida soflama familiar, que saliendo del salón se encamina con tridentes y otras herramientas de corte, hacia la Corte Real para cortar el tráfico.
     Se comprende la desesperación de la gente cuando se ve comida por una especie inferior como es la rata de cloaca, pero no me negarás que la relajación de las costumbres, no es una condición per se, sin la cuál...y si no ¿ a qué atribuye usted, pues, mi queridísimo San Jacobo, el perpetuo enamoramiento del pueblo por sus príncipes?
        Recapacite.
       En tiempos de bonanza todo el mundo cree vivir como un gran señor, pero cuando la crudeza de la guerra asoma su torva y calva corona de muerte, muchos de los que invocaron libertad como a una madre ultrajada por la mendacidad y sevicia del poder, ahora remiendan solos en prisiones húmedas, los calcetines con que cubren sus tumefactos y malolientes pies, traidores a la patria.
     Si vas a venir a tomar ese brandy que te tengo preparado, apresúrate majete; la revolución está a punto de estallarnos en el móvil.
                              

miércoles, 6 de marzo de 2013

Rousseau: contestación al e-mail de Maquiavelo (en aquellos tiempos)

donde se habla de la turbia proximidad que guardan algunas farolas entre sí


  La causa del hombre, mi querido Maquiavelo, es la distancia entre las farolas, que ha de ser pensada por una ética equidistante. El gestor municipal, qué como sabes, es un ser con muy pocas luces, ha ordenado, en contra del más mínimo pudor de justicia y libertad, instalar en algunas farolas, un sensor de caricias, con objeto de regular la correcta distribución del amor en toda la población.

  Ya deberías saber que la revolución social comienza en la familia y en tiempos de crisis. Todavía no ha nacido Stuart-Mill, pero es vox populi en las calles de París. Es un problema, este del bien ontogenético del hombre, o su pudridero en el corrupto y sucio fanal de la historia, siempre abocada a mirarse en el espejo del tiempo y su eterno fin, convenientemente preterido por los expertos en la materia. Me reitero, en París ya van dos semanas que no se recoge la basura, y la gente lleva los calzoncillos roídos por las ratas, que son, por otro lado, las principales activistas, con esos chillidos que pegan, ampliados por el sistema de alcantarillado.

  Un consejero de la República ha llegado a sugerir, que apagando la mitad de las farolas, aunque descienda de manera muy notable y perjudicial para la seguridad ciudadana, la temperatura ambiente se distribuirá, como el amor que a su calor vive, de manera más ecuánime, hasta casi eliminar los restos de caricias por la calle.

  ¿No ve usted, de justicia, un contrato distinto, quizá con unas compañías telefónicas que no nos cobren a precio de oro, estos correos electrónicos tan, con desespero vive dios, largos?


                        
                             

martes, 5 de marzo de 2013

Maquiavelo: correo electrónico para Rousseau

Debido a la extraña permeabilidad de la conciencia humana (?) ¿acaso hay otra? se han ido colando de través en las tupidas mantas apulgaradas de la historia, ideas de redención inútiles en las personas; que han de ser extirpadas organizando el estado de ánimo del ciudadano miedo, que ya es medio tonto, para que se adapte al devenir de los tiempos, y sienta con angustia como una urgencia inalienable del ser, convertirse en un profesional de algo muy serio, manifestando así de viva voz que ya no tiene ganas de reirse, a no ser por un motivo que esté muy justificado.
       Otros se decantan, animados por algunos amigos ruidosos a esbozar una sonrisa forzada en presencia del Funcionario de Prisiones, que le preguntará qué tal tiempo hará hoy, con objeto de descubrir en su voz un timbre velado quizá por el miedo o la duda; una mínima vacilación que confirme las sagaces sospechas del coronel de escalera: que aquella idea de redención es ya una amenaza de revolución bajo la lluvia, cuya prueba irrefutable es el modo en el que gesticula usted con las manos mientras comenta la llegada de la primavera.
       Sí, usted, no mire para otro lado.

                                

lunes, 4 de marzo de 2013

PERRO ABANDONADO

El prestigio sentimental de la lluvia se alojó en las neuronas de un escritor, esperando ser premiado una vez más por la musa, pero la musa al sentirse un poco empapada abandonó al escritor y peregrinó por el éter de la literatura hasta introducirse quién sabe si a través de una pipa que no era tal, en el cuerpo de una enfermera de hospital comarcal con los últimos avances en neurocirugía, siendo así que la enfermera sintió un irrefrenable deseo de escribir un poema de amor a un paciente, falleciendo este en el acto a causa de la profunda impresión que le causaron sus pechos turgentes, respirando con la excitación de la lectura emocionada de aquél poema inspirado por una musa empapada por el prestigio sentimental de la lluvia, que caía a plomo sobre un perro abandonado.

REINCIDENTE EN EL TROLEBÚS

                                                             "...es que lo hemos visto algo desorientado."
                                                                                              un policia nacional

La catenaria del trolebús echa unas chispas de fin de fiesta. Me subo en marcha con frecuencia, mis zapatos tienen la marca del suelo chapado a rombos.
        Podría ir andando al trabajo, pero estoy parado, me dedico a observar el comportamiento de los demás. He sabido, por Sigmund Freud, que somos una especie de nardo sensitivo o carnívoro. El traqueteo de cacharro que tiene esta máquina provoca el desprendimiento transitorio de la cara y la caída al suelo, del alma; de todos conocida la vanidad del alma y su manía de mirarse en el espejo de la cara... cuando vamos en trolebús parecemos tomados por un nerviosismo durante el que olvidamos donde están las llaves de casa. Al llegar a la puerta he introducido la llave sin éxito, pero la dirección era correcta.
        He andado como un estúpido con los ojos desencajados, dudaba que yo fuese yo, quizá era otra persona que suponía ser yo con una absoluta falta de escrúpulos y yendo a casa como todos los días. He visto como el trolebús atropelló a un venerable anciano, un famoso arquitecto de la ciudad. Tiene razón este Freud. Sensitivos como una margarita y carnívoros como el trolebús.




viernes, 1 de marzo de 2013

LA CONSULTA

Llevo unos días con unas molestias en el estómago. Esta mañana he acudido a la consulta del Doctor Salomón, un especialista del aparato digestivo, esa especie de laberinto de vísceras que inevitablemente conducen a un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme, bendito sea Cervantes. El señor Salomón me estuvo auscultando con una mano encima de la otra, y un grave gesto en la mirada, que me hizo sospechar que el dictamen no sería muy favorable. Mientras, me ha ido preguntando qué sentía. Le he dicho, consecutivamente, que sentía mucho la negra marcha del país, y que me sorprende especialmente la torva placidez con que las personas se mueren sin saber ni la u...-Pare hombre- me dijo con una ilusa carcajada de cardiólogo, le pregunto por usted, ¿siente algún dolor, y dónde? Le dije que no. Me respondió que seguramente podría ser una hernia de hiato. -Imposible, doctor, hace mucho tiempo que me aprendí de memoria los hiatos, no me salto ni uno-. Sorprendido, contratacó asegurando, que en ese caso, sería un diptongo al corazón. Debo reconocer que me asusté, no tenía conocimiento de que los diptongos fueran tan peligrosos. Pero como nunca me doy por vencido delante de un doctor, repuse que mirase bien, que quizá fuese mi mal, un infarto entre comillas. Aterrorizado, las gafas se le cayeron al suelo, y con las manos en la cabeza, me gritó: -Pero oiga, entonces usted ha venido aquí, en coma. -Relájese, Doctor Salomón, quién sabe si no está usted sufriendo en este mismo instante un cáncer con tilde- sentencié. Y tal como me oyó, se le volvieron los ojos hacia el más allá y aún no me ha dado un diagnóstico de lo mio. Tanto especialista, tamaña reputación para esto.

jueves, 28 de febrero de 2013

EL APUNTADOR


Era la primera vez que visitaba el pueblo de mi novia. Me extrañó comprobar nada más entrar que la única calle que había a la vista era curva, me dijo mi novia que podría perderme si no preguntaba. Los lugareños de este pueblo tienen fama de ser muy simpáticos y en exceso serviciales, así que me acerqué a un señor con sombrero y la nariz roja y le pregunté:
       - Buen día caballero, ¿sabe usted como puedo llegar a la calle Crisantemo?
      -¡Cómo no! ha de seguir usted esta calle que tiene enfrente y en el primer cruce a la derecha comienza la calle Crisantemo.
Le di las gracias y me introduje tan campante en la calle que me había indicado este amable señor, pensando que la fama de sus habitantes es justa, me alegra comprobar que el género humano colabora. Al llegar al cruce entré a la derecha y miré el nombre de la calle para constatar que no me había equivocado, pero la calle se llamaba Gladiolo.

Inquieto, pensé que igual había entendido mal al señor del sombrero, que, de pronto, pasaba por allí.
        -¡Oiga!- le dije- ¿se acuerda de mí?, le he preguntado hace un momento por la dirección de la calle Crisantemo...
        - Pues la verdad es que no le recuerdo, discúlpeme, quizá haya sido mi hermano Ruperto, somos gemelos. Dígame, ¿a qué calle va?.
Respiré aliviado y le dije a dónde iba, entonces alzó el brazo como su hermano, y, mostrando las paletas de los dientes con una sonrisa de oreja a oreja me dijo:
        - Tome usted toda esta calle Gladiolo, entera, y cuando llegue al final, grite -¡Crisantemo!, con todas sus fuerzas.
La dirección estaba clarísima, aunque lo de gritar el nombre de la calle al llegar me dejó pensativo. ¿Qué pasaba en ese pueblo? ¿Había quizá una extraña consigna entre sus habitantes para que todo forastero que llegara no se perdiese nunca?, quién sabe si acaso no era una manera de hacer participar a todo el pueblo en ese espíritu de concordia y solidaridad con los visitantes, que sustentaba el buen nombre de todos ellos. Iba haciendo cábalas con estas cosas y la calle aún no terminaba, miré el final pero no se le veía; así que grité igualmente lo más fuerte que pude, como en aquellos tiempos que cantaba opera en la ducha::
         - ¡Crisantemooooooooooooooo!
Al instante salió Margarita, mi novia, con una sonrisa gigante en los labios y me dijo:
         - Pero qué te pasa, alma de cántaro, ¿por qué gritas así?
         - Dos señores me han indicado el camino pero esta calle no debería de ser la calle Crisantemo, sino la calle Gladiolo, eso decía el apuntador, que al final de la calle Gladiolo, gritando el nombre de la tuya te encontraría.
         - ¿Y no ha sido así?, me dijo Margarita, con un gesto de pícara sabiduría.
         - Pues sí, pero aún no había llegado al final de la calle, lo he gritado por desesperación.
Margarita me explicó que su pueblo sólo tiene una calle, la calle Gladiolo, que se prolonga en espiral hasta el centro de la villa, donde está, como todo el mundo sabe, la iglesia y el ayuntamiento. Estos dos vecinos del pueblo eran una pareja de payasos gemelos, Ruperto y Bombín, que habían sido contratados por el consistorio, para dar esa imagen despreocupada y acogedora del pueblo. En ese momento pasó uno de ellos haciéndose el distraído y le dije:
         - ¿Es usted Ruperto o Bombín?
         - Depende - me respondió-.
Le dí un guantazo en la boca y se le cayeron las paletas, huyó llorando y llamando a su hermano. A veces la fama de los lugares es un timo.

Dibujo de Carl Kylberg

miércoles, 27 de febrero de 2013

LA CONFERENCIA

No suelo ir a conferencia ninguna, aunque el año pasado estuve en una charla coloquio que dio un velociraptor sobre el Precámbrico; estuvo muy entretenida, si bien el señor velociraptor tenía la garganta perjudicada por el tabaco y hablaba como un galán del teatro.
     Esa mañana de sábado apetecía tirarse a la calle con los pantalones un poco bajados y dar un paseo por la avenida pija, mirar los escaparates, esos hologramas tan sugerentes... La conferencia estaba anunciada, discretamente, en la puerta del Centro de Reflexión Artística Contemporánea; le llamamos CRAC para abreviar, y también porque es un edificio formado por volúmenes complejos que parecen a punto de partirse como un cristal.
      Se proponían hablar allí de: "La modernidad acrítica del lenguaje". Me pareció un interesante título para una conferencia y decidí entrar . El ambiente era muy animado, la sala recreaba un guiñol cuyas marionetas, de pie en su butaca, ejecutaban gráciles pantomimas salutatorias, antes de sentarse en los asientos y descansar las enormes cabezas de títere de cachiporra en ellos. Así que, como un títere más, me acomodé. Al rato, tras un silencio que se solapaba con unos golpecitos en el micrófono, las primeras palabras, a cargo del moderador del debate, que dijo así:
           - Buenos días, tenemos hoy con nosotros en los Sábados del CRAC, a Tomás Virgo, Luisa de Vitoria y Paco Pretorio; de izquierda a derecha, respectivamente, pintor, poeta y filósofo. No tengo nada más que decir, los dejo con ellos, he de ir al excusado.
       Esta confesión de última hora quedó en el aire flotando, algunas personas entre el público ensayaron tímidas risas. Pero todo el mundo pensó que era un apretón y la señorita poeta comenzó la conferencia agradeciendo al presentador su brevedad y todo a partir de ese momento transcurrió como la seda.
      Luego, comentándolo con los amigos, recordé esa atmósfera recurrente que tenía el acto, como si, de alguna extraña manera, los conferenciantes y el público, movidos por hilos invisibles, ejecutaran los tres actos de una comedia ya sabida. Al moderador del debate lo han sustituido por un maniquí de cartón piedra que hace las mismas funciones, excepto una, claro.

Dibujos de Carlos Maiques, Blog Aquí

martes, 26 de febrero de 2013

USTED ESTÁ AQUÍ


USTED ESTÁ AQUÍ

ESDRÚ JULAY Y EL ESPÍRITU DE LA PRIMAVERA

Se paseaba Esdrú Julay una tarde por un jardín con brotes psicóticos de color pardo, como la ropa para ir de caza, y le salió al paso, seguramente caída de una higuera con denominación de origen, una breva madura, reventona casi por efecto de los cambios bruscos de temperatura, que le dijo: -Hola, soy el espíritu de la primavera, ¿sabes lo que es el sentimiento de culpa?-. El buho poeta, que nunca responde preguntas antes de las seis, le contestó a la breva gigante que adiós, que él sólo pasaba por allí porque le gusta hacerse paragüas con las hojas de plátano, que no creía en la primavera ni en la recuperación de la economía y eso.

lunes, 25 de febrero de 2013

NI SIQUIERA EL AMOR

     No podemos saldar en un instante
       la renta del dolor.
                                     Javier Egea                                    


                                         De golpe
                                         el temblor del cristal
                                         y un aire de tragedia en las ventanas.

                                         De golpe sobre el viento
                                         las golondrinas anticipan
                                         el futuro combate entre las nubes,
                                         el resguardo posible en los aleros.

                                         De golpe
                                         la lluvia encendida
                                         quema de transparencia
                                         fría y brillante su cadencia de llanto.

                                         De golpe se abren los paragüas,
                                         el amor enseña los colmillos
                                         en el rostro sombrío de las niñas;
                                         todo pasa a lo lejos
                                         mientras tú,
                                         sucedes a los días y las noches.


GASTRONOMÍA RAZONABLE

Me levanto todos los días de noche, a las dos de la madrugada. Vierto en la taza un poco de Vía Láctea y una cucharada de Materia Oscura: mi batido galáctico de chocolate. Luego abro la ventana de par en par haga el tiempo que haga, y cuento la misma estrella un millón de veces; este ejercicio me procura una especie de paz y un tremendo cansancio, así que pongo en el horno un satélite y al rato se convierte en un pastel de gelatina rosada con un anillo de asteroides como guarnición. Lo dejo enfriar a la luz de la luna y me lo como.
     Es el momento, un par de horas antes que amanezca, de razonar sobre las esferas celestes. Parto una cebolla en aros. He llegado al convencimiento propio, mucho después de haberlo leído en los libros, claro está, que el cosmos tiene muchas capas, algunas de ellas incompatibles con el estómago, que el centro de la cebolla hubo de ser, muchos miles de años atrás, el centro del universo. Esta disciplina me provoca un letargo que suele coincidir con la aparición en el horizonte de un enorme pan redondo de pueblo que llaman, un tanto pomposamente, Sol. Tremendamente agotado, saco de la despensa un sobre de sopa de lucero del alba, la preparo, la sorbo de la cuchara con los párpados entrecerrados, y me voy a la cama a dormir. No soporto la luz natural, no se ve nada.
Collage de Larry Carlson
 Astronomia razonable by El Último De La Fila on Grooveshark
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