sábado, 11 de febrero de 2012

EL CUENTO DE LOS PÁJAROS, de Karel Capek

Qué va, niños, vosotros no sabéis lo que se cuentan entre sí los pájaros. Y es que ellos hablan en el lenguaje de los humanos sólo por la mañana temprano, a la salida del sol, cuando vosotros aún estáis durmiendo; más tarde, durante el día, no tienen tiempo para muchos discursos...ya sabéis el mucho trabajo que da picar un granito aquí, sacar una lombríz allá o atrapar una mosca volando acullá.

Un papá pájaro puede desgastarse las alas en estas cosas, mientras la mamá pájaro tiene que estar cuidando a los niños en casa. A ello se debe que los pájaros hablen sólo por la mañana temprano, cuando abren las ventanas de sus nidos, mientras sacan los edredoncitos a orear y están preparando el desayuno.

- Buenos días -grita el mirlo que tiene el nido en el pino a su vecino el gorrión que vive en el alero-. Ya es hora.

- Lo sé, lo sé, lo sé -dice el gorrión-. Ya debería volar adonde algo pudiera pillar, pillar, pillar, para tener algo de comida, ¿no tiene uno que buscarse la vida?

- Así es, así es -zurea un tórtolo desde el tejado-. Eso da preocupaciones, hermano. Hay poco grano, hay poco grano.

- Así es, así es -apostilla un gorrión saliendo de la camita-. Eso es culpa de los coches, ¿sabe? Mientras hubo más caballos, por todas partes había grano esparcido, ¿y ahora? ¡Ahora un coche volando de una pasada y no deja tras de sí nada, nada, nada!

-Sólo tufo, sólo tufo -canturrea el tórtolo-. ¡Qué vida tan penosa, brrrr! ¡Aaah! ¡Mejor sería pasar de todo, hombre! ¿Cúantas vueltas tengo que dar, y cuánto tengo que zurear, y qué consigo por todo ese trabajo? Ni un puñado de grano. ¡Qué situación tan terrible!

-¿Cree que a los gorriones les va mejor? -se encrespó un gorrión-. Le diré que, si no tuviera aquí mi familia, ya me habría ido a otra parte...

-Como ese gorrión de Deivice -se dejó oir desde los arbustos un reyezuelo. -¿De Deivice? -dijo el gorrión-. Allí vive un conocido mío que se llama Philip.

-No me refiero a ese -dijo el reyezuelo-. Aquel gorrión que se marchó se llama Pepe. Era un gorrión desastrado que ni se lavaba ni se peinaba como es debido, y no hacía otra cosa que quejarse todo el día: que en Deivice la vida era aburrida y un asco, decía, y que otros pájaros se marchaban a pasar el invierno al sur, algunos a la Costa Azul, eventualmente a Egipto, como por ejemplo los estorninos y las golondrinas y los ruiseñores, y que sólo los gorriones debían quedarse toda la vida en Deivice, currando. " Y yo esto no lo voy a dejar así ", gritaba aquel gorrión que se llamaba Pepe. " Si cualquier golondrina que vive en La Esquina puede volar a Egipto, ¿por qué no iba a poder volar yo, no os parece? Voy a volar allí adrede, para que lo sepáis, sólo voy a coger el cepillo de dientes, el camisón y la raqueta con las pelotas para poder jugar al tenis allí. Ya veréis como les voy a dejar a Cochet, Kozeluh y Tildn; yo ya les tengo cogida la medida, voy a hacer como si sacase la pelota, pero en lugar de la pelota volaré yo mismo, y cuando quieran darme con la raqueta me doy el piro, ¿sabéis? ¿sabéis? Y cuando les gane a todos me casaré con una americana rica, y luego compraré el palacio de Valdstein, y allí pondré mi nido en el tejado, pero no un nido cualquiera de paja vulgar, sino de paja de arroz, de marzoleta, de rafia, y de algas marinas, y de crines de caballo, y de colas de ardilla, ¡para que os enteréis...!". Así presumía aquel gorrión, y despotricaba cada mañana diciendo estar de Deivice hasta las narices y que se marchaba a la Costa Azul.

-¿Y llegó a volar? - preguntó el mirlo del pino. -Voló -continuó el reyezuelo desde los arbustos-. Sólo esperó hasta el veintiocho de octubre para oír tocar a la banda militar...a él le gustaban mucho esas cosas...y nada más llegar la mañana se largó al sur. Lo que ocurre es que los gorriones nunca vuelan al sur y por ello no conocen el camino correcto. Y además aquel gorrión, Pepe, no tenía bastante pluma, o sea dinero, para poder hacer noche en una posada, ya sabéis que los gorriones de siempre son proletarios, en todo el santo día no hacen otra cosa que revolotear por los tejados. En resumidas cuentas, el gorrión Pepe sólo llegó a Kardasova Recice, y ya no podía más, no tenía ni un duro; tuvo la suerte de que el alcalde de los gorriones de Kardasova Recice le dijera amistosamente: "¡Qué listillo y qué vagabundo eres, qué pájaro tan inútil!, ¿es que piensas que en Kardasova Recice tenemos boñigas de caballo suficientes para cada vago, gandul, holgazán o pícaro que pase por aquí? Si quieres que te demos permiso de estancia en Kardasova Recice, no debes picotear grano ni en la plaza, ni delante de la taberna, ni tampoco en la carretera, como hacemos nosotros los lugareños, sólo te está permitido hacerlo en las afueras del pueblo; y como vivienda, el poder público te adjudica un puñado de paja en la cabaña que hay junto a la finca número cincuenta y siete. Firma aquí, en la hoja de inscripción, y lárgate, que no te vea más". Y así sucedió que el gorrión Pepe de Deivice se quedó en Kardasova Recice en lugar de volar a la Costa Azul.

-¿Y sigue allí hasta hoy? -preguntó el tórtolo.

-Hasta hoy -contesto el reyezuelo-. Tengo una tía allí, y ella me ha contado su historia. Dice que se dedica a hacer burla de los gorriones de Kardasova Recice y grita: "Ser gorrión en Kardasova Recice es un puro aburrimiento, aquí no hay tranvías como en Deivice, ni hay coches, ni estadios del Sparta o del Slavia, bueno, nada de nada"; y que ni se le ocurre morirse de asco en Kardasova Recice, que él tiene una invitación a la Costa Azul, y que sólo espera que le manden dinero de Deivice. Y tanto ha hablado de Deivice y de la Costa Azul que hasta los gorriones de Kardasova Recice empezaron a creer que podrían estar mejor en otra parte, y ya no se dedican a picotear el grano, sólo pían y protestan, y dan la tabarra, como hacen los gorriones en todas las partes del mundo, y dicen: "En cualquier sitio se está mejor, mejor, mejor!".

-Así es -se dejó oír el herrerillo sentado en la mata de la retama-, hay pájaros muy raros. Por allí, cerca de Kolin, en una tierra tan fértil como esa, vivía una golondrina, y ésta había leído en los periódicos que aquí se estaba haciendo todo de mala manera, mientras que en América, sí señor, son mucho más listos, y todo lo que saben, y cosas por el estilo. De modo que esta golondrina se empecinó en que tenía que ir a ver la tal América. Y se marchó allí.

-¿Cómo lo hizo? -preguntó en seguida el reyezuelo. -Eso no lo sé -contestó el herrerillo-, lo más probable es que se marchara en barco. Pero, a lo mejor, lo hizo en un dirigible. En ese caso podría incluso haber construido en el fondo del dirigible un nido, como una cabina con ventanilla, para poder sacar la cabeza y hasta escupir abajo. En definitiva, un año más tarde volvió otra vez y contó que había estado en América, y que allí todo es de otra manera que aquí; ¡qué va!, por lo visto no hay ni punto de comparación; decía que allí hay progreso: por ejemplo, por allí no hay ni una sola alondra, y las casas son tremendamente altas, afirmaba, que si un gorrión tuviera su nido en un tejado, y de ese nido se le cayera un huevo, el huevo estaría cayendo durante tanto rato que, por el camino, antes de llegar al suelo, nacería de él un gorrioncillo, y crecería, y se casaría, tendría un montón de hijos, y envejecería, y moriría a una edad avanzada, de modo que en lugar del huevo de gorrión caería a la acera un viejo gorrión muerto; así de altas son las casas de allí. Y además esa golondrina decía que en América todo se construye de hormigón, y que ella también lo ha aprendido, y que fueran todas las golondrinas a ver, que ella les podía enseñar cómo se construyen nidos de golondrina de hormigón, y no de barro como lo hacían las tontas de las golondrinas hasta entonces. Imagínense que llegaron las golondrinas hasta de Mnichovo Hradiste, Caslav, Prelouc, de Cesky Brod, de Nimburk, hasta de Sobotka y Celakovice; se juntaron tantas golondrinas que la gente tuvo que tender diecisiete mil trescientos cuarenta y siete metros de cable de teléfono y telégrafo para que esas golondrinas tuvieran donde posarse. Y cuando todas aquellas golondrinas estuvieron reunidas, dijo la golondrina americana: "Estad atentos, chicos y chicas, para ver como construyen en América las casas, o sea los nidos de hormigón. Primero hay que traer un montoncito de cemento. Luego hay que traer un montoncito de arena. A continuación hay que echarle agua y se prepara una especie de puré, y con ese puré se construye un nido moderno. Si no tenéis cemento, entonces no podéis construir un nido de hormigón sino únicamente de argamasa. Entonces se prepara un puré de cal y arena, pero la cal tiene que estar muerta. Primero os enseñaré cómo se prepara la cal". Eso dijo y echó a volar hacia una casa en construcción, que levantaban unos albañiles, en busca de cal viva. Tomó un trocito de cal con el piquito y echó a volar de vuelta. Pero, como dentro del piquito hay humedad, la cal empezó a reaccionar, a quemar y a borbotear en su boca. La golondrina se asustó, soltó el trocito de cal y exclamó: "Bien, ahora ya sabéis como se mata la cal. ¡Ay, ay, ay, cómo quema! ¡Por todos los diablos! ¡Cómo pica! ¡Caramba! ¡Huy, huy, huy, huy! ¡Mecachis en la mar! ¡Oh la la! ¡Ascuas! ¡Ay, mamaíta! ¡Ay qué dolor, ay qué dolor! ¡Así es como se mata la cal!". Las demás golondrinas, al oírla lamentarse y quejarse tanto, no esperaron más a lo que iba a seguir, sacudieron las colas y volaron a casa. ¡Estaría bueno, se dijeron, que nos quemásemos el pico de la misma manera! Y ésa es la razón por la que hasta hoy la golondrinas siguen construyendo sus nidos de barro, y no de hormigón, como pretendía enseñarles la golondrina de América...Pero qué se le va  a hacer, queridos amigos, ahora tengo que ir volando de compras.


-Madrina herrerilla -llamó la señorita mirla -, ya que va al mercado, cómpreme allí un kilo de lombrices, pero que sean buenas y largas; hoy no me queda ni un ratito libre, pues me toca enseñar a volar a mis hijos.


-No se preocupe, vecina, se las traigo de mil amores - dijo la herrerilla -. Sé muy bien, querida, el trabajo que da enseñar a volar a los hijos correctamente.


-Apuesto a que no saben - dijo el estornino del abedul- quién ha sido el que nos ha enseñado a volar a nosotros los pájaros. Pues se lo voy a decir; me lo dijo el cuervo de Karlstein que una vez llegó aquí, cuando las grandes heladas. Ese cuervo tiene ya cien años y se lo oyó contar a su abuelo, al que se lo dijo su bisabuelo, éste lo sabía por su tío abuelo, de la abuela de la familia materna, de modo que es una verdad sacrosanta. Como ya saben, a veces de noche se caen estrellas. Pero alguna de esas estrellas que caen no es una estrella sino un huevo de oro de los ángeles. Y debido a que ese huevo cae del cielo, se pone candente a causa de tamaña caída y brilla como el fuego. Y esto es una verdad sacrosanta porque me lo contó ese cuervo de Karlstein. Lo que ocurre es que la gente llama a esos huevos angelicales de otra manera, algo así como metro o mentor o montador o motor o algo así.


-Meteoro - dijo el mirlo.


-Eso es -estuvo de acuerdo el estornino-. En aquel entonces los pájaros aún no sabían volar y corrían por el suelo igual que las gallinas. Y, al ver caer del cielo aquellos huevos angelicales, se dijeron que deberían empollarlos, para ver qué pájaro iba a salir de ellos. Y esto es una verdad verdadera, porque lo decía aquel cuervo. Una vez por la tarde, cuando precisamente estaban hablando de ello, detrás del bosque, muy cerca de ellos, ¡bum!, con un gran zumbido cayó del cielo un huevo dorado y luminoso. Entonces todos echaron a correr hacia allí, la cigüeña la primera, ya que tiene las patas más largas. La cigüeña encontró el huevo de oro y lo tomó en sus manos; el huevo estaba enteramente incandescente por la caída, de modo que la cigüeña se quemó las dos manitas, pero aún así consiguió llevar el huevo abrasador entre los pájaros. Luego, rápidamente, ¡hoop la!, se tiró al agua para enfriar sus manos quemadas. Desde aquel entonces las cigüeñas gustan de chapotear en el agua para refrescarse las garras. así me contó aquél cuervo.


-¿Y qué más contó? -preguntó el reyezuelo.


-Luego -continuó el estornino-, llegó un ganso salvaje que quería empollar ese huevo ardiente. Pero el huevo seguía aún candente y, en consecuencia, el ganso se quemó la tripita y tuvo que saltar al lago para refrescársela. A ellos se debe que los gansos naden hasta hoy con la tripita metida en el agua. Más tarde llegó un pájaro tras otro y todos se ponían sobre el huevo angelical para empollarlo.


-¿El reyezuelo también? -preguntó el reyezuelo.





-También él - contestó el estornino-. Todos los pájaros del mundo se turnaron para empollar el huevo. Salvo que cuando le dijeron a la gallina que le tocaba ir a empollar, la gallina dijo: "¿Cómo? ¡Qué va, qué va! ¿Acaso me queda tiempo? Yo tengo que picotear. ¡Ni hablar, ni hablar! Tendría que ser tonta". Y no fue a empollar el huevo de los ángeles. Y cuando todos los pájaros se hubieron turnado sobre aquel huevo de oro, la cáscara se rompió y de ella salió un ángel de Dios. Y cuando hubo salido, no se puso a picotear ni a piar como los demás pájaros, sino qué voló directamente al cielo y cantó "¡Aleluya, hosanna!. Luego dijo: "¿Qué puedo daros, pajaritos, por vuestro amor, con el que me habéis empollado? En recompensa, desde hoy vais a volar como los ángeles. Mirad, sólo tenéis que mover las alas así y ¡chas!, ya se vuela. Así que, atentos: ¡una, dos, tres!", y al decir "tres" todos los pájaros se pusieron a volar y siguen volando hasta nuestros días. Sólo la gallina no sabe volar, debido a que no quiso empollar el huevo de los ángeles. Y todo esto es la santa verdad, porque así lo contó el cuervo de Karlstein.


-Atentos todos -dijo el mirlo-. ¡Una, dos, tres! - entonces todos los pajaritos sacudieron las colas, batieron las alas y echaron a volar, cada uno con su canto y en busca de su sustento, como les había enseñando el ángel de Dios.


de Nueve cuentos y uno de propina , Josef Capek   Ediciones Siruela/ Bolsillo


Traducción del checo de J. Mlejnkova y A. Ortiz    

viernes, 10 de febrero de 2012

SOBERBIA


                                     La perfección difícil del espejo
                                     despedazado, ¿tiene algo
                                     que ver con tu soberbia? ¿ Se concilia
                                     esa falsa hermosura con la divulgación
                                     pomposa de tu voluntad?

                                     Segmentos donde lo unitario
                                     se multiplica en láminas y heridas,
                                     las grietas deformantes
                                     de los innumerables añicos
                                     y esa materia vana concentrada
                                                   en las fragmentaciones de la luz.

                                     En ese vidrio roto se articula
                                     lo que te corresponde de la omnipotencia.


                                                                     José Manuel Caballero Bonald
                                                                     del poemario La noche no tiene paredes

jueves, 9 de febrero de 2012

náufrago ilustre

Collage de Paco Marcos

                                                                  dedicado a Baltasar Garzón

Hasta luego

Ha llegado la hora de retirarse
Estoy agradecido de todos
Tanto de los amigos complacientes
Como de los enemigos frenéticos
¡Inolvidables personajes sagrados!

Miserable de mí
Si no hubiera logrado granjearme
La antipatía casi general:
¡Salve perros felices
Que salieron a ladrarme al camino!
Me despido de ustedes
Con la mayor alegría del mundo.

Gracias, de nuevo, gracias
Reconozco que se me caen las lágrimas
Volveremos a vernos
En el mar, en la tierra donde sea.
Pórtense bien, escriban
Sigan haciendo pan
Continúen tejiendo telarañas
Les deseo toda clase de parabienes:
Entre los cucuruchos
De esos árboles que llamamos cipreses
Los espero con dientes y muelas.

                               Nicanor Parra




miércoles, 8 de febrero de 2012

Sentencias de un profesor apócrifo II


De ningún modo quisiera yo - habla Juan de Mairena a sus alumnos - educaros para señoritos, para hombres que eludan el trabajo con que se gana el pan. Hemos llegado ya a una plena conciencia de la dignidad esencial, de la suprema aristocracia del hombre; y de todo privilegio de clase pensamos que no podrá sostenerse en un futuro. Porque si el hombre, como nosotros creemos, de acuerdo con la ética popular, no lleva sobre sí valor más alto que el de ser hombre, el aventajamiento de un grupo social sobre todo carece de fundamento moral. De la gran experiencia cristiana todavía en curso, es ésta una consecuencia ineludible, a la cual ha llegado el pueblo, como de costumbre, antes que nuestros doctores. El divino Platón filosofaba sobre los hombros de los esclavos. Para nosotros es esto estéticamente imposible. Porque nada nos autoriza ya a echar sobre las espaldas de nuestro prójimo las faenas de pan llevar, el trabajo marcado con el signo de la necesidad, mientras nosotros vagamos a las altas y libres ocupaciones del espíritu, que son las específicamente humanas. No. El trabajo propiamente dicho, la actividad que se realiza por necesidad ineluctable de nuestro destino, en circunstancias obligadas de lugar y de tiempo, puede coincidir o no coincidir con nuestra vocación. Esta coincidencia se da unas veces, otras no; en algunos casos es imposible que se produzca. Pensad en las faenas de las minas, en la limpieza y dragado de las alcantarillas, en muchas labores de oficina, tan embrutecedoras... Lo necesario es trabajar, de ningún modo la conciencia del trabajo con la vocación del que lo realiza. Y es este trabajo necesario que, lejos de enaltecer al hombre, le humilla, y aún pudiera degradarle, el que debe repartirse por igual entre todos, para que todos puedan disponer del tiempo preciso y la energía necesaria que requieren las actividades libres, ni superfluas ni parasitarias, merced a las cuales el hombre se aventaja a los otros primates. Si queda esto asentado entre nosotros, podremos pasar a examinar cuánto hay de suspersticioso en el culto apologético del trabajo. Que quede para otro día, en que hablaremos de los ejércitos del trabajo.

Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. Antonio Machado

martes, 7 de febrero de 2012

Para la hora del té, con Dickens.


Que sólo por leer, en algún perdido arrabal
un niño tiznado de hollín hasta el alma,
la fábula del hombre inmerso en su destino
de amor entre los hombres solitario
 por tus páginas 
aprendiera varia lección
de paria y de señor.

Que no pueda la pena
saldarse con peniques
sino hallar refugio y fundamento
en una voz sin amo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Welcome to Huelva York


    Amables pasajeros de la galaxia internáutica, estamos arribando a las costas de Huelva York; como sabrán, la fundación de esta metrópolis hunde sus raíces en la noche de los tiempos, unos viajeros fenicios adoradores de la diosa Astarté se posaron aquí atraídos por la bonanza de un sol bajo el que brillaban en la tierra fabulosos metales maleables. Trajeron el comercio y la civilización donde sólo había podredumbre y miseria abrasada por la intemperie. Sus riquezas y refinado modo de vida tuvieron fama en el orbe por el alto grado de sofisticación a que llegaron. No se sorprendan por tanto cuando bajen del avión si descubren que todo esto pasó y no quedan ni vestigios de aquél antiguo esplendor, que no les metan la gamba, si investigan pacientemente observando con detenimiento, verán que en la mirada de los Huelvyorkinos aún persiste el carácter legendario de sus antepasados. Aerolíneas Plus Ultra les desea una feliz visita. 


                                   

sábado, 4 de febrero de 2012

Dura lex sed mariposas



Mi marido es juez del tribunal supremo. No recuerdo desde cuando. Tampoco tengo memoria de la última vez que fuimos de viaje juntos. Desde que ascendió al parnaso de la justicia comenzó un lento pero progresivo descenso al infierno de las cláusulas preliminares y las vesículas biliares. Él tuvo siempre un sano buen humor y unas mejillas rosadas que adquirían con un ribera del duero un toque violáceo y simpático. No entiendo que ha pasado, hace unos meses compró un martillo de madera con peana, y se pasa las horas muertas ensayando en el despacho que tiene en casa, dice que quiere lograr un toque severo que transmita respeto y temor, sobre todo temor. Ahora le ha tocado formar parte del tribunal que está juzgando el presunto delito de prevaricación de un juez muy famoso, creo que se llama Falsón o algo así. Si ya estaba mal desde hace años, estas semanas que han precedido el comienzo del proceso en vista oral se pasa las noches como un espantapájaros arrastrando las babuchas de piel de convicto por los interminables pasillos de nuestro hogar con la red de cazar mariposas en una mano y el martillo en la otra. Estoy desesperada. Tiene una bonita colección de mariposas. Les pone unos nombres en latín completamente ficticios. Ahora tiene un espacio en blanco en la colección que reza así: Parsifalia Garzonensis, a decir por el nombre debe ser una especie rarísima y hermosa con brillantes colores que desafían o confunden a sus depredadores naturales. Ojalá la cace pronto y podamos ir a Viena en ese viaje que hace tiempo espero. Le gusta mucho Mozart, lo sumerge en una paz perfecta desde la que parece que contempla las formas puras de la ley en lírica armonía con la naturaleza.


jueves, 2 de febrero de 2012

gafas de alto copete



Si quiere usted hacerse un mundo a medida le ofrecemos las gafas RED SOCIAL, con ellas podrá tejer un universo virtual a su imagen y semejanza, recibir el beneplácito de los amigos por sus agudas visiones de la realidad o incluso creer que triunfa de una conspiración urdida contra sus intereses. Bienvenido al humanismo estético del siglo XXI.




(Imagen extraída del Codex Serafinianus.)

domingo, 29 de enero de 2012

Gramo de tranquilidad

    Esta mañana después de desayunar una humilde pera de agua, he ido al mercado de valores a ver qué precio tiene hoy el gramo de tranquilidad. Hace ya muchísimo tiempo que es más caro que el oro y la semana pasada superó también la cotización del mismísimo petróleo: creo que va en busca del inalcanzable gramo de personalidad, a mucha gente se le va la vida entera y no ahorran lo suficiente para comprarlo. Están ocurriendo cosas al respecto de este problema tan obsolescente de la tranquilidad y no parece que el panorama de recesión general pueda arreglarse con dinero. Las autoridades están muy enfadadas, necesitan un cursillo rápido de solución de problemas; el tiempo maravilloso que pierden estudiando una eventual salida de la crisis, nosotros nos encargamos con nuestra inepcia ejemplar de encarecer el gramo de tranquilidad hasta límites inasequibles para el común de los mortales, es decir, nosotros. Tiene un precio mayestático. Grandes fiestas majestuosas y elegantes coronan cada día las ambiciones minúsculas de la inmensa mayoría. Pero a mí ya me han dicho las autoridades que el cine de autor se va a acabar, sólo saberlo ya son gramos de tranquilidad absolutamente gratuita: impagable. Y también me han prohibido la pera de agua por las mañanas, dicen que por ser un acto de sedición erótica contra uno mismo. Están enfadadísimos, es natural, está el patio en guerra, como siempre. No se atisba por ninguna parte un mesías redentor al estilo de Jesucristo Superstar, aunque Richard Geere* intenta parecérsele todo lo que puede. Lo de la pera no lo comprendo, me parece mezquino y horrible que no pueda la persona comerse una pera lúbricamente sin problemas. En el mercado de valores no venden peras de agua, sólo humo y un calor sofocante de aire acondicionador de malas conciencias. Me voy de aquí, estoy empezando a toser. Es muy elegante irse mientras se tose un poco, tranquilamente.



* Ignoro como se escribe Geere, el inglés para mí es un galimatías indecente, lo siento.

DESPISTES

   
     El alma, contra lo que suele creerse, es bastante inestable, es difícil tenerla en paz, de vez en cuando si no está uno atento, se pierde; basta con pasar al lado de una papelera y mirarla para que inadvertidamente caiga dentro. Para cuando uno se da cuenta que se le ha perdido el alma puede haber un trecho estimable, y hay que volver a por ella: no se puede andar por ahí sin alma, como el que no tiene cambio. Menos mal que está sintonizada en el mismo canal que la mente, ese otro ente tan díscolo a veces, que sin embargo se las apaña mejor para no despistarse a las primeras de cambio. Toda la culpa no es de ella, hay que tener en cuenta que el cuerpo está lleno de agujeros, ya saben, no me refiero a la boca ni nada que se le parezca, hablo de los agujeritos negros de la materia, presentes en nuestro cuerpo igual que lo están en el universo, pero a escala humana, que son la ventana ideal por la que el alma se fuga por un rato, cansada de habitar en las torpes costumbres de la carne, para irse al muelle a volar con las gaviotas, y airearse un poco.


    Hay gente que intenta taparse los agujeritos con escudos de equipo de fútbol o poemas recortados del periódico. Vi un señor una buena tarde, que llevaba un agujero negro del alma tapado con un sello de la IIª República; me dio una pena atroz. Otra vez vi a una señora que portaba una foto de Evita Perón en la ópera, con esos prismáticos tan cursis que se cogen con dos dedos: ¡Qué sofisticado!. En fin, como ven, si uno no le da unas consignas mínimas, se pierde mucho tiempo con el alma. Yo la tengo fichada en la policía, ya ni me molesto en buscarla: cuando se me pierde llamo al cuartel y me la traen en media hora como la comida del chino. No quiero darme cuenta completamente, pero creo que ya no tengo el alma sintonizada con la mente, si supiera donde está ahora... tengo que coger el autobús, si no viene conmigo, voy a andar por ahí como un siniestro fantasma, muerto en vida.


sábado, 28 de enero de 2012

metáfora





A veces, siento un especie de pudor por tener una prolongación metafórica del cuerpo, similar a la que algunos insectos como por ejemplo las mariposas poseen. Suelo recordar pronto que el instrumento no tiene alma, pero ese consuelo me dura poco, porque me he dado cuenta que es él el que me posee a mí. Esto es profundamente literario y siempre queda bonito; suena bien. Al final se trata de que suene bien y recuerde un mundo donde el silencio importe.



                     

Los dos diarios




En el diario de Ana - 10-V-69

     Acaba de mudarse un muchacho bastante pasable en la casa de enfrente. Le mandé a Pocholito que le mirara el dedo mientras ayudaba a bajar los muebles. No tiene anillos, es soltero. Puede ser mi oportunidad. Necesito más datos para trazar mi estrategia.


En el diario de Hugo - 10-V-69

     Acabo de mudarme en una casita independiente. No está mal. Es un barrio tranquilo y bastante alejado de la pensión. Creo que a la vieja le resultará difícil encontrarme para reclamar el clavo de seis meses que le dejé. Hoy estuve reflexionando. Ya no puedo vivir así, haciendo del vivo que vive del zonzo. Me miré en el espejo. No estoy mal: 25 años, pelo negro, tipo amante latino. Un buen casamiento puede ser...


En el diario de Ana - 11-V-69

     Empiezo a conocerlo. Hoy se asomó a la ventana, leyendo un libro. Usé el largavista que suele llevar papá al hipódromo, y pude leer el título del libro: AZUL, de Amado Nervo, es decir, el tipo es un relamido a la antigua, de los que gustan de convertir a la mujer en vaporosas apariciones celestiales, y tienen sueños llenos de doncellas de «trigal cabellera» y de «ojos profundos como el mar» (ja ja). Ya sé con cuánta azúcar toma el hombre este el café con leche de la vida.


En el diario de Hugo - 11-V-69

     Hoy amanecí seco. Lo que se dice sin un céntimo. Pensé llamar a Arsenio, el único que todavía no ataja mis penales financieros, pero me costó encontrar el número del teléfono. Menos mal que recordé haberlo anotado en un libro que hice volar de la sala de espera del dentista. Lo robé por el título: AZUL, pensando que era un manifiesto del Partido Liberal, pero resultó ser de versos de un tal Amado Nervo. Al final encontré el número en una de sus páginas. Nota: En la casa de enfrente vive una fulana con cara de necesitada. Vieja no es. Además, la casa puede valer como 2 millones. Y tiene antena de TV. Parece ser hija única, y el padre tiene un lindo Mercedes 1965. Vale la pena investigar más. Lo dicho, un buen casamiento puede terminar con mis angustias de eterno moroso.


En el diario de Ana - 15-V-69

     Hoy empecé el ataque. Esta vez no debo fallar. Debo mostrar a Raúl, a Marcelo, a Antonio, José y Anastasio, que no supieron valorarme en lo que soy y en lo que valgo. Como decía, empecé el ataque, como buena generala del amor, atacando al adversario en su punto débil: su romanticismo de naftalina. Por la mañana temprano me puse un juvenil vestido de percal, corto y acampanado, y salí a regar el jardín, «dejando que el sol mañanero jugueteara con mi suelta cabellera (ja ja)». Se asomó y me miró desde su ventana. 


En el diario de Hugo - 15-V-69

     Averigüé. La casa es propia y ella es hija única de padre viudo. Y empiezo a conocerla. La fulana es del tipo romántico, de las que gustan vestirse como muñequitas de porcelana y salir a regar las flores del jardín por la mañana temprano, como en esas películas idiotas de antes, con cantos de pajaritos y toda esa utilería que gusta a las tilingas destinadas a vestir santos. La conquista será fácil. Mañana empiezo. Necesito una corbata de lazo. Y ensayar ante el espejo una lánguida mirada de poeta. Creo que también me voy a dejar un bigote, o mejor, un bigotazo bien bohemio, como ese no sé cómo se llama de Los Tres Mosqueteros, la novela esa de Cervantes que leí hace unos años. Nota: la fulana esa debe ser medio ida de la cabeza. Yo no sé para qué regaba el jardín si anoche llovió a cántaros. En fin...


En el diario de Ana - 19-V-69


    Hoy estuve regando el jardín, procurando que la alergia que me dan las rosas no me haga estornudar, cuando él pasó por la acera de mi casa, con pinta de completo estúpido, tal como me imaginaba. En vez de corbata, un lazo mal atado. Tiene un proyecto de bigote que, cuando crezca, le va a hacer parecer un cosaco con hambre. ¡Y la mirada, Señor!, lánguida, romanticona, exhibiendo, como diría su Amado Nervo, «La tímida virilidad del enamorado...» (ja ja). Me saludó y yo le contesté «ruborizada». Claro que para ruborizarme tuve que aguantar la respiración durante un minuto y medio, como recomienda Helene Curtiss en Para Ti.


En el diario de Hugo - 19-V-69

     Cayó la pájara. Debería dedicarme a actor. Pasé por su lado luciendo la delicada y a la vez varonil estampa del  poeta enamorado. La saludé, y me contestó todo ruborosa. ¡Había que ver lo colorada que se puso! Llevarla al altar es pan comido. Mujeres que ruborizan así, aunque ya sean mayorcitas, como ésta, no saben decir «no». Mañana me quedo a charlar dos palabras.


En el diario de Ana - 20-XII-69

     Ayer me casé con Hugo. Pero pasa algo raro: ¡Qué cambiado está!


En el diario de Hugo - 20-XII-69

     Ayer me casé con Ana. Pero pasa algo raro: ¡Qué cambiada está! 

       Mario Halley Mora


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martes, 24 de enero de 2012

Otro nuevo soneto a Helena


                                        Dentro de muchos años, una tarde de Otoño,
                                        sentada entre tus libros y ojeando estos versos,
                                        dirás, quizá, pensando en quien te escribe hoy:
                                        Me celebró un poeta como a Helena Ronsard.

                                        Y tal vez en tu cuarto a una amiga curiosa
                                        mi nombre le confieses, si no lo has olvidado,
                                        y al pronunciar mi nombre y entonarlo tu aliento,
                                        sin que te des tu cuenta, volveré yo a vivir,

                                        por más que sólo sea yo un callado fantasma
                                        errante entre las sombras y los mirtos umbríos.
                                        Tú seguirás aún siendo una eterna muchacha

                                        sonriendo a estos amores y a mis rosas de ayer.
                                        Sé feliz - hazme caso - y ama tanto en tu vida
                                        como un día te amara sólo yo por los dos.

                                                                                         Carlos Clementson

jueves, 8 de diciembre de 2011

Quo vadis, Europa


Buenos tiempos para la creatividad.


                                          






domingo, 27 de noviembre de 2011

sentencias de un profesor apócrifo I


Nosotros no pretenderíamos nunca educar a las masas. A las masas que las parta un rayo, nos dirigimos al hombre, que es lo único que nos interesa; al hombre en todos los sentidos de la palabra: al hombre in genere y al hombre individual, al hombre esencial y al hombre empíricamente dado en circunstancias de lugar y de tiempo, sin excluir al animal humano en sus relaciones con la naturaleza. Pero el hombre masa no existe para nosotros. Aunque el concepto de masa pueda aplicarse adecuadamente a cuanto alcanza volumen y materia, no sirve para ayudarnos a definir al hombre, porque esa noción fisicomatemática no contiene un átomo de humanidad. Perdonad que os diga cosas de tan marcada perogrullez. En nuestros días hay que decirlo todo. Porque aquellos mismos que defienden las aglomeraciones humanas frente a sus más abominables explotadores, han recogido el concepto de masa para convertirlo en categoría social, ética y aun estética. Y esto es francamente absurdo. Imaginad lo que podría ser una pedagogía para las masas. ¡La educación del niño masa!. Ella sería, en verdad, la pedagogía del mismo Herodes, algo monstruoso.

Antonio Machado y/o Juan de Mairena

martes, 15 de noviembre de 2011

SÚCUBO, de Leopoldo María Panero

                                     

                                 Y me encontré una mujer frente a mí,
                                 y le dije: no tengo pelo,
                                 soy un pez. Y ella me dijo:
                                 conocerás el mar, esa ancha tumba
                                 en que nada el Kraken
                                 y se pierden los barcos.
                                 Y era como descubrir en un barco, de noche
                                 a la luz de las estrellas
                                 que está uno abrazado al diablo,
                                 a esa mujer, esa limosna
                                 que sólo él puede ofrecerme
                                 y cuya mano acaricia torpemente
                                 las cuencas vacías de mis ojos
                                 en ese albañal que tengo por juguete,
                                 y por figura; y le diré entonces:
                                 he tenido comercio con la nada.


                   





viernes, 7 de octubre de 2011

usted y su gatita


Sí, la polémica está servida en el salón, las uñas dialécticas lanzan sus astutos zarpazos en busca de la epidermis, usted y su gatita se miran amenazantes, percibe en ella la mirada de una fémina peligrosa, pero desengáñese; es todo fruto de su imaginación de usted, su animal de compañía le proyecta exactamente la imagen que quiera ver: usted se asusta de los ojos de su gata en la oscuridad cuando llega de la calle. Un ser vigilante y huraño le espera arrebujado en un rincón o haciéndose la esfinge en su atalaya del sofá.    ¿No está cansado ya de la enigmática y seductora pose de su gatita? ¿Hasta cuando le va a seguir aguantando esas manías de princesa caprichosa con la comida ?
Tiene usted cara de ratón, la simbiosis que ha experimentado con su mascota, quizá quede ya indeleble en los surcos de la memoria, alimentando una sospecha.
                                         Ay Florita by Cabo San Roque on Grooveshark


                                

viernes, 30 de septiembre de 2011

La ocasión de ser amable


También al soñador no burgués le complacen muchas cosas que los otros tienen. Pero, en lo esencial, se imagina una vida sin explotación, una vida que tiene que ser conquistada. No es el molusco sujeto a la roca que tiene que esperar lo que el azar le suministre, sino que traspasa las fronteras de lo dado, tanto en sus sueños como en sus acciones. La existencia feliz con la que él sueña se halla detrás de una nube de humo, la nube de humo de una cambio gigantesco. El mundo que se le aparece está también cambiado; en él no hay sitio para ningún Babbitt, y ningún Babbitt haraganea cómodamente en la putrefacción que él mismo es. Y no es que el sentirse bien sea en sí mismo problemático o esté limitado a su forma burguesa. Cada uno con su gallina en el puchero y con dos coches en el garaje es también un sueño revolucionario, no francés o americano o "de la humanidad en general". Pero los valores de la dicha y del sentirse a sus anchas se desplazan ya en la visión del sueño revolucionario, precisamente porque la dicha no descansa en la desdicha de los otros ni se mide por ella. Porque el prójimo no es el límite de la propia felicidad, sino el elemento en que ésta se verifica. En lugar de la libertad para trabajar luce la libertad del trabajo, en lugar de las alegrías de granuja imaginadas en la lucha económica, el triunfo imaginado en la lucha de clases proletaria. Y sobre ellas luce todavía la paz lejana, la oportunidad desaprovechada de sentirse solidario con todos los hombres, de ser amable con todos ellos: la ocasión que es el objetivo lejano por cuya consecución tiene lugar la lucha. La fluidez en que todo se halla hace, desde luego, que los sueños no-burgueses sean en detalle mucho más confusos que aquellos que no tienen mas que echar mano de lo expuesto en los escaparates. Ningún gran almacén les envía catálogos a casa, y ningún mecenas propuesto desde arriba se preocupa de ellos. Pero los sueños no-burgueses no sólo poseen un rango incomparablemente más elevado que los deseos burgueses de la edad madura, sino también una espera de lo desconocido, una planificación de lo aún irrealizado que no poseen en absoluto los deseos burgueses.
El principio esperanza, de Ernst Bloch
                                    

martes, 27 de septiembre de 2011

Impás



Han parado un instante los motores de la inmensa máquina, el móloc descansa unos minutos antes de reanudar su tarea infernal, es la hora del bocadillo para Dios, sólo continúan con su rutina los grises funcionarios del ministerio del tiempo: son sólo cinco minutos en silencio, algunos se colocan los auriculares minúsculos, resignados al ruido, circulan taciturnos con un ansioso cigarrillo en los labios, o leyendo un periódico que no entienden, un policía de fluidos observa atentamente una alcantarilla, por si se ha escapado una gota de tiempo a la cloaca principal, hace un mes hubo una fuga de dos horas; subió el impuesto del tiempo y todo el mundo aportó un segundo para arreglar el agujero, pero nunca basta, las fugas se multiplican por días y la fábrica electoral ya está en marcha, una legión de maquilladores y retóricos comienza a engrasar los motores de el móloc, antes de la llegada del nuevo mesías redentor, y reparten octavillas con las verdades del nuevo camino a seguir.



jueves, 22 de septiembre de 2011

Oración de Maimónides




Oh Dios, llena mi alma de amor por mi arte y por todas las criaturas.
Que no admita que la sed de ganancia y el afán de gloria me influencien en el ejercicio de mi arte, porque los enemigos de la verdad y del amor de los hombres podrían fácilmente hacerme abusar y apartarme de hacer bien a tus hijos.
Sostén la fuerza de mi corazón para que esté siempre pronto a servir al pobre y al rico, al amigo y al enemigo, al bueno y al malo.
Haz que no vea en el hombre más que al que sufre.
Que mi espíritu se mantenga claro en el lecho del enfermo, que no se distraiga por cualquier pensamiento extraño, para que tenga presente todo lo que la experiencia y la ciencia le enseñaron; porque grandes y sublimes son los progresos de la ciencia que tienen como finalidad conservar la salud y la vida de todas las criaturas.
Haz que mis pacientes tengan confianza en mí y en mi arte y que sigan mis consejos y prescripciones.
Aleja del lecho de mis pacientes a los charlatanes, al ejército de parientes que dan mil consejos y a aquéllos que saben siempre todo; porque es una injerencia peligrosa que, por vanidad, hace malograr las mejores intenciones y lleva muchas veces a la muerte.
Si los ignorantes me censuran y escarnecen, otórgarne que el amor de mi arte, como una coraza, me torne invulnerable, para que pueda perseverar en la verdad sin atender al prestigio, al renombre y a la edad de mis detractores. Otórgame, Dios mío, la indulgencia y la paciencia necesaria al lado de los pacientes apasionados o groseros.
Haz que sea moderado en todo, pero insaciable en mi amor por la ciencia. Aparta de mí la idea de que lo puedo todo.
Dame la fuerza, la voluntad y la ocasión para ampliar cada vez más mis conocimientos.
Que pueda hoy descubrir en mi saber cosas que ayer no sospechaba, porque el arte es grande, pero el espíritu del hombre puede avanzar siempre más adelante.

martes, 6 de septiembre de 2011

UNA PIZCA DE PIRUETA



Un pajarito en la solapa
soñador y gamberro
para violar la santa trola
del domingo con sombrero
burgués comedia vulgar
de opereta católica, arte bufo,
huero, vanidosa impostura
con silencios de confesionario

me vuelco en mortal carpado
plumas del siempre estar cansado
para tomar un vino de desprecio
hacia la componenda familiar
hacia la petulancia alfa-romeo
a favor de mi julieta

flor de melancolía
miel de mi vena loca
poco a poco concomiéndose
esa oreja ratón desprevenido
que corre por los rincones del aire.



no escuches al profeta de salón

miércoles, 24 de agosto de 2011

EL HOMBRE CINÉTICO, de Antonio Machado

collage de Paco Marcos
Nunca nosotros hemos de profesar un culto desmedido a las actividades cinéticas, convencidos de que estas se nos darán por añadidura, mientras no logremos sustraernos al universo físico del que formamos parte. Ni el trabajo por el trabajo, ni el juego por el juego, ni la lucha por la lucha misma, que son maneras de rendir un homenaje - realmente superfluo - al movimiento. La gracia está en pararse a ver, a contemplar, a meditar, en consagrarse un poco a las actividades quietistas. Quiero decir con esto que no pretendo educaros para hombres de acción, que son hombres de movimiento, porque abundan demasiado. El mundo occidental padece plétora de ellos, y es su exceso, precisamente - no su existencia -, lo que trae al mundo entero de cabeza.

de Juan de Mairena II, Antonio Machado

jueves, 11 de agosto de 2011

LA CARTA CONTINÚA...

... os escribo desde la ciudad del Tiempo interrumpido. La catástrofe lenta no se consuma. Nuestra vida transcurre, nuestra vida mengua y seguimos aguardando "el momento que allana el muro."

    La vieja desavenencia une al hermano con el hermano. En el cerco del frío todo el mundo encerrado. Quienes poseían, poseen sin poseer ya. Cada cual es pobre de por sí, sin ocupar ni siquiera su cama. Preocupación la ocupa.

   Cunde el desorden. Los oidos apoyan la unificación del Universo, pero los brazos están a favor de aplastarlo y el letargo de dejarlo hacer.

   Ya no pesa el hierro. Se encuentra a sí mismo en la estratosfera, sólido, rápido, acostumbrado al mal. Pero el pensamiento pesa. Nunca pesó tanto.

   Ha mentido el proverbio "a nadie hiere dos veces la misma flecha". ¿Cómo? No dos veces. Dos mil veces dos y sigue hiriendo, afiladísima. Sometida al pensamiento nunca apagado, la frente arde. No se ha podido preparar el bálsamo del olvido...

  Quienes hablan ahuecan la voz, pero también ahuecan la verdad. La jauría se ha lanzado por una vasta región. Una jauría no quiere sino correr, pero, ¿quién quiere ser acosado? La jauría, entre grandes aullidos, se ha dispersado...
   ........................................................................................................................

  Os escribo desde los países de lo atroz, os escribo desde la Capital de la muchedumbre dormida. Vivimos con indiferencia sumidos en el horror. Llamamos al fin y viene el de la nivelación...Las formas nobles ya no se muestran. Vemos los cuellos estirados para inclinarse. La paz está avergonzada...

  Sabedlo también: ya no disponemos de nuestras palabras. han retrocedido en nosotros. A la verdad, vive, vaga entre nosotros EL ROSTRO DE BOCA PERDIDA.

  ..........................................................................................................................

  A veces, con gran fragor, nuestras casas de pisos de polvo a la calle se vierten. Los funcionarios de la carrera de la muerte siguen siendo innumerables.

  .........................................................................................................................

  Dejo aquí de escribir. No, no mandéis un organizador para las fiestas. No, todavía no es momento.

  .........................................................................................................................

  Nos hemos quedado sentados en el brocal del pozo abandonado. Todo era color chatarra y viga ahumada y color de cansancio profundo.
  Triángulos de pájaros rígidos surcaban el cielo con gran estrépito.
  Desesperanza como la lluvia, y ¿hasta cuando seguirá cayendo?
  Viejecillo cogotudo, que quiere dominar, que deja matar, zurrado y contento, sujetaba una muñeca.
  El tiempo transcurría, respuesta evasiva, los años llevados de la correa, entre los dedos de los traidores.
  Nos hemos mirado en silencio.
  Nos hemos mirado con la seriedad precoz de los hijos de ciego.
                                              

Henri Michaux  
Adversidades, exorcismos
                                                  
                                                    

domingo, 7 de agosto de 2011

LA CARTA, de Henri Michaux


   Os escribo desde un país en otro tiempo claro. Os escribo desde el país del manto y de la sombra. Vivimos desde hace años, vivimos en la Torre del pabellón a media asta. ¡Ah, verano! ¡Verano envenenado! Y desde entonces se prolonga el mismo día, el día del recuerdo incrustado...
   El pez pescado piensa en el agua todo lo que puede. Todo lo que puede, ¿no es lo natural? En lo alto de una ladera nos asestan una lanzada. Eso cambia la vida entera. Un instante echa abajo la puerta del Templo.
   Nos consultamos. Ya no sabemos. Nadie sabe más que el otro. Aquél está enloquecido. El otro confundido. Todos desconcertados. Ha desaparecido la calma. La sabiduría no dura ni el tiempo de una inspiración. Decidme: ¿quién, si recibe tres flechazos en la mejilla, se presentará con aire desenvuelto?
   La muerte se apoderó de algunos. La cárcel, el exilio, el hambre, la miseria se encargaron de los demás. Grandes sables de escalofrío nos atravesaron, y después nos atravesaron lo abyecto y lo taimado.
   ¿Quién en nuestra tierra, recibe todavía el beso de la alegría hasta el fondo del corazón?
    La unión del yo con el vino es un poema. La unión del yo con la mujer es un poema. La unión del cielo con la tierra es un poema. Pero el poema que oímos nos ha paralizado el entendimiento. Agobiados por la pena, no hemos podido entonar nuestro canto. El arte de huella de jade se para. Pasan las nubes, las nubes con perfil de roca, las nubes con perfil de melocotón, y nosotros pasamos, semejantes a nubes, atiborrados de las vanas potencias del dolor.
   Ya no nos gusta el día. Aúlla. Ya no nos gusta la noche, atormentada por las preocupaciones. Mil voces donde hundirse. Ninguna en la que apoyarse. Se cansa la piel de nuestra cara pálida.
   Grande es el acontecimiento. Grande también la noche, pero ¿qué puedo hacer? Mil astros nocturnos no iluminan ni un solo lecho. Quienes sabían ya no saben. Saltan con el tren, ruedan con la rueda.
   "¿Preservarse uno mismo en lo propio?" ¡Ni por pienso! No existe casa solitaria en la isla de los loros. En la caída se ha evidenciado la perversidad.       Lo puro no es puro. Muestra su lado obstinado, rencoroso. Algunos se manifiestan mediante gañidos. Otros se manifiestan en lo esquivo. Pero la grandeza no se manifiesta.
   El ardor en secreto, el adiós a la verdad, el silencio de la losa, el grito del apuñalado, la conjunción del reposo helado y de los sentimientos que abrasan ha sido nuestra conjunción, y el camino del perro perplejo, nuestro camino.
   No nos hemos reconocido en el silencio, no nos hemos reconocido en los aullidos, ni en nuestras cavernas, ni en los gestos de los extranjeros. En torno a nosotros, los campos indiferentes y el cielo sin intenciones.
   Nos hemos mirado en el espejo de la muerte. Nos hemos mirado en el espejo del sello escarnecido, de la sangre que mana, del impulso decapitado, en el espejo tiznado de las vejaciones.
    Hemos regresado a las fuentes glaucas.

Henri Michaux     Adversidades, exorcismos.

viernes, 13 de mayo de 2011

Voluntad de suerte


El mayor amor, el más firme, podría hacerse compatible con la burla infinita. Tal amor se parecería a la más loca música, al arrobo de ser lúcido.

Mi furor de amar, da sobre la muerte, como un ventana sobre el patio.

En la medida en que hace presente la muerte, como el cómico desgarrón de un decorado- el amor tiene el poder de arrancar las nubes.¡ Todo es sencillo ! A través del desgarrón, veo: como si yo fuera el cómplice de todo el sinsentido del mundo, el fondo vacío y libre aparece.

¿En qué podría diferir el ser amado de esta libertad vacía, de esta trasparencia infinita de lo que, finalmente, no soporta ya la carga de tener un sentido?

Sobre Nietzsche    Georges Bataille 

viernes, 6 de mayo de 2011

Diletantrismo o religión del arte


  Si entre el texto y la imagen la comunicación fuese real, y no, una suerte de acompañamiento musical, sólo. Quizá hemos encontrado una manera adecuada y bella, de disponer entre ellos dos, un lazo de amistad inseparable, que antes no tenían, pero corremos el riesgo de estar negando la verdad, escondidos en el burladero de la poesía, profiriendo inútiles consignas estéticas: ¿no era eso el diletantismo?
   Sea bienvenido en toda época, entonces; pues que la vida ya se cuida, de darnos la razón.

sábado, 30 de abril de 2011

Desventura del fútbol


Hace tiempo asumí mi papel de delantero chupóptero, estaba gordo, me cansaba enormemente bajar a defender, era un niño tímido(qué niño no lo es en esencia...), prefería más bien, casi siempre, contemplar el jolgorio caótico de las carrerillas que dábamos tras el balón; y pensaba que para estar pegado al poste esperando un hipotético rechace, y coronarme con la ironía en las miradas de mis compañeros de juego, era mejor Platón, una visión ideal que conjurara la ignorancia que vivía en mi y me ayudara a crecer, y sentir una libertad de pensamiento, sentir algo sólo ideal, carente de materia, liberado del farragoso devenir de la escuela. 
Sí, con aquellas pueriles y simpáticas pachangas, se hacía uno una ligera idea  de filosofía vitalista que le daba sentido a las interminables horas de quebrados y reglas de tres, que crecían exponencialmente hasta el infinito, provocando vértigo. Recuerdo que una mañana, se unió al partidito un señor cura jovencito, profesor de caridad cristiana y otras memeces. Yo, como de costumbre me puse a tomar el sol y verlos jugar. Fué una impresión graciosa al principio, ver al curita intentando llegar hacia la pelota, con la sotana convertida en una especie de negro espantapájaros: imposible que ese hombre acertara con algo redondo, a veces( no voy a decir esférico por no...) el balón impactaba en la sotana y moría entre los pies del religioso, pero antes que consiguiera darle, alguno de los niños se lo quitaba de entre las piernas, y en una de esas dio el curita una patada al aire y cayó sentado. 
Iba pasando la vida, y el fútbol iba pasando también, con una absoluta tranquilidad, al margen de las muchas alegrías y disgustos que provoca. Luego lo cambié por el baloncesto, que se me daba mejor. Primera gran desventura, el fútbol perdió a un delantero con un perfil único, que hubiera dado una tardes de gloriosa risa. Ganó por otro lado, un espectador más, desinteresado y generoso. Siempre estuvo ahí, y alguna tarde me distrajo de la pena y la inutilidad de tantas cosas, tampoco pudo ser un bálsamo maravilloso nunca. El fútbol siempre fue de general interés para el orbe. El orbe se identifica con lo redondo, que rueda sin parar, hasta estrellarse en la red de la relatividad: y la órbita del balón se traza con   la inteligencia dinámica del hombre, se conjuga con su historia. Como aquél curita ramplón, tanta gente sentada frente al fútbol, culés universales ¡qué sepáis que nos gusta mucho más Platón que cualquier otro clásico y por esa razón seguiremos viendo partidos de fútbol, de pie, si hace falta!

                                     Betis by Silvio y Sacramento on Grooveshark

lunes, 25 de abril de 2011

Alternativas a ser y tiempo




Modelo filipino: hacerse el fino limpiando un poco la casa.










Modelo europeo: Quitarse la máscara para saludar.















Tocar el saxofón, sólo para niños,(modelo multicultural con tintes raciales).











Modelo existencialista francés típico: Callar y volver con la casa a cuestas.







   Si no se sienten identificados con estos tres modelos básicos, les felicito, gozan de un saludable cabreo; será difícil hacerles perder el equilibrio. Si por el contrario, piensan que, en cierta forma, de alguna manera, encajan en alguno, no se preocupen; esto pasa hasta en las mejores familias.
   Precisamente, en la lectura de Heidegger he comprendido de una vez, la caleidoscópica magnitud del ser, y no he querido evitar el trastorno que llevo acumulado, a causa de mi natural propensión iconoclasta y diletante, que ha nadie importa, por otro lado, como debe ser. Por este lado del trastorno, las cosas no se ven tan mal.
Sin embargo, si miramos de frente la cuestión, el problema de la autenticidad del ser no se puede resumir con unos cromos divertidos, que además generan una ambigüedad aparente y molesta. Sin duda sobre este tema, el filósofo advierte desde la distancia  que le da el afuera, un característica fundamental del ser ahí:
   "El angustiarse abre originaria y directamente el mundo en cuanto mundo. No se trata de que primero se prescinda del ente intramundano y se piense tan sólo el mundo, ante el cuál surgiría entonces la angustia, sino que, por el contrario, la angustia como modo de disposición afectiva, abre inicialmente el mundo en cuanto mundo."
  Heidegger, en algún momento pensó suficientemente, el grado de inautenticidad que habría de asumir el ser humano en sociedades cada vez más avanzadas, donde el sentido de la vida se diluye, en una marea de información, desorganizada y fugaz. Le llama habladuría; no en un sentido peyorativo, sino general, aludiendo al ingente comercio de la cotidianidad; que en esta era de la comunicación digital, se multiplica sin freno. Lo inauténtico, por tanto, es inevitable. Mejor, ¿no? Un problema menos.


                                         Have Yourself a Merry Little Christmas by Dexter Gordon Quartet on Grooveshark



viernes, 1 de abril de 2011

afueras

Collage de Paco Marcos



( Sobre la duda. )*

Claro es que la duda que yo os aconsejo no es la duda metódica a que aluden los filósofos, recordando a Descartes. Una duda metódica será siempre pura contradictio in adjecto, como un círculo cuadrado, un metal de madera, un guardia de asalto, etc., Porque él tiene un método o cree tenerlo, tiene o cree tener un camino que conduce a alguna verdad, que es precisamente lo necesario para no dudar. Cuando leáis la obra de Descartes, el mayor padre de la filosofía moderna, veréis cómo es la duda la que no aparece en ella por ninguna parte. Descartes es fe madura en la ciencia matemática, sin la cual es casi seguro que no habría nunca filosofado. Y en verdad que nadie a pensado en colocar a Descartes entre los escépticos. Pero yo no os aconsejo la duda a la manera de los filósofos, ni siquiera de los escépticos propiamente dichos, sino de la duda poética, que es duda humana, de hombre solitario y descaminado, entre caminos. Entre caminos que no conducen a ninguna parte.

   Antonio Machado

* Publicado en el número 3 de Hora de España con el título de Sigue hablando Juan de Mairena a sus alumnos.
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